La crisis migratoria de Ceuta ha trascendido las fronteras españolas y se ha convertido también en un argumento dentro del debate político internacional sobre la inmigración. Las imágenes de la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio han sido utilizadas en las últimas semanas por dirigentes estadounidenses para cuestionar la gestión de las fronteras europeas. El último en hacerlo ha sido el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La Administración de Donald Trump ha situado el control de la inmigración irregular entre sus principales prioridades y también ha cuestionado las políticas migratorias de varios países europeos. Preguntado por la situación del continente durante una entrevista en Fox News, Rubio aseguró que Europa se enfrenta a importantes desafíos, aunque matizó que la situación no es idéntica en todos los países.
«No todos los países de Europa son iguales», afirmó el secretario de Estado, antes de señalar que algunos han adoptado medidas más contundentes que otros. Fue entonces cuando introdujo directamente el caso español: «Todos hemos visto las imágenes, por ejemplo, de lo que está sucediendo en España».
Rubio vinculó esas imágenes con su defensa de un mayor control de las fronteras y sostuvo que ningún país gobernado por dirigentes responsables puede permitir una entrada sin restricciones. «No se puede inundar un país con migración», señaló durante la entrevista. A continuación, defendió que la inmigración debe producirse mediante un procedimiento ordenado que permita a cada Estado determinar quién entra en su territorio y cuántas personas admite anualmente.
Las referencias de Rubio llegan casi dos meses después de la entrada masiva registrada en Ceuta a finales de julio, cuando miles de personas cruzaron desde Marruecos en apenas unos días. La crisis obligó a las autoridades españolas a desplegar medios extraordinarios y generó un debate sobre la capacidad de España y de la Unión Europea para proteger sus fronteras exteriores.
Rubio no es el primer miembro de la Administración estadounidense que pone el foco sobre Ceuta. El propio Donald Trump ha aludido en varias ocasiones a lo sucedido. A principios de septiembre publicó en Truth Social que era «muy triste» lo que estaba ocurriendo en España y calificó al país como uno con «CERO control de su frontera».
Pocos días antes, durante una entrevista con el canal británico GB News, Trump ya había vuelto sobre el mismo asunto. «Lo que está ocurriendo allí es muy triste de ver», afirmó antes de referirse a la entrada de miles de personas en territorio español.
Las palabras de Rubio prolongan así una línea de críticas de la Administración Trump hacia la gestión migratoria europea y, en particular, hacia la respuesta española a la crisis de Ceuta. El episodio se ha convertido en uno de los ejemplos utilizados desde Washington para defender una política de mayor control fronterizo y restricciones a la inmigración irregular. (La Razón-carmen oporto)






