InicioEntretenimientoHaakon de Noruega: así es el hombre que sucede a Harald V

Haakon de Noruega: así es el hombre que sucede a Harald V

Haakon tenía 17 años cuando murió su abuelo, Olav V. Aquel 17 de enero de 1991, Harald accedió al trono y aquel joven alto, aficionado al deporte y a la música, pasó a ser el príncipe heredero. Seis meses después, el día que cumplió 18 años, se sentó por primera vez junto a su padre en el Consejo de Estado y pronunció su primer discurso oficial.

Han transcurrido 35 años desde entonces. Pocos monarcas europeos han dispuesto de tanto tiempo para observar el oficio antes de tener que ejercerlo. En el mismo instante en que ha muerto Harald V ha terminado un reinado y ha comenzado otro. Haakon Magnus, hasta ahora príncipe heredero y regente durante la enfermedad de su padre, es ya rey de Noruega.

No ha necesitado una coronación, una proclamación ante el Parlamento ni una ceremonia en el Palacio Real. La sucesión en la monarquía noruega es automática. La propia Casa Real lo explica con una fórmula con varios siglos de historia: «El rey ha muerto. Viva el rey». Cuando falleció Olav V a las 22.20 horas, Harald pasó a Harald V exactamente en ese mismo momento. La historia se repite con su hijo y el cambio modifica de inmediato el mapa de la familia real. Mette-Marit es reina e Ingrid Alexandra pasa a ser princesa heredera, primera en la línea de sucesión. Tras ella queda su hermano, Sverre Magnus.

Una infancia corriente

Nació el 20 de julio de 1973 en el Rikshospitalet de Oslo y creció en Skaugum junto a su hermana mayor, Marta Luisa. Harald y Sonja se esforzaron en proporcionar a sus hijos una infancia lo más parecida posible a la de otros niños noruegos. Colegio, deportes, naturaleza, amigos. La Casa Real destaca todavía hoy aquella voluntad de normalidad como uno de los principios de su educación.

Pero Haakon sabía que su vida nunca sería completamente normal. Pasó por la Academia Naval noruega, de la que se graduó en 1995; estudió Ciencias Políticas en la Universidad de California en Berkeley; realizó prácticas en la delegación noruega ante Naciones Unidas y completó un máster en Estudios de Desarrollo en la London School of Economics, especializado en comercio internacional y África. También ha recibido formación de operaciones especiales y ostenta los rangos de general y almirante. Es la formación del heredero moderno: Ejército, universidad y diplomacia.

El episodio que mejor permite comprender su personalidad ocurrió cuando se enamoró. Haakon conoció a Mette-Marit Tjessem Hoiby a finales de los noventa. Ella no respondía al prototipo de una futura reina. Era madre soltera de Marius, nacido de una relación anterior. No pudo evitar que saliera a la luz su turbio pasado, pero no retrocedió.

La pareja se casó el 25 de agosto de 2001 en la catedral de Oslo. Marius pasó a formar parte de la familia del príncipe, aunque nunca de la Casa Real ni de la línea sucesoria, y después nacieron Ingrid Alexandra, en 2004, y Sverre Magnus, en 2005.

Su decisión reveló un rasgo que Haakon ha repetido después. No suele enfrentarse frontalmente a la presión, pero tampoco cambia fácilmente de dirección por ella. Es una forma de tenacidad.

En ese aspecto se parece bastante a Harald. Su padre había esperado nueve años para poder casarse con Sonja Haraldsen y llegó a advertir a Olav V de que, si no podía casarse con ella, no lo haría con ninguna otra. Haakon heredó una monarquía en la que el matrimonio por amor ya había ganado la batalla, pero volvió a ampliar sus límites.

Y pagó el precio. La gran prueba llegó muchos años después a través de Marius. Las investigaciones y posteriormente el proceso judicial contra el hijo de Mette-Marit colocaron a Haakon ante una situación bastante ingrata. Proteger a alguien a quien considera un hijo sin utilizar la institución para protegerlo de sus responsabilidades.

Cuando habló públicamente antes del juicio de 2026, estableció una frontera al recordar que Marius no pertenece a la Casa Real, pero añadió inmediatamente que es una persona a la que quieren y una parte importante de su familia. Haakon y Mette-Marit decidieron no acudir al proceso, aunque explicaron que continuarían prestándole apoyo personal. También expresó consideración hacia todos los afectados por el caso. La solución era muy Haakon. Separar institución y familia sin fingir que la segunda no existe.

También tuvo que encarar las revelaciones sobre la relación que Mette-Marit mantuvo años atrás con Jeffrey Epstein. El periódico «Aftenposten» llegó a cuestionar en 2026 la comprensión de los límites entre vida privada y responsabilidad institucional de la pareja. La crítica señala el punto débil del futuro rey. Su instinto protector hacia los suyos puede entrar en conflicto con la transparencia que exige una monarquía contemporánea.

La enfermedad de Mette-Marit

A la tormenta familiar se añadió la enfermedad. Mette-Marit anunció en 2018 que padecía fibrosis pulmonar crónica y su capacidad para desarrollar una agenda oficial fue reduciéndose. Después de su trasplante, aún necesitará un proceso largo de recuperación.

Mientras, Harald fue envejeciendo. Las hospitalizaciones y problemas de salud de su padre hicieron que Haakon ejerciera repetidamente como príncipe regente. No tuvo que imaginar cómo sería sustituir al rey. Llevaba años haciéndolo temporalmente. Cuando Harald no podía desempeñar sus funciones por enfermedad o ausencia, él presidía el Consejo de Estado y asumía constitucionalmente las tareas correspondientes al jefe del Estado.

Preparando a la futura reina

Cuando Ingrid Alexandra cumplió 18 años en 2022, Haakon habló con ella sobre la libertad. Le explicó que incluso dentro del deber era posible encontrar una forma de libertad y reconoció que él mismo no lo había entendido al alcanzar su mayoría de edad.

El nuevo monarca de los noruegos nació con un destino decidido antes de poder expresar sus propios deseos. No se rebeló contra su condición de futuro rey, pero buscó un espacio propio. Eso mismo quiso transmitir con sus palabras a Ingrid Alexandra, ahora heredera.

¿Qué rey será?

A sus 53 años llega al trono con una personalidad más introspectiva que expansiva, una formación internacional muy superior a la que tuvieron sus antecesores al comenzar sus reinados y preocupaciones características de su generación: cambio climático, océanos, sostenibilidad, cooperación internacional, desarrollo y juventud. El pasado mes de junio, durante su visita oficial a Japón, dedicó buena parte de un discurso a la transformación del Ártico, la ciencia climática y la responsabilidad de conservar los océanos. Son asuntos que forman parte de su agenda desde hace años. (La Razón-marian benito)

 

 

 

 

 

 

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