Citando a dos personas cercanas al régimen iraní, el diario británico Financial Times revelaba este miércoles los planes de Teherán de atacar objetivos militares estadounidenses en Europa si Trump decide escalar la guerra actual una vez expirado el memorando de entendimiento firmado por EE UU y la República Islámica y en un momento de creciente tensión entre las partes.
Según el diario británico, fuerzas iraníes han valorado posibles ataques contra activos de EE UU en países del sureste de Europa, entre ellos Bulgaria, que el mes pasado autorizó el uso de su base aérea de Bezmer por parte de aviones cisterna estadounidenses. Chipre, donde una base aérea británica fue alcanzada por un dron el pasado mes de marzo, también figura entre los objetivos considerados en caso de una nueva ofensiva estadounidense, según una de las fuentes. El medio británico añade que Irán ha examinado por separado la posibilidad de atacar cables submarinos de fibra óptica en el estrecho de Ormuz si la escalada continúa.
Una de las fuentes citadas por el diario resume la lógica de Teherán con una frase: «Si EE UU va demasiado lejos, Irán se defenderá al precio que sea, irá más allá de la región y golpeará también a Europa». Otra fuente vincula este cálculo con episodios previos: el ataque del mes pasado contra una base estadounidense en Jordania, que costó la vida a tres militares de EE UU, habría sido concebido como un mensaje dirigido a Europa.
Las negociaciones permanecen estancadas
El reportaje sitúa este giro dentro de un cambio de actitud más amplio en Teherán, donde crece la sensación de que un conflicto abierto a gran escala con Washington es cada vez más inevitable, en un momento en que las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz siguen estancadas y el plazo de 60 días fijado por el memorando de junio ya expiró. El diario con sede en Londres recuerda además que el jefe de las fuerzas armadas iraníes, el general Abdolrahim Mousavi, reiteró su advertencia a los países del golfo Pérsico de que no colaboren con Washington.
Además, también desde Teherán, el presidente del Parlamento y líder del equipo negociador iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, aseguraba este miércoles que la Administración Trump persigue «una salida digna» de la región. «En el nuevo orden regional, la intervención de las potencias extranjeras en las relaciones entre los Estados está disminuyendo rápidamente», aseveraba Qalibaf en visita a Irak.
Entretanto, la situación en el golfo seguía elevándose de temperatura en las últimas horas. En la noche del martes, el Ministerio de Defensa emiratí denunciaba que sus sistemas de defensa aérea habían detectado el lanzamiento de dos misiles balísticos desde territorio iraní hacia su espacio marítimo, proyectiles que finalmente caen al mar sin alcanzar su objetivo. Es la primera alerta de este tipo desde julio. Horas después, ya entrada la madrugada del miércoles, Abu Dabi anunciaba una respuesta contundente: la suspensión, hasta nuevo aviso, de todas las transacciones comerciales y financieras con Irán, citando el deterioro de la paz y la seguridad regionales.
El distanciamiento de uno de los principales socios de Irán
La portavoz de la Cancillería emiratí, Afra Al Hameli, subrayaba que su país mantiene el compromiso con el diálogo y con la integridad del sistema financiero internacional, pero la ruptura comercial marca un salto cualitativo en la crisis, dado que Emiratos era hasta el inicio de la guerra uno de los principales socios comerciales de Irán en la región.
Teherán reaccionó de inmediato para rechazar «por completo» la acusación de haber disparado misiles, calificándola de perjudicial para la confianza regional, y culpa a EE UU e Israel de mantener lo que llama «acciones maliciosas» contra la estabilidad de la zona. En medio de este cruce, el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, recibe una llamada de Trump;. Según medios oficiales, ambos abordaron «diversos aspectos de la cooperación» y analizan la situación regional, sin mayores detalles.
«Al no cumplirse el memorándum, las negociaciones pasan a un segundo plano, lo que favorece la militarización de la República Islámica», asegura a LA RAZÓN el analista político hispano-iraní Daniel Bashandeh. «Las amenazas se enmarcan en el contexto de confrontación y bloqueo naval. La República Islámica necesita mantener la organización y cohesión interna. La amenaza no es solo externa, sino también interna», concluye el especialista.
Mientras tanto, en lo estrictamente relacionado con Ormuz, los datos confirman que Irán ha perdido buena parte del control operativo de la vía: más del 80% del tránsito marítimo actual sigue la ruta omaní, según la firma de seguimiento Kpler. En paralelo, Omán e Irán insisten en que están cerca de cerrar un acuerdo para normalizar el paso por el estrecho. En el mar, el portaaviones USS George Washington continúa en las últimas horas su despliegue hacia Oriente Medio para relevar al USS Abraham Lincoln. (La Razón-antonio navarro amuedo-)





