Mientras una parte de las nuevas generaciones ha tomado por asalto a las redes sociales y colocado allí sus lupanares mediáticos con las expresiones y ataques anti sistema más coloridas, la mayoría de los ciudadanos no se está dando cuenta, de que la parte de la generación nacida hace 36 años y que es la que se destaca en el ejercicio del gobierno plutocrático y pro haitiano de Luis Abinader, mientras la recién, la de 18 años, asienta reales en las redes y desinformando a más no poder, impávida contempla y es testigo de piedra, que desde agosto del 2020, la República es víctima de una fenomenal política de desaparición de su existencia y obligada a fusionarse con Haití o desaparecer en las cunetas de la subcultura dominicanyork.
Todo este demoniaco esquema anti dominicano se está llevando a conciencia y a cabo, gracias a la actitud consciente de amplia anti dominicanidad, de un presidente Luis Abinader, de 57 años y nacido aquí pero de origen árabe y de parte de padre y haitiano de parte de madre, quien aliado abiertamente con el mayor grupo económico internacional haitiano, el Biggio, lo ha hecho su socio principal en el gobierno que preside y al extremo, de colocar como su asesor principal al CEO de esa corporación, quien y por lo que ya se conoce, toma las decisiones más trascendentes en todo cuanto significa decidir sobre la vida y derroteros de los dominicanos.
Hasta ahora nada ha escapado a este terrible trama contra la República y de la que ya está resultando, que Biggio tiene el control y monopolio de los combustibles, que su CEO decide sobre compras y venta desde armas para el Estado Dominicano a ingenios electrónicos de espionaje, quien también indica a cuantos de los suyos hay que colocar en puestos gubernamentales claves de decisión, mientras que de idiotas manipulados, una clase gobernante de bastardos y cuya etiqueta es la de Consejo Nacional de Competitividad, es cómplice directa en el primer intento por socavar en su esencia misma a República Dominicana.
Con esta terrible felonía, Abinader y sus socios haitianos han logrado a las buenas o a las malas y esta última por cañonazos de papeletas, que el 90 por ciento de los principales medios de comunicación y de información de masas dominicanos se plieguen y participen de sus requerimientos. Y por ese detalle, aparentemente nimio y como ese de suprimir el Escudo Nacional y colocar en su lugar, la cúpula del Palacio Nacional haitiano, de forma subliminal se le hace ver a los dominicanos, que sus símbolos patrios y poco que mucho, han empezado a ser desterrados.
¿Cómo es posible que una conjura como esta, esté siendo llevada a efecto y ya van cinco años y por la cual, la vida nacional ha sido degradada a lo absoluto, los valores patrios casi imperceptiblemente son olvidados y al dominicano de ahora, hundido en la promiscuidad, la droga, la mendicidad programada y la destrucción de sus valores morales y cívicos, no cae en cuenta, de que no solo que un grupo le ha estado robando su país y sus instituciones, sino que con el cuento de avivar la supuesta “negritud haitiana que nos invade”, se le está haciendo perder su propio origen y nación?
A diferencia, el Haití del interior se fortalece extraordinariamente, en tanto y de mampara, se nos presenta el “salvajismo de esos negros de Puerto Príncipe” que nos tienen metidos como mano de obra esclava y calculadas piezas de insurrección en los barrios de las periferias de nuestras ciudades. Nunca fenómeno social semejante había ocurrido y nunca un gobierno nacional y su clase gobernante de bastardos, se había atrevido a tanto.
Si el lector se fija bien, el mayor antecedente u origen de este desastre, se tiene en ese mal pretendido círculo de castas de clase media. Del montón en el 1966 y ahora de mediana burguesía y quienes en su demencial afán de escalar socialmente, han hecho de todo para enriquecerse, saquear su país y hacer del dominicano un idiota manipulado y con la ayuda de la subcultura estadounidense del dominicanyork, que es la otra gran amenaza contra la dominicanidad y cuyos miembros y tomando nuestros símbolos patrios, han hecho de la “dominicanidad” que dicen ser parte, la peor expresión de lo que debe ser un papel sanitario sucio, mal oliente y sin uso útil.
