miércoles, julio 1, 2026
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La grave encerrona de empresarios, financistas y comerciantes dominicanos, de no aceptar la libre competencia y solo sostenerse en base a los dineros de los contribuyentes y frente a un mundo más competitivo, más temprano que tarde, les sacará del mercado

La mayoría de los grupos económicos y financieros y quienes en los últimos 65 años han logrado y por la corrupción política, adueñarse de esta economía y al ejercer una tutela autoritaria de mercado atrapado, parecería que ya le ha llegado el momento de revisarse o por la fuerza y dinámica de la libre competencia frente a sus iguales del exterior, terminar entregándose ante el empuje de corporaciones y firmas internacionales.

Ya se han dado muestras con la Cervecería, los León Asencio, los Brugal, la heladería Bon, etc., individuos quienes viéndose enfrentados a una economía abierta en la que hay que competir y no encerrarse, debieron claudicar y venderles a corporaciones extranjeras.

Mientras otros comerciantes y ahora capitalistas, como Corripio y en líneas generales, construyó su imperio de comercio, industria ligera y ahora de prestamistas del sector financiero, a su agresiva política de financiar partidos y políticos  y obteniendo a cambio que podía entrar las mercancías que adquiriera no solo sin pagar impuestos, sino que los cargamentos en furgones la Aduana tenía impedido de fiscalizarlos, mientras a la competencia comercial de negocios de todo tipo , los sacaba del mercado y extorsionándoles o amenazándoles con impedirle su funcionamiento. Incluso, su agresividad es tal, que cuando en alguna de sus estaciones de radio y televisión se le presentaba una huelga, de inmediato cancelaba a todo el mundo y cerraba el medio y sin que a todo esto, la mano del Estado se hiciera sentir.

Ahora y con la mascara del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y sus 78 organizaciones empresariales apéndices, más la nueva que controlan las 27 fortunas más grandes de la nación desde el Consejo Nacional de Competitividad, el capitalismo salvaje que impera se fundamenta en chantajear a gobiernos y al mismo Estado Dominicano y en base a que ofrecen trabajo a más de dos millones de empleados y con a salarios subvaluados y como su mejor arma para lograr lo que quisieran del que sea gobierno de turno. Por lo pronto, la mayoría elude el pago de los impuestos por sus ganancias.

En esta mala práctica se ha llegado tan lejos, que el gobierno actual  y que es uno suyo y presidido por el también empresario Luis Abinader, este grupo ha logrado el control del Presupuesto Nacional y hasta la aplicación administrativa del mismo y para favorecer sus intereses y tanto en contratos de obras públicas, contratos de servicios y siendo la razón de que más del setenta por ciento de la construcción de infraestructuras está en sus manos y al extremo que y para citar las turísticas, cuyas obras anexas de: carreteras, acueductos, empresas de energía, etc. Es el Estado que debe construirlas y no las empresas hoteleras que se benefician de ellas y llegándose a una situación de oligopolio tan extrema, que los dominicanos y en más de un 80 por ciento son de hecho sus esclavos económicos y logrando por vía de sus medios de comunicación en la radio, televisión, periódicos, canales en YouTube y programas en las redes sociales, un control casi absoluto de la atrapada opinión pública.

Lo que es aprovechado por el gobierno de turno para lograr la sumisión absoluta de los ciudadanos, a unos por su estado de necesidad y otros porque se venden como esclavos y quienes sumisamente también deben integrar el mercado sexual empresarial interno y convirtiendo en la práctica, que muchos empleos y posiciones de trabajo son obtenidas, no solo por capacidad técnica y preparación educativa, sino por que deben someterse al llamado “derecho de cama”.

Justo por ello, el gobierno actual tiene asignado 10 mil millones de pesos por año (el peso equivale hoy a 60 por un dólar estadounidense) exclusivamente para publicidad y otros 10 mil millones de pesos más para propaganda y cerca de 15 mil millones para alquiler de oficinas públicas en edificios pertenecientes a miembros del Conep o lo otro tan increíble, de más de mil millones de pesos por año en asignación de pensiones especiales a la sola voluntad del Poder Ejecutivo, mientras la cuarta parte de los presupuestos asignados a las instituciones militares se escapan por la cañería de la corrupción y en tanto la policía nacional ha sido convertida en un negocios privado con el disfraz de fideicomiso y que facilita que su presupuesto sea manejado directamente por miembros del Conep y lo que en sí conforma las bases de lo que ya se conoce como el gobierno plutocrático del PRM-Abinader-Competitividad y en donde para colmos, tiene también una parte de miembros de la alta burguesía haitiana y como asesor económico principal al director ejecutivo del principal grupo económico y financiero haitiano con características de multinacional.

