Lo cierto ha sido, que durante cerca de veinte años, esa cuadrilla de periodistas usaidianos y prevalidos de que contaban con el apoyo de los medios del barón mediático Pepín Corripio, han entendido que ellos podían actuar a la libre en cuanta iniciativa entendieran que merecía ser divulgada y por eso nunca pensaron, que el día llegaría que la generalidad de los demás medios, periodistas y comunicadores explotarían y divulgarían sus falsías como supuestos periodistas de práctica profesional objetiva.
Sin embargo y desde la década de los ochenta, la atrapada opinión pública comenzó a sospechar que aparte de periodistas, estaban dando el paso equivocado de asociarse a intereses non santos y como lo era andar de paños y manteles con directivos de la USAID y favoreciendo los planea de esta de afectar el tradicional orden moral de este país, fundamentado en el hecho, de que la familia está compuesta por un hombre y una mujer y con el propósito de crear descendencia y que sus niños fueran salvaguardados de cualquier tipo de anormalidad aberrante de enfermos sexuales, que entendían que a los niños de ambos sexos había que fomentarles la libertad sexual a la par que el orden moral social fuera desarticulado e imponiendo a los gays y trans como si realmente fuera individuos de derecho a los que la población debía adaptarse.
Por eso y a partir de 1989, cuando una de esos periodistas, Altagracia Salazar, entra a la USAID como empleada de despacho y de ese modo, abriéndose las puertas para que otros periodistas entraran al manto de influencia política y monetaria de la entidad estadounidense y lo que aumentó a más, cuando la USAID facilitó los fondos para que la entidad de servicios, Participación Ciudadana, entrara a la vida nacional, como la especie de entidad de reclutamiento a favor de dominicanos que nos les importara que pudieran ser vistos o entendidos como agentes extranjeros encubiertos y en abierta violación a las leyes nacionales.
A resultas de semejante iniquidad, esos periodistas y comunicadores y desde los propios espacios de difusión en los que se encontraban, se lanzaron de inmediato a abrazar la llamada agenda 2030 y por sus intervenciones, de inmediato muchos entendieron que se habían convertido en periodistas propagandistas del gobierno paralelo, que lo peor de la burocracia estadounidense había creado con el nombre de la USAID.
Su colaboración fue tal, que hubo un momento a partir del 2018 que de tan identificados con semejante modelo de subversión social y junto a la oenegé Participación Ciudadana, organizaron el medio de penetración política subversivo denominado “Marcha Verde” y en base a este, se le fueron al cuello al gobierno de entonces del PLD y en particular al presidente de la República de aquellos años, hasta que al final, devinieron en un movimiento político altamente subversivo y con la intención manifiesta de derrocar al gobierno del PLD mediante una asonada o golpe de estado mediático, que abiertamente estuvo financiado por la entidad “de ayuda” estadounidense.
La estrategia fue simple: Desinformar a gran escala, apabullar con datos mayoritariamente falsos y para difamar, injuriar y denigrar al saliente presidente Danilo Medina y como el resto de medios, periodistas y comunicadores, a ese tiempo, entendían que la cuadrilla de periodistas usaidianos eran o no les importaba que se creyera que fueran agentes ocultos de aquel poder extranjero, se organizó la fantasía, de que supuestamente eran agentes al servicio de la CIA con licencia propia para desarticular la vida nacional y esto, con el solo interés de llevar al poder a un ciudadano dominicano de nacimiento pero de origen paterno árabe y materno haitiano y el que por su calurosa participación en marchas y todo tipo de intervenciones públicas “verdes”, siempre se le entendió como su activista mediático más importante.
Ese activista y desde agosto de 2020 es el presidente Luis Abinader y quien, comprometido de pleno con todo ese amplio movimiento político desestabilizador, ahora presidente de la República prácticamente tiene a los directivos de participación ciudadana-marcha verde en su gobierno y a sus periodistas, disfrutando de millones de pesos en publicidad y contratos de obras y de servicios. Mientras y ya mismo, la maquinaria electoral oficial se prepara para ganar y sin importar como, las nuevas elecciones del 2028 e iniciando el movimiento primero de su ruidosa maquinaria propagandística desinformativa.
Por semejantes antecedentes y ya que toda la nación observaba y era testigo, al momento que se comprobó el maridaje de esos grupos desestabilizadores, se entendió que Abinader y como presidente y gobierno era su producto principal y ahora el gran protector de la cuadrilla mediática usaidiana, por ello, no fue ninguna extrañeza, que cuando en EEUU estalló el escándalo propiciado por su presidente, respecto que la USAID actuaba como si fuera un gobierno paralelo y sin dar cuentas al Congreso y menos a la Casa Blanca y dispuso su cese momentáneo hasta terminar la investigación contable y forense a gran escala que había creado, el hecho repercutió en este país y con el efecto de una verdadera explosión altamente perturbadora en lo social y en lo político.
Desde entonces la cuadrilla mediática usaidiana y Participación Ciudadana se encuentran en la picota pública y con una de interrogantes sobre sus actuaciones, entendidas por muchos como propias de espías al servicio de EEUU.
De ahí a cuestionamientos de todo tipo era poco lo que faltaba y como esa cuadrilla mediática usaidiana no sabía cómo responder a los interrogantes que se les formulaban con toda la razón, a la semana han intentado replicar amenazando con la apertura de procesos judiciales sobre supuestas difamaciones e injurias contra quienes han criticado en extremo sus actuaciones y ejecutorias.
Pero como nunca falta un pelo en el sancocho, se descubre, que la cuadrilla mediática usaidiana corrió pidiendo protección a Abinader, que se supone es el presidente “de todos los dominicanos” y para que este parara la avalancha de críticas que se les venían encima y los ataques emocionales extremadamente “realistas”.
Abinader y ni corto ni perezoso salió en sus defensas y lo hizo atropelladamente. Advirtiendo que la difamación había que pararla, que su Congreso debería crear una ley al respecto y rematando con la amenaza de quitarle los contratos de publicidad a los medios y periodistas que practiquen lo que llamó “desinformación”.
Con sus palabras, el presidente se olvidó, que la Constitución de la República le prohíbe que ejerza su poder solo para beneficiar a un grupito de dominicanos y mucho menos que pretenda abogar por imponerle censura a medios y periodistas y que a estas alturas sería una verdadera aberración.
Frente a tal exceso, entonces y por obligación, debemos recordar, que la cuadrilla de periodistas usaidianos deberían de saber, que si por su culpa, Abinader cerrara medios y encarcela periodistas, pagaran en carne propia sus extravíos y al ser descubiertos como los farsantes de opinión que son, en tanto a la autoridad pública solo hay que advertirle, que si lo hace y desata el infierno que se propone, Abinader y su gobierno serán los más grandes perjudicados al generar la terrible enajenación de paz social que a la República se le vendría encima. Con Dios. (DAG) 20.02.2025





