Para que una sociedad se desarrolle y evolucione conforme a los cambios mundiales y nacionales, es imprescindible aplicar políticas económicas adecuadas y contar con un capital humano eficiente, consciente y comprometido. Esto solo se logra si el país cuenta con una educación de calidad en todos los niveles educativos, que forme ciudadanos con capacidades cognitivas, prácticas y con valores humanos y ciudadanos que les permitan actuar en la sociedad como entes idóneos y productivos, capaces de contribuir con eficiencia al desarrollo sostenible del país y responder adecuadamente a los cambios que vertiginosamente se producen en la sociedad.
El mundo de hoy es un mundo cambiante y de contrastes, de logros y déficits, con un futuro incierto, ante lo cual nos preguntamos: ¿Cómo deben aprender las nuevas generaciones y para qué? ¿De qué manera ellas adquieran los conocimientos y competencias indispensables para construir una vida más digna, justa y equitativa? ¿Cómo debemos formar a los nuevos educadores y como debemos enfocar la formación de los formadores?
El mayor desafío para la educación de la República Dominicana es el diseño y aplicación de políticas de un nuevo currículo basado en una pedagogía que fomente la inteligencia y ayude a reformar el pensamiento hacia un pensamiento de la complejidad, de tal manera que el alumno aprenda a pensar, a ser autónomo, a procesar y utilizar información adecuadamente, a aprender permanentemente y a tomar decisiones independientes, de tal manera que sean capaces de contribuir a la transformación del mundo.
Es decir, debemos ir hacia un nuevo paradigma de la educación dominicana. Nuestro principal compromiso como país es ayudar a formar estudiantes con valores éticos, formados dentro de una estrategia de desarrollo holístico, enfatizando el desarrollo del conocimiento, con habilidades lingüísticas y tecnológicas que la sociedad demanda.
Para que el país logre una educación en los términos referidos es necesario contar con profesores con las capacidades requeridas. Los aprendizajes se producen en los estudiantes a través de la educación y las experiencias que el medio les proporcione, pero el profesor es el artífice que facilita que los estudiantes aprendan y se formen adecuadamente.
La formación docente juega un papel preponderante en un sistema educativo de calidad. Realizar un amplio e innovador proceso de modernización de todos los componentes que inciden en una educación de calidad en búsqueda de la excelencia. Debemos impulsar acciones transformadoras e innovadoras en la formación y la capacitación continua de los educadores, modernizando significativamente los currículos de formación docente. Los nuevos educadores deben trabajar desde la ética, desarrollando en sus estudiantes el deseo de aprender.
Debemos cambiar la conciencia del nuevo educador, el cual debe ser modelo e inspirar al desarrollo de valores. Debemos cambiar la actitud de los estudiantes de magisterio, despertando en ellos la pasión por aprender, con la conciencia de aprovechar al máximo la sociedad del conocimiento y los avances de la tecnología digital.
En nuestro país la formación docente se realiza en las universidades, bajo la regulación y apoyo del MESCYT, respondiendo a los requerimientos que establezca el MINERD, sobre el tipo de profesor que desea, y la cantidad que se requiere anualmente para el funcionamiento eficiente de los diferentes niveles educativos.
En mi próximo artículo, dada mi experiencia en esta área, me voy a permitir proponer las características y aspectos que considero más importantes para la formación docente en la actualidad, y algunas sugerencias de cómo lograrlas, para formar profesores que puedan contribuir a la educación de calidad que el país requiere. Por: Ligia Amado Melo de Cardona (Listín Diario)





