Esconder los proyectos internos cuando tienes a miles de ingenieros probándolos es una batalla perdida. Las últimas filtraciones confirman que Google está usando una herramienta capaz de programar de forma autónoma, un sistema que ha levantado tanto revuelo en las oficinas que han tenido que restringir el acceso para evitar la caída de los servidores.
Revisando los detalles destapados recientemente en Business Insider, descubrimos que este programa funciona bajo el nombre en clave de Agent Smith. Permite a los empleados mandar instrucciones directamente desde el móvil, dejando que la inteligencia artificial pique código en segundo plano mientras ellos se dedican a otras tareas sin tocar el teclado.
Escribir código desde el móvil: el nuevo estándar obligatorio
Esta versión hipervitaminada se apoya en un sistema anterior conocido como Antigravity, pero añade funciones mucho más delicadas. Ahora tiene permisos para rastrear perfiles y recuperar documentación confidencial de la plantilla, aunque de momento nadie ha soltado prenda sobre los lenguajes que domina o la cantidad de errores que cuela en cada bloque.
La presión para usar esta herramienta viene directa desde arriba. Sergey Brin se plantó en una reunión de ventas a principios de marzo para presumir del invento, donde incluso llegaron a bromear sobre cómo el agente virtual contestaba los correos del propio directivo sin que nadie al otro lado notara la diferencia al leerlos.
El aviso a navegantes lo ha dado el propio Sundar Pichai. Lo que empezó como un experimento divertido ha pasado a ser una imposición silenciosa, ya que la adopción de este código generado influirá en las evaluaciones de rendimiento de los trabajadores, un movimiento que están organizando internamente bajo el paraguas del Project EAT.
Tanta prisa no es casualidad viendo cómo está el patio. Tienen la lupa puesta sobre Meta y su futuro asistente OpenClaw, intentando ganar la guerra por crear sistemas que trabajen sin supervisión constante. Quieren alejarse del clásico modelo de chat para ofrecer asistentes que realmente se remanguen y saquen trabajo adelante por su cuenta.
Pese al ruido de pasillos, los portavoces oficiales echan balones fuera diciendo que solo están experimentando sin nada concreto que anunciar. Teniendo en cuenta que la saturación en sus modelos más avanzados es bastante habitual últimamente, cuesta creerse si ese bloqueo interno se debe a la enorme demanda de los empleados o a simples problemas técnicos. (La Razon. sergio agudo)





