La Comisión Europea pidió ayer a los países de la Unión Europea (UE) que adopten medidas voluntarias para ahorrar queroseno y diésel ante la perspectiva de que el conflicto bélico en Oriente Medio se prolongue, y pide que mantengan a pleno funcionamiento sus refinerías. Así lo trasladó a las capitales de los Veintisiete el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, ante la volatilidad del mercado derivada del conflicto en Oriente Medio y del cierre del estrecho de Ormuz, para que se preparen de «forma coordinada» medidas para asegurar el suministro de petróleo y de productos petrolíferos refinados en la UE, informaron fuentes comunitarias.
Ante las expectativas de que la guerra de Irán no acabe pronto, la UE propone aumentar el teletrabajo cuando sea posible, reducir los límites de velocidad en autopistas en al menos 100 km/h y fomentar el transporte público. También recomienda alternar el acceso de coches privados a las carreteras en grandes ciudades según el día con sistemas de rotación por matrícula, aumentar el uso compartido del coche y adoptar prácticas de conducción eficiente, evitar los viajes en avión cuando existan alternativas, así como aprovechar la flexibilidad en materias primas petroquímicas y abstenerse de adoptar medidas que puedan aumentar el consumo de combustible. Asimismo, pide también que las capitales notifiquen a Bruselas cualquier «riesgo de emergencia o cambio material en el suministro de petróleo y en las condiciones de la industria, incluidas las reservas comerciales» para evitar cualquier atisbo de shock energético.
El planteamiento difiere en parte del mensaje reiterado este mes por la propia Comisión Europea, que hasta ahora sólo había recomendado ir haciendo acopio de gas para la próxima estación fría. El Ejecutivo comunitario había repetido hasta ahora que la UE no temía por la seguridad de suministro porque apenas importa hidrocarburos de Oriente Medio, aunque admitía cierta preocupación por los precios.
El comisario ha detallado que desde el inicio del conflicto los precios del gas han aumentado en torno a un 70% y los del petróleo un 60%, lo que ha incrementado en unos 14.000 millones de euros la factura de importación de combustibles fósiles de la UE en apenas un mes. Aunque los ministros coinciden en que la seguridad de suministro se mantiene «relativamente protegida», gracias a la diversificación de proveedores y a la menor dependencia del Golfo, el comisario ha avisado de que persisten «tensiones en determinados mercados de productos», en particular en el diésel y el combustible de aviación, así como «crecientes restricciones en los mercados globales de gas» que están repercutiendo en los precios de la electricidad. Ante este escenario, Jorgensen ha insistido en que resulta «extremadamente importante» actuar con unidad y evitar respuestas descoordinadas, al tiempo que ha defendido que las medidas que adopten los Estados miembros deben ser «específicas» y «temporales» y no agravar las condiciones de oferta y demanda.
Asimismo, la Comisión ya está trabajando en la coordinación del llenado de los almacenamientos de gas y en el refuerzo de la seguridad del suministro de petróleo, en un intento por anticiparse a posibles tensiones adicionales en los mercados y garantizar la preparación de la UE de cara a los próximos meses. Por ello, Bruselas prepara un conjunto de herramientas más amplio que incluirá, entre otros elementos, medidas para facilitar el uso de instrumentos como los contratos por diferencia o los acuerdos de compra de energía, con el objetivo de desacoplar los precios del gas de los de la electricidad y reducir el impacto sobre los consumidores. (La Razon)





