La tarde de este martes, una fuerte detonación sacudió la zona occidental de Damasco y dejó una densa nube de humo que se vio desde varios puntos de la capital siria. Hasta el cierre de esta nota no se ha confirmado el número de víctimas ni el lugar exacto del estallido, pero las versiones sobre su origen se contradicen de forma notable.
De un lado, medios estatales como la agencia SANA y fuentes de seguridad citadas por Reuters aseguran que se trató de la voladura controlada de “municiones remanentes” durante un ejercicio del Ejército sirio. Testigos consultados por Xinhua y la agencia AFP coinciden en que el estruendo se escuchó en toda la ciudad, aunque subrayan que las autoridades no brindaron detalles inmediatos sobre daños o heridos.
Sin embargo, la televisora pan-árabe Al Mayadeen atribuyó el estallido a un bombardeo israelí, hipótesis que resuena en portales regionales y en redes sociales donde circulan imágenes aún sin verificar de la supuesta zona de impacto. El Times of Israel también citó a fuentes militares sirias que hablan de un “ataque externo”, aunque sin señalar directamente a Tel Aviv.
La sola mención de Israel recuerda la escalada de hostilidades de este mes el 13 de junio, la Fuerza Aérea israelí bombardeó varias instalaciones en Irán bajo la “Operación León Creciente”, movimiento que tensó aún más el tablero en Oriente Medio. Para Damasco, cada explosión reaviva el temor a que la guerra en la sombra entre Jerusalén y Teherán se desborde en territorio sirio, donde Moscú y Teherán mantienen efectivos militares que complican cualquier cálculo estratégico.
El episodio ocurre apenas dos días después de que un atacante suicida vinculado al Estado Islámico se inmolara en la iglesia de San Elías, también en Damasco, matando a más de veinte personas.Esa secuencia de violencia terrorismo interno y posibles golpes externos refuerza la percepción de que, aunque el conflicto sirio se ha “apagado” en los titulares internacionales, el terreno sigue minado, literal y políticamente.
¿Qué hay detrás de la confusión?
Control de la narrativa. Cuando Damasco dice que todo fue una detonación controlada, intenta proyectar normalidad y dominio del espacio aéreo.
Guerra psicológica. Israel rara vez confirma o desmiente incursiones en Siria; dejar la duda es parte de su estrategia de “disuasión ambigua”.
Riesgo de escalada. Cada versión alimenta su propia cadena de represalias si fue Israel, Teherán podría exigir respuesta; si fue un simple ejercicio militar, la tensión podría bajar hasta la próxima explosión.
Por ahora, la única certeza es la incertidumbre. A falta de un parte oficial único y transparente, la ciudadanía damascena ya golpeada por catorce años de guerra y sanciones vive un nuevo sobresalto que evidencia lo frágil que sigue siendo la seguridad en la capital. Resta esperar si las autoridades sirias publican imágenes satelitales o informes forenses que zanjen la polémica; de lo contrario, la explosión de hoy se unirá a la larga lista de episodios donde la niebla de la guerra cubre tanto el humo real como la verdad de fondo.





