Si todo lo vemos en perspectiva, pero retrocediendo miles de años atrás en el inicio de la civilización occidental, podríamos darnos cuenta, de que a fin de cuentas, en el actual presidente de EEUU, Donald Trump, se encuentra la versión moderna del personaje bíblico del Anticristo y quien por lo visto, no que quisiera reinar consecutivamente por siete años, sino que en esta ocasión, se solaza pretendiendo la destrucción atípica de la misma civilización y todos los pueblos y naciones que conforman el planeta.
Solo de esta manera es que puede entenderse, el alucinante trajinar de este espíritu demoniaco metido en este político calificado y condenado como delincuente por los tribunales de su país y quien contra todo pronóstico, ha vuelto al poder presidencial por segunda vez, pero en esta ocasión y con una sed de venganza, que es retratada de pleno, por ese odio inocultable que le tiene a su propio pueblo.
Otros asumen, que parecería que es el mismo Dios Nuestro Señor, el que ha decidido establecer la purificación por el fuego, por medio de la nueva versión diabólica del anticristo y en esta ocasión, haciendo que el mundo no tenga tiempo ni para respirar y que es lo que hasta ahora ha estado ocurriendo desde el 20 de enero de 2025, cuando este individuo tan disociador, acomplejado e inestable emocionalmente y como lo es Trump, se ha decidido y con el pretexto, a la larga ruin, por avasallar todo cuanto se interponga en ese paso tan desconcertante, de querer y pretender sembrar el caos en el planeta.
Pero al mismo tiempo, la humanidad ha descubierto en estos últimos doce meses, como lo peor del alma estadounidense ha surgido con fuerza suicida y atropellante y mediante la policía política del ICE, que a su vez es la expresión punitiva de las milicias derechistas que llenan tantos espacios en el sur estadounidense y particularmente en Texas como en estados cercanos.
Por eso y mediante ese ariete de fuego, que no se había conocido desde hace 80 años con el final de la Segunda Guerra Mundial, todos estamos siendo testigos de cómo un gobernante intolerante y lleno de odio contra su propia gente, no repara en nada con tal de que su Gestapo privada cumpla su papel de allanar el camino y para que en su momento, EEUU y abiertamente, haya dejado a un lado el sistema político de la democracia representativa, para imponer uno dictatorial con un inusitado esquema represivo por el que nadie está seguro y menos la niñez y al extremo, de que ya se ha visto como esa milicia apresa hasta niños a partir de los dos años, persigue adultos con el pretexto de que son indocumentados provenientes del exterior, en tanto en la misma persona de Trump, este arremete y desconsidera cuanto gobernante se lo encuentre y sin importarle ganarse enemigos personales o enemigos institucionales para su país.
En este punto y como se ha visto, todo es poco para este individuo y el que a estas alturas, luce con un poder que entiende tan absoluto, que no repara en nada para propiciar una nueva gran guerra para destruir países y hasta hacerlos desaparecer y tanto como específicamente Trump ha dicho, de que con el poder que tiene en sus manos, hará desaparecer a Irán y en ese afán criminal, teniendo a su lado a su gran aliado, el Israel sionista asquenazí, mientras que con una doble moral que no tiene horizontes, habla de buscar la paz en Ucrania, donde Europa preparó su campo de batalla “privado” y en su estúpida lucha contra Rusia y en la que ha fracaso a lo absoluto.
Aparte de guerrear a lo infinito, con lo que por cierto Trump revitaliza la maltrecha economía estadounidense, toda vez que sus ventas de armas alcanzan niveles casi siderales, ahora el inquilino de la Casa Blanca se ha decido por querer robarse a Groenlandia y provocando una nueva alianza europea contra este inusitado y nuevo peligro que representa la presidencia trumpiana.
