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En Haití su gobierno colectivo pretende destituir a su primer ministro mientras desde Washington se advierte que no lo deben hacer. ¿Peligro para República Dominicana? Que Marco Rubio el secretario de Estado y con el apoyo de Trump esté creando la base de una futura intervención militar en toda la isla

La crisis política interna había estallado desde hace unos cuarenta y cinco días, pero ya ha llegado a su clímax y al extremo, de que la mayoría de los miembros del Consejo Presidencial de Transición -una mayoría de negros- se había decidido por destituir a su primer ministro, un mulato de clase media alta que siempre les había provocado gran ojeriza.

Y lo que debe puntualizarse por una sola razón, de que cuando se quiera analizar el origen y el por qué de las crisis políticas haitianas tan recurrentes, siempre se encontrará el motivo principal, de una mayoría negra, que no acepta que mulatos, menos mestizos y nunca blancos, puedan ser el mayor grupo dentro de la composición del gobierno que esté.

Este “detalle”, que no es tan simple y que arranca desde cuando el país transfronterizo era la más rica colonia francesa y solo los blancos y mestizos y uno que otro mulato tenían preponderancia sobre la mayoría negra, debería de ser estudiado en toda su característica y a partir de la misma, tal vez cualquier extranjero podría entender el porqué la ingobernabilidad es la muestra principal de la ruptura haitiana en sí misma.

Retrocedamos al gobierno fuerte del doctor Duvalier y veremos, que en este la preponderancia era negra. Pasemos luego al régimen de Duvalier hijo y comprobaremos, que el mismo se quebró y desde el momento que una mulata casó con el presidente negro y a partir de ahí, el proceso de gobernabilidad se volvió a fracturar y en esta ocasión, con un golpe de Estado y la expulsión del gobernante hacia Francia.

De esta manera y si nos adentramos en la estructura de gobierno colectivo de ahora, encontraremos, que todas las divisiones y discrepancias nacen de que una mayoría de negros no acepta que un mulato o un mestizo le dirija y peor, si y que es el caso del actual primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, proviene de un empresario perteneciente a la burguesía de aquella nación.

Otro detalle y que pocos conocen, que la burguesía haitiana termino por dividirse, desde el momento que se conoció, que el presidente Luis Abinader había integrado en su gobierno a individuos pertenecientes a la alta burguesía que dirige el grupo Biggio y lo que provocó, que los ricos y clase media haitianos formaran dos bandos.

Uno, a favor de la integración de una parte de la burguesía hermanada con la burguesía dominicana y la otra parte, profundamente anti dominicana que no acepta tal tipo de integración y mucho menos, que se pudiera gestar en el tiempo, un mecanismo binacional comercial que convirtiera a dominicanos y haitianos en un mercado binacional, que como ya se está viendo, tiene respuesta en el llamado Consejo Nacional de Competitividad y para más insidia, con el nombramiento de Pablo Portes, director ejecutivo de Biggio y nada menos que como el principal asesor económicos, financiero y de seguridad del gobierno dominicano y quien está en el cargo desde el 20 de agosto de 2020.

El escenario que se presenta, es extremadamente preocupante, pues como Haití es un estado con apariencias de disolución, cuando en realidad, de lo que se trata, es de grupos de poder económico pugnando por controlar al país.  Unos, apoyando económicamente a las pandillas y otros, identificados con “el efecto dominicano”, mientras hay un tercer grupo de haitianos de origen estadounidense y canadiense financiando lo que parece un brote guerrillero armado extremadamente dinámico, mientras y para agregar más puntos contradictorios, conociéndose el rumor, de que el principal líder pandillero hace vida regular en la capital dominicana, que si lo unimos a las negociaciones y tratativas de asesores haitianos de todo y que se movilizan en República Dominicana, que entendamos y por obligación, que el presidente Abinader debería de prestarle la más cuidadosa atención.

Esto así, porque si a todo lo anterior agregamos la “ojeriza” que Trump tiene a la Fundación Clinton, que es el otro actor y millonario que ejerce influencia  a nivel de clase media pobre y pueblo haitiano, que entonces no debiera dejarse de contemplar, que si estallara eventualmente una reacción de violencia política y social “ de pueblo”, la opción a mano de un presidente estadounidense loco por ajustar cuentas con los Clinton, pudiese ser una intervención militar estadounidense abierta, que como está la situación actual, pudiera tener dos orígenes: las tropas del Comando Sur en la Florida y su ramal en este país y el que supuestamente estará “hasta abril”, de los militares estacionados en el aeropuerto civil más importante de este país y junto al otro militar donde hay aviones, personal y equipo estadounidense.

Entonces y si todo este caleidoscopio se presentara, ¿no sería posible entender que habría la posibilidad de que entre extremistas haitianos frente a extremistas dominicanos, ambos grupos aprovechen los disturbios que se presenten y al final, los dominicanos salgamos mal parados frente a la percepción prejuiciada haitiana, de que este país habría colaborado para que la situación política se radicalice?

Desde luego, ni remotamente estamos diciendo que esa sea la situación presente, pero cuando se conoce, que de los nueve miembros del consejo presidencial, siete tienen derecho a voto y dos son observadores y de los nueve, por lo menos cinco son anti dominicanos y conociéndose que Abinader, a todo lo que en Washington le dicten lo acata de inmediato. ¿Qué quitaría, que consejeros de influencia como Edgard Leblanc Fils (pariente del primer ministro) ó Leslie Voltaire, quienes atizan para que el siete de febrero el consejo presidencial desaparezca, sería aventurado suponer, que ambos no tengan y como carta bajo la manga, el impulsar un accionar anti dominicano que se agregue para confundirlo todo y al final resulte, que los haitianos entiendan que si EEUU los invade, la causa fue esta nación?.

De ahí que digamos, que en Haití su gobierno colectivo pretende destituir a su primer ministro mientras desde Washington se advierte que no lo deben hacer. ¿Peligro para República Dominicana? Que Marco Rubio el secretario de Estado y con el apoyo de Trump, esté creando la base de una futura intervención militar en toda la isla. Con Dios. (DAG) 25.01.2026

última actualización: 09:54 am.

 

 

 

 

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