Todo comienza con la aplicación subjetiva de las llamadas leyes de incentivo empresarial o turístico, que teniendo veinte años de exención impositiva, la alta burguesía y por compra de conciencias mediante la corrupción establecida para gobiernos, políticos, legisladores y jueces, pasa el tiempo de prescripción y todavía esas empresas continúan sin pagar un centavo de impuestos y en lo que ya llevan más de cuarenta años a partir de 1986 y al haber entrado en vigencia la primera ley de sustitución de las importaciones en 1966.
De esa manera, se establece un empresariado en base a los dineros provenientes de los impuestos del resto de los ciudadanos y no de los suyos, de los empresarios y como a su vez tienen los mayores conglomerados mediáticos-empresariales, sus medios de comunicación son los primeros que ocultan esta realidad y hacen creer que gracias al desempeño particular de esos empresarios y por sus esfuerzos, la nación avanza y por eso, ellos son ahora los grandes magnates que así se proclaman.
A esta atípica asociación de malhechores, se agrega su “brazo más dinámico” el de los evasores fiscales y los suplidores y contratistas del Estado y que es la razón del porqué de la vastedad del enriquecimiento ilícito perpetrado desde el 2000, que es el año cumbre del empresariado producto de los dineros de los contribuyentes y con asociación directa de los presidentes de la República hasta la fecha actual y por lo que, lo menos que se puede decir, es que ha sido un robo continuo y por mas de un billón 500 mil millones de pesos, subvaluados o como se le quiera llamar, pero que es una suma descriptiva y la que refleja el robo que la burguesía le ha hecho a esta economía y encima, controlando hoy las fuentes de riqueza nacionales como abusadora plutocracia.
En este sentido, el afán de lucro ha sido tan endemoniado, mientras la pasividad y conformismo del pueblo dominicano llega a niveles tan rastreros de sumisión de mentalidad esclava, que es también la razón por la cual, este país está siendo manejado por una terrible asociación de malhechores desde el poder y gracias a la corrupción imperante y dentro de unos parámetros de retroceso moral, que inclusive, abarca religiosos y jerarcas católicos y protestantes, cuya gran característica, es ser dueños y teniendo el monopolio de cientos de empresas de préstamos de usura -financieras las llaman-y la mayoría, en el caso católico, dirigidas por clérigos y presbíteros y como hay una en el sector capitaleño. Los Prados, con un manejo contable de no menos un millón de pesos cada mes.
Nada extraño que entonces se descubra, que el enriquecimiento ilícito es tal, que la mayoría de esas financieras “religiosas” tienen allegados metidos como empleados en las áreas de las consultorías jurídicas de instituciones de ayuda social y quienes a su vez, manejan y controlan el entramado “religioso financiero,” que de tan “dinámico”, los préstamos son facilitados sin discriminación o pero alguno y abarcando, a todo aquel que dependa de un cheque de esas instituciones, por ejemplo, periodistas con publicidad en ellas.
Y estamos hablando del efecto colateral de la corrupción que existe en lo más altos niveles del Estado como del empresariado y la plutocracia y cuyas ramificaciones llegan a todos los niveles de la vida nacional y ni hablemos del entretenimiento, el mercado sexual hotelero, el consumo drogas ilícitas. Baste decir, que cualquier ciudadano que deba ir por imperiosa necesidad a una oficina pública en procura de resolver algo, si no paga la tarifa de porcentaje establecido por “servicio prestado” y esto a nivel de cualquier burócrata de bajo rango, el ciudadano no resuelve y ni hablar cuando ese ciudadano debe acudir a un recinto policial, donde la extorsión se practica casi como precepto religioso y llegando todo ese mercado de extorsión a más de 10 mil millones de pesos por año.
Es decir, la cadena corruptora establecida por el poder político, el empresariado y las empresas derivadas o asociadas del narcotráfico, como la construcción y el turismo y las propiamente lavadoras de dinero, ni hablar de los seguros de salud, abarcan toda la vida nacional. ¿Entraña que la mayoría de la juventud y en barrios como urbanizaciones se hubiese prostituido y que por eso, al no haber una respuesta moral de parte de la ciudadanía, la República se encuentra pasando su más dura etapa moral de desviación total?
Entonces, ¿qué se puede esperar de una sociedad tan corrompida y permisiva, que sus medios de comunicación y en gran mayoría son parte motora de la corrupción existente?
La pregunta, no es provocadora y tampoco necia, sino que refleja la dura impotencia de quienes apegados a las normas de seriedad, honradez, probidad e integridad que “los padres de antes” enseñaron, aún nos resistimos a ser parte del rebaño de amoralidad desenfrenada en la que ha sido convertida la vida dominicana y que por lo visto, será el derrotero absoluto para un país de una mayoría de gente corrupta y amoral. Por eso, este inicio de año trae más desesperanza como nunca y ni siquiera con fuerzas para pedir y por piedad, la intervención divina. Bueno, solo un milagro, pero ni así.
Solo hay que ver, que el gobierno de Abinader, PRM y Competitividad lleva a la nación como si fuera embarcación a la deriva y que pocos desde las fuerzas vivas, abogan por un mejor país y en lo que en su descargo hay que decir y al caer en cuenta, de que la asociación de malhechores que tiene el gobierno y el empresariado y este último desde Competitividad, parecería que sus bandidos de escritorios lograron anestesiar la voluntad de tantos, que da la lamentable impresión, como si esta nación no pudiera llegar a ningún proceso de redención moral y drástico.
De ahí que digamos, que en términos amplios, ser empresario, hotelero o banquero, en esta economía, es una estafa y saqueo contra los dineros de los contribuyentes y hecha con total impunidad. Con Dios. (DAG) 03.01.2026
última actualización: 10:00 am.





