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La huelga convocada por entidades no gubernamentales haitianas dirigidas por la ONU y con el propósito de presionar al Estado Dominicano, fracasó a lo absoluto, La población flotante haitiana y en un 90 por ciento, no la respaldó

Ya habíamos dicho que era más que conveniente que la huelga de brazos caídos propuesta por once entidades haitianas enemigas de esta nación y porque si la misma no era respondida y como en efecto ocurrió, se descubriría que el sentimiento anti dominicano de esas ONGs impidió que sus responsables entendieran que los haitianos legales e indocumentados y de hecho, han adquirido la cultura dominicana y aceptándose como parte de nuestra nación.

Este hecho, crucial para entender las relaciones de los haitianos que viven aquí y en notoria diferencia con los haitianos en su país que nunca han llegado a nuestra nación, lo que indica y para decirlo coloquialmente, que la gran mayoría ha entrado en un proceso acelerado de dominicanización de sus hábitos y costumbres y los que cada día les alejan de su patria de origen.

Justo por ello, ha sido que los patrocinadores del fracasado paro laboral no pudieron conectar con la población haitiana inmigrante y de lo que todavía no entienden que no tuvieron el respaldo que burócratas de organizaciones originadas en la ONU local les habían dicho que la gente se iría de inmediato al paro.

Entonces, también los dominicanos tenemos que extraer las razones de semejante actitud y que como hemos dicho más arriba se corresponde, a que esos inmigrantes, no solo que quieren vivir y desarrollarse entre los dominicanos y tener sus familias, sino que saben perfectamente, que los ingresos que aquí tienen, es posible que nunca y en sus actuales circunstancias pudieran obtenerlos en Haití y que y si se interpretan correctamente los tres millones de dólares mensuales que envían en remesas a sus familias, este es un potente indicador de que se sienten más identificados con la nación dominicana que con la suya propia, ya que aquí viven y producen y en su país no.

Lamentablemente, esta conclusión respecto al por qué el paro fracasó, todavía no es entendida por grupos e individuos dominicanos, quienes, llevados de un odio insensato hacia lo haitiano, no quieren razonar, que ya es un hecho la fusión real de ciudadanos de uno y otro país teniendo familias mixtas y lo que es bueno y como el resultado natural de una inmigración adaptada al país que les acogió.

También hemos escuchado voces temerarias que hablan, de que tienen miedo porque supuestamente “dentro de 15 años tendremos haitianos en nuestras instituciones de gobierno” y lo que no es del todo exacto, porque para ese momento se estará hablando de dominicanos de origen haitiano y no de haitianos simplemente. Y que es el mismo fenómeno de la inmigración dominicana a EEUU y España, donde hay gobernadores, jueces, fiscales y policías y representantes en los congresos estatales y uno que otro en el Congreso Federal o en el caso español con menor pero sí activa presencia y sin que para a sus nacionales se les ocurra la estupidez de decir “que el país desaparecerá”.

Ante el supuesto miedo, debe recordarse, que en Haití y entre los años 07 de febrero de 1996 a 07 de febrero de 2001, tuvo un presidente haitiano de origen dominicano: René Preval García y aquí y desde el 16 de agosto de 2020 tenemos un presidente, Luis Abinader, que es un dominicano de origen tanto libanes como haitiano.

Así, que aquellos extremistas anti haitianos quienes dicen “tener miedo” porque en algún tiempo futuro haya dominicanos de origen haitiano como miembros del gabinete de gobierno y los que ya hay o en el Congreso, la judicatura, alcaldías y gobernaciones, deberían de mirarse en esta realidad y la que para nada debe sorprender a nadie.

¿Quiere esto decir, que, porque haya dominicanos de origen haitiano, la nación perderá su idiosincrasia y cultura?, nada más alejado de la realidad.

Por eso y en el fondo, quienes de modo tan errado piensan, se han dejado manipular por la violenta historia haitiana de su independencia en 1804, donde la negritud se impuso a sangre y muerte y por ejemplo, en cinco noches habiendo asesinado a cerca de 50 mil plantacionista blancos franceses y con sus familias completas.

Después y si se trata de ser objetivo, hecho colectivo tan sangriento nunca volvió a ocurrir, aunque sí a nivel de pueblo y fundamentalmente en los barrios periféricos de la capital haitiana, donde de cuando en vez surgen fenómenos de canibalismo y crímenes de espanto, como esos de utilizar una goma de automóvil y fijarla en los hombros de la víctima y darle fuego y cuyas últimas iniciativas ocurrieron en los días que el presidente Jean Bertrand Arístide aspiraba al poder y luego al ser derrocado y exiliado, cuyos seguidores del partido Familia Lavalas cometían esos desafueros y conocidos como el pére lebrun o el suplicio del du pneu.

En consecuencia, que en este país exista un grupo de mentalidades desalmadas que aspiran y estúpidamente, por pasar a cuchillo a la inmigración haitiana y cuyo portaestandarte es el grupo de fanáticos fariseos del Instituto Duartiano y ciertos racistas entre medios y periodistas, no quiere decir y rotundamente que el resto de la nación les apoyaría. 300 mil personas dominicanas de origen haitiano, y como igual las 100 mil y pico que tiene Haití de haitianos de origen dominicano, pesan mucho en el ánimo popular y por sus lazos y conexidades familiares.

En el 1937, cuando la burguesía logró que Trujillo le dejara perseguir comerciantes haitianos y hasta ocasionarles la muerte y muriendo cerca de cinco mil, fue el pueblo dominicano que reaccionando directamente  salvó a 15 mil ciudadanos haitianos y ayudándoles a cruzar la frontera y otros, escondiéndolos en sus casas y fincas y luego adoptándolos y recuérdese, que desde el censo de población y familia de 1920, quedaron registrados 37 mil ciudadanos haitianos que vivían legalmente en nuestro país y cuyos descendientes, a 104 años de aquel censo, son dominicanos de pleno derecho e integrados totalmente a la vida nacional y como los casos de las familias Trujillo y Despradel y para citar dos de miles de casos.

La fiebre pues no está en la sabana y sí en el odio infecundo provocado en dominicanos de la baja burguesía que no se aceptan como negros ni como mulatos y por eso odian a los haitianos, quienes son, más negros y mulatos que mestizos o blancos.

Para nosotros entonces, el fracaso de la huelga laboral subversiva que pretendían 11 organizaciones anti dominicanas de haitianos resentidos y apoyados por la ONU ha terminado por ser una gran revelación y en cuanto a que los haitianos que viven entre nosotros, legales o no, han adoptado nuestras costumbres y quieren que se les entienda como futuros dominicanos de pleno derecho y ante el hecho cierto de que se están dominicanizando. Si trazamos una línea paralela, es lo mismo con los inmigrantes dominicanos en EEUU, Canadá y Europa y la mayoría, ya ciudadanos de sus países de adopción.

De ahí que expresemos nuestro regocijo, porque la huelga convocada por entidades no gubernamentales haitianas dirigidas por la ONU y con el propósito de presionar al Estado Dominicano, fracasó a lo absoluto, La población flotante haitiana y en un 90 por ciento, no la respaldó. Con Dios. (DAG) 19.12.2024

 

 

 

 

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