Desde que Haití ha caído en la espiral de violencia fratricida que se llevó de paro al presidente constitucional Juvenal Moïse, crimen de Estado por el que parecería que partes muy importantes de la burguesía se encuentran implicadas y comenzando por la viuda del malogrado presidente, así como el primer ministro interino Joseph, entendimos que el país transfronterizo se había convertido y de golpe, en el más serio problema de seguridad para nuestra nación.
¿Y esto por qué?, fundamentalmente por la corrupción de nuestros militares y al ser una parte de ellos incentivadores del millonario negocio de la trata de personas, drogas, armas e ilegales y que es el nicho de corrupción institucionalizada que no ha permitido que en este país pudiera existir una política de enfrentamiento y destrucción de la corrupción política, social y económica que se ha generado en una parte significativa de los dominicanos y de todas las clases sociales y al entenderse, que el poder político actual y con tal de perpetuarse, mira para el otro lado en materia de todo tipo de ilícitos e inconductas y los que y esto hay que recalcarlo, son militares, policías, agentes de migración y seguridad, quienes hasta ahora se llevan la palma en lo relativo a incentivar la peor muestra de inversión de valores morales que desde mediados de 1961 domina la vida nacional.
Obsérvese, que, en estos últimos 63 años de variables de gobiernos presuntamente democráticos, todos han calcado los pasos del primer gobierno postrujillista del Consejo de Estado, en el que trujillistas y antitrujillistas lucharon al unísono para “heredar” los activos, obras físicas y de infraestructura y recursos monetarios, de un país que en aquel entonces tenía una economía saneada, de autoabastecimiento, de industria ligera, sin deudas con el exterior y con moneda propia, de mayor valor que el dólar estadounidense.
En busca de esa “herencia”, el gobierno estadounidense y via sus consejeros militares, logró su principal objetivo de destruir la amplia y modera estructura militar compuesta por navíos de guerra de todo tipo, aviación militar, ejército de tierra y marina de guerra, más los institutos tecnológicos de las Fuerzas Armadas, las fábricas de pólvora y de armamentos y aprovechando la aparente lucha de trujillistas de la alta burocracia oficial y de la pequeña burguesía de la época, contra antitrujillistas del exilio y todos, teniendo en común sobrevivir a tanta inestabilidad social y política, diezmando la riqueza nacional y como se vió con las empresas de Corde, las del azúcar, el Ceagana, los astilleros navales y Molinos Dominicanos y con el único interés estadounidense de reducir al mínimo la capacidad de generación y trabajo de una economía dominicana, a ese momento en vías de salir de subdesarrollada.
¿Por qué EEUU logró la casi absoluta destrucción de la economía?, porque la República Dominicana de la Era de Trujillo era una poderosa potencia económica insular, que al no tener deuda externa, apuntaba como un país al que Washington no le podía influir de la manera determinante como entre el periodo 1961 al 1965 lo había logrado y gracias a la traición de la clase gobernante de entonces, que se plegó a los intereses estadounidenses y en base a dar paso a las formas más violentas de enriquecimiento ilícito al instante y por vía de la corrupción desde el poder y que generó en ese lapso de cuatro años, más de 500 millones de dólares de pérdidas en infraestructuras para el Estado.
Justo por ello, esta nación dejó de ser independiente y soberana y de economía libre y para ser convertida en una especie de republiquita bananera, que, postrada ante EEUU, este tumbó su economía en base al primer préstamo del FMI por 25 millones de dólares solicitado y recibido por el Triunvirato (gobierno de Los Vicini y la oligarquía) y a partir de ahí y en base a gobiernos traidores y toda una prensa dominicana vendida, redujo a esta nación, de potencia en ciernes a una de economía subdesarrollada y dependiente.
Recuérdese, que, hasta noviembre de 1961, el vecino Haití era parte de la esfera de seguridad nacional y se encontraba medianamente dependiente de esta economía y lo que fue desarticulado, desde que los tres ingenios de caña de azúcar estadounidense lograron que a este país Washington le impusiera sanciones económicas y mediante restricciones de serias limitaciones de cuotas azucareras de exportación y lo que fuera aplaudido y consentido rabiosamente por la oligarquía y burguesía de aquel tiempo.
Pero de esto nada se dice y solo se habla, de que para entonces había que salir de la “herencia nefasta trujillista” y que utilizada como arma política por dominicanos del exilio, vividores en gran mayoría de la corrupción gansteril cubana, llegaron al territorio nacional con el pretexto de liberar a la nación de “la corrupción y criminalidad trujillistas”, pero para ellos entronizarse en el poder político como la nueva ola de políticos corruptos y corruptores, quienes hasta el 1965 hicieron de esta economía su coto de caza particular.
Desde entonces y desde el primer momento, estadounidenses y junto a antitrujillistas, decidieron utilizar a Haití como el nicho proveedor de mano de obra esclava y para fomentar un cambio de raíz en la composición étnica dominicana, alentando familias de negros haitianos y mestizos dominicanos y hasta llegar a hoy, a una nación dominicana de un setenta por ciento de mulatos, veinte por ciento de negros y el resto mestizos.
Logrado este cambio étnico, Haití se nos ha convertido en una especie de Talón de Aquiles, que ahora se pretende reforzar más con el cuco de la posible invasión de las pandillas que asolan a Puerto Príncipe y que EEUU quiere aprovechar con la nueva intervención militar y la que ya se inició con la construcción de una base militar estadounidense de tierra en las cercanías del aeropuerto internacional en PP y como paso básico para recibir los mil militares de varios países que servirán de pretexto para que EEUU y vía su Comando Sur, tenga una presencia ilimitada en el territorio dominicano, mientras los ejércitos extranjeros tendrán presencia en el territorio haitiano.
Lo que los estadounidenses quieren y junto a Canadá, es crear un movimiento de pinzas y para el momento que las pandillas se opongan violentamente a la intervención militar extranjera e intenten un alzamiento que general que pudiera llegar hasta la frontera compartida y que en principio, el movimiento de pinzas se haría contra aquellas, pero en realidad, pensando los estrategas estadounidenses, que si el espíritu nacionalista dominicano se sublevara y pudiera llegar a algún tipo de alianza con las pandillas haitianas, la situación no se les fuera de la mano para su control en la isla entera.
La mayoría de los dominicanos, todavía no han mirado más allá del horizonte y no han caído en cuenta, de que con la intervención militar en Haití hay un serio peligro para la soberanía dominicana y mucho más, cuando varias organizaciones gubernamentales en EEUU como Canadá y Europa, ya han iniciado sus movimientos envolventes de serio atentado contra la soberanía nacional, incitando a trabajadores haitianos en este país a que se subleven y para ser el pretexto de la ampliación de la invasión militar extranjera a República Dominicana.
Por eso y en apariencias, solo se habla y los medios de comunicación a uno y otro lado de la isla compartida, todos de cómplices, de que los dominicanos supuestamente somos racistas y que perseguimos a los ilegales haitianos y lo que entendemos como el pretexto que el Comando Sur necesita para desarticular al Estado dominicano y a su momento intervenir nuestro país.
Mientras tanto, a todos se nos entretiene con la novela, de un Haití con gobierno colegiado con un presidente cada mes y poder fáctico pandillero, opuesto a la intervención militar extranjera y para preservar su propio poder. Tontos si los dominicanos nos creemos la novela que se está escribiendo. Con Dios. 12.05.2024





