¿Cómo se explica, que a 64 años de la desaparición de la Era de Trujillo (1930-1961) el periodo de vida institucional más fructífero que ha tenido este país y después de la última intervención militar estadounidense del 1916 y el paso de dos gobiernos de la oligarquía (1961-1964) un frustrado movimiento armado y 59 años del resurgimiento de la nación desde el 1966, la política en este país continua siendo un ejercicio de delincuentes y con presidentes desalmados ejerciendo una tiranía disfrazada y siempre desconociéndose el interés de la nación?
El PRD y durante los años 1978-1982 y no obstante que se le recortaron poderes constitucionales para que institucionalmente se mantuviera el control institucional sobre el Poder Ejecutivo y de parte del Poder Legislativo y como el contrapeso institucional que se creía sería ejercido, entró como tromba al control de la cosa pública, descalabrando a la economía, anulando los efectos positivos de los doce años de Balaguer (1966-1978) e imponiendo un nuevo estilo político en base a la entrada abrupta de inmigrantes dominicanos de Nueva York y prácticamente, todos comerciantes delincuentes, quienes entraron en asalto de las finanzas públicas, desequilibrándolas con cadenas de financieras al mejor postor y una política de lavado de activos, que de tan brutal, estremeció los cimientos del orden general del Estado y prostituyendo la vida política.
Solo recordar como el PRD y con su líder Peña Gómez pretendió desnaturalizar el efecto positivo del extraordinario mecanismo de sustitución de las importaciones y el otro a amplia escala, de reconstrucción de las infraestructuras públicas y en base a un amplio plan de obras públicas por ahorro público como base y no endeudamiento externo y calificándolas de obras suntuarias o como dijo Juan Bosch y de mentiroso: “Que el doctor Balaguer estaba construyendo una piscina para meter una ballena”, pretendiendo de ese modo ridiculizar la construcción del Acuario Nacional.
Sería suficiente para entender, por qué desde el 1978 la nación, unas veces avance y otras retrocede y para al final quedar en el limbo de destrucción orgánica, que el PRD y ahora como PRM ha asumido a la República y que, si no ha sido más, se debe a que la población devolvió al poder al presidente desarrollista y constructor de Balaguer y para su segunda etapa tan floreciente del 1986 al 1996, que continuó con el PLD hasta el 2020 y hasta llegar al desastre descomunal de ahora.
Lo anterior, es la realidad brutal de como una banda de forajidos, quienes, en base a la mentira, la extorsión, la complicidad mediática, el fraude electoral, se han erigido en supuestos referentes de mando y gobierno y con su bestial característica de tirar lo peor de sus resentimientos y frustraciones como personas innobles y de moral laxa y contra toda una nación.
Ayer y en toda su crudeza, la nación ha sido testigo de cómo el bandolerismo político gubernamental y después que durante 26 años el proyecto de Código Penal había quedado engavetado, en solo seis horas y todavía con visiones contrapuestas normadas por la presión de la atrasada curia católica y el neo caudillismo que impone el gobierno del PRM, el Senado, no que emitió y sí que evacuó una nueva versión del Código Penal de 1810, aunque mejorada, pero imponiendo, que los funcionarios públicos y tanto de elección como de escogencia administrativa directa no podían ser sometidos a la justicia por hechos y en los que ellos y abiertamente hubiesen violado las leyes y en específico, en lo referente al enriquecimiento ilícito y la malversación de fondos públicos.
¿Su herramienta?, el artículo 248 que indica, que “el chantaje es el acto hecho de obtener, mediante la amenaza de revelar o imputar a otra persona un hecho de naturaleza tal que pueda lesionar su honor o consideración, la entrega de fondos o valores, o la firma o entrega de documentos o de cualquier otro soporte de la expresión del pensamiento”. Este sería penado con uno a dos años de prisión menor y multa de tres a seis salarios mínimos del sector público.
Y para que nadie se llame a engaño, impone que “cuando el chantaje se cometa en contra de un funcionario público, electo o designado, la sanción será de cuatro a diez años de prisión mayor y multa de diez a veinte salarios mínimos del sector público”, versa el párrafo único.
Es decir, los políticos -todos- no quieren que haya libre información, libre disentimiento y menos libertad de prensa y para que se entienda a más, el gobierno plutocrático de Abinader y el PRM y con la complicidad de sus socios ricos en el Consejo Nacional de Competitividad (CNC) ha elaborado un proyecto de ley mordaza dirigido a aplastar la libre expresión en las redes sociales y para lo cual e increíblemente, los medios tradicionales y sus periodistas y comunicadores han entablado una batalla de opinión pública y con el atrevido título de “desinformación y ética periodística” y motorizado, tanto por la Asociación Dominicana de Diarios y el Colegio Dominicano de Periodistas y el aliento y redacción, de los directores de los periódicos tradicionales.
Para que se entienda el profundo desprecio que la partidocracia como el gobierno de Abinader-PRM-Competitividad le tienen a la libre opinión pública, vemos como el Poder Ejecutivo ordenó la tala de 900 árboles en el entorno del Parque Olímpico y en el Parque del Este de la capital nacional y amenazando con hacer igual con el Parque Botánico y con el pretexto de “ensanchar” una avenida que le pasa o cruza por uno de sus laterales.
Cuando un gobierno asume semejante actitud despreciativa hacia toda la ciudadanía, revelando lo poco que le importa su opinión y lo profundamente arraigado que Abinader tiene en su psiquis el gobernar a la fuerza si fuera preciso, se debe de entender, que poco falta para que este presidente y en sociedad secreta con los tres expresidentes vivos, estaría dispuesto a llegar.
Justo por ello es, que el régimen ha desatado un ámbito de corrupción a gran escala mediante una abusiva e intolerable política de subsidios para todo y con el solo propósito de “domesticar” a la atrapada opinión pública y en lo que encuentra apoyo en sus nada secretos aliados del narcotráfico, el lavado de activos y los asesinatos por encargos y de contrafuerte, determinados lupanares mediáticos de influenciadores, cuya única misión es confundir a la ciudadanía, mientras impone desde su aparato de propaganda una rabiosa represión publicitaria y hasta personal con los medios y periodistas que se le resisten.
A nuestro modo de ver, Abinader, el PRM y Competitividad están dando palos de ciego y ellos mismos propiciando ser desplazados por un clamor nacional de reivindicaciones y retorno a la institucionalidad más sentida y que para quienes tienen ojos para ver y oídos para escuchar, lo único que se entiende es que el mismo régimen y en su ceguera, apuesta a su final.
Con razón que digamos, que la delincuencia política está alentando y con sus fechorías, el nacimiento de un gobierno cívico militar de izquierda de derecha, que ponga punto final al periodo dictatorial de 64 años de partidocracia criminal que ha impuesto la corrupción en la vida nacional. Con Dios. (DAG) 22.07.2025
última actualización: 10:15 am.





