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Frente al problema haitiano, tanto la sociedad civil como la clase media han dejado solo a Abinader

Por lo que estamos viendo, parecería que el presidente Luis Abinader está librando una batalla en solitario frente al problema haitiano y que aparte del político, es uno lo suficientemente espinoso, desde que se sabe, que la oligarquía haitiana, formada por empresarios sirios y libaneses y todos con familias comerciantes en este país y hasta cerca del mismo circulo intimo presidencial, son la “herramienta base” de los desencuentros existentes.

Precisamente por esos choques silentes entre iguales, ha resultado, que, a este día, Haití ocupa un séptimo lugar y bajando en sus compras a este país y siendo desplazada por Suiza y todo, porque los oligarcas sirios palestinos haitianos están actuando con mucha molestia respecto a que, a 15 meses, esperaban y a favor de sus intereses, pasos positivos del gobierno de Abinader y que redundaran en sus negocios e inversiones binacionales.

Es decir, a propósito, los sirioslibaneses haitianos han disminuido sus compras de productos dominicanos, pero no así sus inversiones inmobiliarias y financieras en el oriente de la isla y como una forma nada sutil de hacerle ver su disgusto con su “paisano” Abinader, quien por lo visto y por lo que entendemos, rotundamente, no está nada dispuesto a transigir con nada que ellos propongan y vaya en contra de los intereses dominicanos.

Es por eso, que la clase media haitiana, brazo ejecutor de la oligarquía, ha tendido puentes con las bandas de facinerosos y gavilleros  “representativos del pueblo haitiano”, pero como medida táctica dirigida, primero, a desestabilizar a su propio país y como en efecto está ocurriendo y al extremo, de que por la entrega de armas a esas bandas, ya las mismas tienen el control  firme y en paralelo, de lo que todavía se entiende el gobierno haitiano, política que tiene como objetivo final y a mediano plazo generar una grave perturbación social en toda la isla.

Obsérvese y este es el segundo aspecto, los sirios libaneses haitianos están decididos a “ajustar cuentas con el muchacho” (así se refieren con relación a Abinader) y mantienen en su agenda, el tratar de ver como logran romper el anillo de seguridad militar dominicano en la frontera común y para luego, si tienen éxito, empujar hacia oriente a la mayor cantidad de hambreados de su país y con el pretexto de que “los dominicanos les van a dar que comer”.

Se podrá creer o no lo que planteamos, pero si algo caracteriza nuestros análisis políticos de Estado es que su creador nunca a utilizado su cabeza solo para peinarse y sí para ver más allá del horizonte y extraer conclusiones.

De ahí que digamos y alertamos a la vez, que la nación dominicana debe cerrar filas en torno al presidente Abinader y porque lo que nos podría venir y para el caso que nuestro presidente no continue actuando con pies de plomo, será un escenario desestabilizador, que desde ahora requiere que toda la nación respalde a su presidente y de ahí nuestra critica y reclamo contra los grupos y organizaciones de la llamada sociedad civil y de clase media hacia pueblo, quienes empecinadamente, quieren que Abinader les resuelva sus problemas y no y como corresponde, los haga de manera global y a favor de toda la nación.

¿O es que algunos pueden creer que la actitud prejuiciosa y de chismes aparentes del canciller de Haití Claude Joseph, son inocentes o que la actitud huidiza del premier, Ariel Henry, se corresponden solo a esa herencia atávica de odios mal disimulados, de ciertos burgueses haitianos anti dominicanos y contra este país?

Invitamos entonces a quienes leen nuestros análisis, a que entiendan y casi sin que muchos todavía se den cuenta, de que en Haití y hablando en criollo, la oligarquía siria libanesa está “armando una camarona”, en apariencias contra la nación dominicana, pero en los hechos, con miras de desestabilizar el gobierno de Abinader y por no darle participación amplia en el mercado y economía dominicanos y lo que debe obligar a todo el mundo y en particular, a los miembros de la sociedad civil como de la pequeña burguesía, a estar atentos y ver cómo y aprender también, de con qué diligencia y presteza, el empresariado nacional y vía su presidente y desde el Conep, Pedro Brache, mantiene un discurso sostenido y reiterativo de defensa de los intereses permanentes de nuestro país y de alerta absoluta frente Haití y personificado en un apoyo militante y para esta peculiar situación que todavía no ha trascendido como debió,  hacia Abinader.

Naturalmente, son muchas las acciones que desde el gobierno se han realizado y que muchos achacamos a sus inexperiencias en el ejercicio del poder, que tanto Abinader como algunos de sus ministros han incurrido y las que han generado esa cierta “inapetencia” por no mostrarse cálidos con la administración, al fin y al cabo, el PRM es el mismo PRD de antes y con todas sus fallas, prejuicios y resentimientos. Pero una cosa es el pleito permanente de chismes entre políticos y otra muy distinta cuando la nación pudiera estar en peligro y que es el caso.

Lo que obliga a que advirtamos, que, frente al problema haitiano, tanto la sociedad civil como la clase media han dejado solo a Abinader y lo que no debe ni puede ser. Es, al contrario, hay que salir a respaldarle y no hacerle ningún tipo de vacío social y mucho menos que la nefasta clase política que se tiene, se una a quienes conspiran desde el oriente de la isla.

Ahora lo hacen, disminuyendo las compras haitianas de productos dominicanos, lo que, a razonamiento a contrario, también podría significar una disminución de empleos y si no estuviera sucediendo, lo que los indicadores económicos reseñan, de que en la medida que Haití ha ido bajando como socio comercial, otras naciones y a la cabeza Suiza, han ido sustituyéndola y presentando un mejor mercado preindustrial y de comercio a gran escala que nos beneficia. En este punto, para los dominicanos, el peligro social radica, en que las compras haitianas benefician toda una cadena de comercialización de productos agrícolas o de temporada que deciden o influyen sobre el nivel y calidad de vida de obreros y campesinos dominicanos y lo que nunca se debe perder de vista. Además, este no es el momento de privar en listos y sí de ser patriotas. (DAG)

 

 

 

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