Una situación como esta, en la que el capitalismo más salvaje impera, es prácticamente imposible que la inversión extranjera en sí, realmente entre al territorio nacional, mientras la que como tal se hace creer o entender, es una mascarada de capital estadounidense, francés o británico, cuyos bancos, que están adscritos  a instituciones financieras dominicanas, entre otras cosas, tienen el monopolio de data e inteligencia y lográndose de esa manera, el control absoluto de más de 10 millones de dominicanos y de los casi 3 millones de extranjeros que viven en el territorio nacional.

Estamos hablando, que esta terrible distorsión de capitalismo “público-privado” con apoyo oficial, en la práctica, ejerce una tiranía que ya tiene 65 años y ahora aumentado a más con la entrada de la única “inversión extrajera” que hasta ahora es tolerada: Narcotráfico, lavado de activos, contrabando y prácticas de cobro de deudas por via del sicariato y teniendo de portaestandarte los dineros ilícitos provenientes desde EEUU y que manejan los llamados dominicanyork.

Es por eso por lo que ante tan enrarecido ambiente “competitivo”, donde los profesionales con profesiones liberales y particularmente periodistas y notarios públicos, si se encuentran en las listas negras empresariales o del gobierno, fácilmente nunca conseguirán trabajo u ingresos.

Recordándonos, lo expresado por el entonces asesor económico del Poder Ejecutivo para el año 1968, Julio C. Estrella y quien coincidió con quien escribe en un salón de un afamado hotel capitaleño de nombre diplomático, en el que todo el quien es quien de la economía y los negocios e industrias se reunía con el presidente Joaquín Balaguer y diciéndonos y con profunda amargura: “Daniel Adriano y pensar que los problemas de nuestro país se solucionarían con solo tirar por el balcón a cien de los empresarios que están aquí”

Hoy y al recordar lo expresado por Estrella, tenemos que admitir que fue un visionario y porque ahora, si ayer el ambiente era opresivo para la economía y la fluidez de los negocios, a este día, es terriblemente asfixiante y mucho peor y en vez de 100 a tirar por el balcón, habría que lanzar, por lo menos a mil.

La inquietud es mayor y al recordar, que durante su última visita al país, Ernesto Revilla, economista en jefe para América Latina de Citi, dejó una advertencia que merece toda nuestra atención: “El giro político que se está produciendo en numerosos países de la región hacia gobiernos más orientados al mercado incrementará la competencia por atraer inversión extranjera. Esto obligará a la República Dominicana a fortalecer sus estrategias para alcanzar ese objetivo”.

Revilla fue específico y duro: “Este cambio ha modificado las reglas del juego y exige una respuesta diferente. Tradicionalmente, los países evaluaban su competitividad bajo la premisa de que, si estaban creciendo, era porque estaban haciendo las cosas bien. Sin embargo, el nuevo escenario nos deja una lección importante: aun cuando un país esté ejecutando correctamente sus políticas, puede perder atractivo si otros avanzan más, mejor o con mayor rapidez.

“La ventaja competitiva ya no es estática, es disputada. Por ello, no basta con contar con fortalezas reconocidas, como la estabilidad macroeconómica, las zonas francas o la cercanía geográfica a Estados Unidos. En adelante, podríamos enfrentar el desafío de perder una posición relativamente cómoda si otros países de la región logran replicar, perfeccionar o incluso superar esas ventajas. En consecuencia, atributos que durante años consideramos propios podrían convertirse en ventajas fácilmente reemplazables”. Palabras que recogió el matutino Hoy. Y la pregunta es una: Lo entenderán en el CONEP, ABA, AIRD, etc.?

¿Tiene o no sentido que digamos, que, la grave encerrona de empresarios, financistas y comerciantes dominicanos, de no aceptar la libre competencia y solo sostenerse en base a los dineros de los contribuyentes y frente a un mundo más competitivo, más temprano que tarde, les sacará del mercado? Con Dios. (DAG) 01.07.2026

 

 

 

 

 

 

 

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