La reciente divulgación de nuevos documentos procedentes de los archivos de investigación de Jeffrey Epstein ha arrojado más luz sobre el papel que desempeñó Ghislaine Maxwell en el entramado de abusos que rodeó durante años al financiero estadounidense. Los testimonios incluidos en este tramo de la documentación detallan cómo Maxwell, exnovia de Epstein y su principal colaboradora, ejercía un férreo control sobre las víctimas mediante una mezcla calculada de cercanía y dureza psicológica.
Condenada en 2021 a 20 años de prisión por atraer a adolescentes al entorno abusivo de Epstein, Maxwell desplegaba, según las víctimas, una familiaridad aparentemente inofensiva que alternaba con episodios de frialdad mordaz. Algunos de estos relatos reproducen, en buena medida, declaraciones ya recogidas durante el juicio penal contra ella o en demandas civiles posteriores, pero su publicación coincide ahora con los intentos de Maxwell por impugnar su condena.
La reaparición de su figura en la esfera pública también ha tenido derivadas políticas. Maxwell podría ser un problema para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Recientemente fue trasladada a un centro penitenciario federal de mínima seguridad tras una entrevista con el fiscal general adjunto Todd Blanche, quien antes de incorporarse a la Administración trabajó como abogado defensor penal de Trump. Durante ese encuentro, Maxwell restó importancia a la antigua relación personal entre el presidente y Epstein.
«Colegialas traviesas»
Los documentos judiciales ofrecen un retrato muy detallado de su conducta. Una mujer declaró a los investigadores en 2019 que Maxwell la trataba «como si fueran hermanas» y «como colegialas traviesas». Un informe de la entrevista señala que «Maxwell fue amable y parecía interesarse por ella», una actitud que se mantuvo incluso después de que Epstein iniciara los abusos.
Cuando la víctima mostraba incomodidad o resistencia, tendía a minimizar la situación. «No seas tonta», le decía, según el testimonio. «Cuando llegan al acto sexual, ya no tienes más fuerzas para luchar; te han desmoralizado», explicó la víctima en su declaración.
En ese mismo relato, aseguró que Maxwell llegó a preguntarle si conocía a alguien dispuesto a practicar sexo oral a Epstein. El informe señala que Maxwell no quería hacerlo ella misma y añadió: «Al menos tienen que parecer jóvenes». La denunciante también relató que tanto Epstein como Maxwell hablaron con ella, por separado, sobre la posibilidad de tener un hijo. Maxwell le sugirió que «deberían buscar a alguien» para ello y, cuando la víctima insinuó la posibilidad de ser ella misma, respondió: «No puedes ser tú, te estás haciendo mayor».
«Una manipuladora que se hace la dulce»
Según su testimonio, Maxwell es «tan responsable como Epstein». «Era ella quien decía a las chicas cómo hacer las cosas y qué decir. Muchas de nosotras éramos menores de edad; ella fue responsable de gran parte del acoso», declaró, según las notas de los archivos. Describió a Maxwell como «una manipuladora que se hace la dulce» y comparó la dinámica del grupo con la de «una familia extraña y enferma».
Otra mujer, entrevistada casi un año después del arresto de Maxwell, afirmó que todavía le tenía «mucho miedo. Maxwell es una mujer poderosa». En la isla privada de Epstein, les enseñaba cómo «complacer correctamente a Epstein». Este aprobaba su actitud: «Bien, chicas, escuchad a Ghislaine; ella sabe lo que hace».
En los documentos aparece también el relato de otra víctima que conoció a Maxwell cuando tenía unos 16 años y acabó siendo abusada por ella y por Epstein después de que ambos le prometieran mostrarle el mundo. «Maxwell fue la mente maestra que hizo que todo esto le sucediera a Epstein», afirmó ante los investigadores en septiembre de 2019. Tenía «un lado oscuro» que hacía que la víctima se sintiera «como basura», como si le debiera todo. (La Razon -marian benito)





