La incertidumbre que genera el fin de la guerra en Irán aviva el temor a la inflación y provoca el incremento de la rentabilidad de la deuda pública en el mercado de renta fija a nivel global. Los rendimientos de los bonos soberanos están aumentando en Estados Unidos, Reino Unido, Europa y Japón, a medida que los inversores valoran los riesgos de inflación, el alza de los precios de la energía, la incertidumbre geopolítica y la creciente presión fiscal.
La rentabilidad de la deuda pública en los mercados secundarios es clave porque condiciona el coste de financiación de los países y del conjunto de sus economías. Si aumenta el interés al que se negocian los bonos ya emitidos, los estados tendrán que ofrecer a los inversores rentabilidades mayores para colocar su deuda. En Estados Unidos, el rendimiento de los bonos a 30 años superó el pasado martes 19 el 5,19 % y, un día después, el 5,2 %, los niveles más altos en casi dos décadas, por el temor de los inversores a un posible rebrote inflacionario y a nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed).
Por su parte, el bono estadounidense a 10 años llegó a subir el pasado miércoles durante la sesión al 4,685%, máximo desde enero de 2025, aunque finalmente cedió un 2,12% y terminó en el 4,580%. En el Reino Unido, la rentabilidad del bono a diez años llegó a alcanzar el 5,19 % el pasado lunes 18 de mayo durante la sesión, aunque su máximo al cierre lo marcó el 15 de mayo, en el 5,178%, mientras que el interés en el mercado secundario del bono a 30 años llegó el 5 de mayo al 5,79%, su nivel más alto en lo que va de siglo.
En el caso del bono español a diez años, el lunes 18 de mayo alcanzó el 3,638%, prácticamente la misma rentabilidad que a finales de marzo, pues el 27 de ese mes terminó en el 3,640%. Este bono español superó el 4% el 28 de septiembre de 2023, impulsado por los mensajes de que los tipos de interés seguirían en niveles altos durante más tiempo de lo que se preveía.
El encarecimiento del petróleo y el bloqueo del estrecho de Ormuz reavivan la preocupación por la inflación en un momento en que muchos bancos centrales esperaban que las presiones inflacionarias continuaran disminuyendo. Por ahora, los mercados de bonos parecen indicar que los inversores deben prepararse para un entorno más volátil, donde el aumento de los costes de endeudamiento seguirá siendo un tema clave del mercado durante la segunda mitad del año.
La extensión de las ventas de bonos al tramo corto de la curva estadounidense ha impedido que el diferencial de tipos entre la eurozona y Estados Unidos continúe estrechándose en las últimas semanas. Este movimiento es uno de los principales impulsores de la reciente depreciación del euro frente al dólar, que actualmente se cambia a 1,16 unidades. La evolución del conflicto en Irán y los precios del petróleo condicionarán la política monetaria de los bancos centrales y la rentabilidad de la deuda pública irá anticipando las expectativas del mercado al respecto, según recoge Efe. (La Razon-j.sanz )