Esas patéticas muestras de los llamados “desfiles dominicanos en Nueva York” donde quienes son estadounidenses de origen dominicano, propician los mayores ataques contra la imagen dominicana y al mostrarse con las peores expresiones de vulgaridad y degradación moral, solo pueden ser entendidos como parte de la terrible campaña de destrucción del alma nacional a la que el gobierno plutocrático de Abinader, su PRM y sus socios haitianos apoyan decididamente.
De esta manera, quienes eran tenderos de tejidos o bodegueros de comestibles y uno que otro comerciante importador de nivel pequeño y unido a dos o tres que se entendían parte de la insipiente industria ligera y todos, un paquete de pequeña burguesía de pobretones y asalariados, vieron el cielo abierto cuando el presidente Joaquín Balaguer creó en el 1966 la ley de sustitución de las importaciones y como la base para el relanzamiento de la economía rupestre que se tenía.
Y ahora que esta economía y por el esfuerzo de su gente, saltó de subdesarrollada a emergente, pero descalabrándose desde el 2020 con ciertos rasgos de vuelta al subdesarrollo, Abinader-PRM-Competitividad, lanza la más terrible campaña de degradación moral y con el fomento de la mendicidad disfrazada de subsidios sociales, mientras en paralelo, esa juventud nacida en el 2007 se ha sumergido en la peor demostración de inversión de valores morales y cuya mayor muestra se vio en esta semana con un concierto de droga, pornografía y música juvenil y barrial decadente en la capital nacional y que a nuestro modo de ver, es el símbolo más terrible, de hasta donde está llegando la suplantación de la dominicanidad por las costumbres y usos de culturas foráneas como la dominicanyork, que compite de tú a tú con la política de suplantación de la dominicanidad de Abinader y la que en conjunto, al paso que se va y si este gobierno pasara del 2028, obtendría la destrucción absoluta de la idiosincrasia y cultura dominicanas.
De esta suerte, muchachos de 18 a 36 años que representan el 85 % de la población nacional y más del 60 % de la población electoral y todos, mostrando una terrible disminución de su coeficiente intelectual, mientras la subcultura de analfabetos funcionales a lo internet está reconfigurando sus vidas y como las redes sociales están diseñadas para crear adicción y que nos lo recuerda la periodista inglesa Mary Harrington, en su ensayo “pensar se está convirtiendo en un lujo” que acaba de publicar en el Times de Nueva York y ya vemos como el celular se ha convertido en nuestros estudiantes principalmente y con el apoyo de maestros analfabetos, en la maquina demoniaca que lo configura todo y aniquila la voluntad.
Que ciertamente haya que tener presente este nuevo tipo de cambio generacional, digamos “electrónico”, que para una nación dominicana sacudida por los aprestos gubernamentales para destruirla o al menos socavarla con lo del “factor haitiano”, debería ser un parámetro que haya que observar con atención y mucho más, cuando no menos de un millón de jóvenes dominicanyorks y aun cuando no lo parezca, son la peor invasión que cada año está experimentando la juventud nacida en el territorio nacional y en momentos, que el impulso de haitianización gubernamental y frente a la pasividad de todos, es una realidad que aniquila y autodestruye. Y lo grave, teniendo de apoyo esa subcultura dominicanyork, de plataformas en internet y you tube y sus programas de amoralidad absoluta, que están distorsionando de manera extrema la idiosincrasia y cultura nacionales.
Y para que no se nos acuse de extremistas, solo puntualizamos y como duro llamado de atención y de reflexión: Ese mal pretendido círculo de castas de clase media. Del montón en el 1966 y ahora de mediana burguesía. Nos hemos convertido en un país de idiotas manipulados. Dos fechas: 1989 y 2007. Dos edades: 36 y 18 años. Con Dios. (DAG) 01.08.2025
última actualización: 01:48 pm.