Sobre este particular, ya vimos como Trump “calentó su brazo”, invadiendo a Venezuela, haciéndola una colonia-fideicomiso y con derecho a decidir su destino y quien la gobernará y para enviar un meta mensaje demoniaco al resto de los gobiernos y al planeta, secuestrando al presidente del país sudaca, bombardeándole y robándose toda su producción petrolera, y paralelamente, convirtiendo las rutas de navegación caribeñas, en rutas solo para navíos estadounidenses, con lo que automáticamente advierte a las naciones latinoamericanas y caribeñas de que va tras ellas y procurando hacerlas y a lo absoluto, territorios bajo usufructo de EEUU y para que sea una región, que solo entre o salga o se comercie, quien quiera EEUU. Plan a largo plazo, que la entonces jefa del Comando Sur, Richardson, delineó hace años en la Argentina y sin que absolutamente nadie le replicara.
Concomitantemente, vemos también como ha quedado al descubierto, la transformación de la clase gobernante estadounidense en lo peor de las practicas nazistas en este nuevo tiempo, con cuyo escenario, este anticristo redivivo, considera que ya se lo está imponiendo y apoderándose de más de medio mundo.
Para colmos, ahora este presidente autócrata se lanza con renovado vigor contra Canadá y para la semana que viene, dando los pasos decisivos para caerle a México. En definitiva, todas las naciones y pueblos nos encontramos ante un muy grave y duro periodo existencial, por el que absolutamente nadie pudiera decir que algo no le tocaría y peor, si es una nación limítrofe a la estadounidense.
Un detalle que no debe olvidarse, y el que en su lucha particular contra los pueblos y naciones “latinos” de este hemisferio, Trump busca meterles de lleno en el caos más absoluto, promoviendo un ataque duro y directo contra los trabajadores indocumentados de esos países y sin importarle que conforman el 30 % de la masa de trabajo dentro de EEUU, pues a mediano plazo lo que quiere y al ordenar las deportaciones expeditas de todos ellos, es el descalabro general de todas las economías latinoamericanas y caribeñas y a peor, con la siniestra carta bajo su manga, de hacer que la mayor cantidad de estadounidenses de origen “latino”, se conviertan y que es el caso emblemático de la inmigración proveniente desde República Dominicana, en el ariete que la haga sucumbir como estado soberano, dejando que ellos ejerzan presión desmedida para que este país desaparezca como nación libre, soberana e independiente y se fusione como otro estado o estado asociado de EEUU.
Pronto y esto es lo más cercano a un premonición o preaviso sobre algo que viene, que pudiéramos hacerle a Abinader, al necio y arrogante presidente del gobierno dominicano, que es vasallo del de Trump, de que se encontrará ante su mayor desafío después de que ese presidente había autorizado el uso del principal aeropuerto civil y el otro militar, como bases operativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses y que ocurrirá, días antes de que Trump ordene la invasión contra el régimen castrista cubano -que ya está en preparativos- y a Abinader se le ordene que este país deberá actuar activamente en ese escenario.
Cuando esto ocurra, Abinader, entonces descubrirá que fue una mala apuesta suya mostrarse tan sumiso con Trump y tendrá que dar más brincos que un mono, cuando en su resistencia, se le haga ver que su cargo pudiera estar en peligro. Desde luego, estamos suponiendo y como son mejores dos cabezas pensando que una, emitimos la probabilidad y como escenario que nadie pudiera dejar de analizar, pues con Trump todo lo peor siempre es posible.
Ahora, el estadounidense está pretendiendo materializar su atentado contra los países BRICS y la ONU y que dicho sea de paso es un peligro cierto para las soberanías de todas las naciones y con el asunto ese de Trump queriendo crear “su ONU privada” en base a gobiernos dictatoriales y tiránicos y con lo que a las naciones “latinas” y en cierto modo les da un respiro, pero no así a este país, al que en el Pentágono tienen tan presente cuando sea lanzada la aventura contra la dictadura castrista.
Finalmente, la gran pregunta: ¿Caerá Trump?, desde luego que sí y más rápido, en la medida que su tremenda carga y sed de odio, guerra y sangre le lleve a la desestabilización total del planeta y entonces a él, sus propias políticas y acciones lo arrope, le ahoguen y muera.
De ahí que solo advirtamos, que la pretensión del llamado Consejo de Paz, en esencia, trata de la versión de Trump sobre una ONU privada suya con la que intentaría crear una especie de nuevo orden totalitario y con el consentimiento apenas oculto, de Rusia como de China. Con Dios. (DAG) 24.01.2026
última actualización: 10:30 am.





