viernes, diciembre 3, 2021
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No es cierto que todos los militares sean personas serias e integras, pues si así fuera, estarían haciendo ver su molestia por el pandillerismo militar Coral y Coral 5G que ahora les desacredita totalmente y que coloca a esta nación frente a sus propios miedos

Nunca había sido tan apropiada aquella frase de años, de que “la mujer del César no solo debe ser seria sino también aparentarlo” y que en el caso que nos ocupa, retrata fielmente la debilitada moral personal y de grupo, que a la fecha existe dentro de las Fuerzas Armadas de este país y debido a la terrible inversión de valores morales que las abate y mucho más, a partir del año 2000 y siguientes hasta el 2020.

Así mismo hay que decir, ¿cómo es posible, que altos militares van y vienen y ahora con ese ignominioso desfile tan evidente y amoral de oficiales delincuentes saqueadores de los dineros de los contribuyentes y mediante ese deleznable como continuo ejercicio de asaltos a la cosa pública que de manera tan descarada ha salido a conocimiento de la nación mediante sorpresivas indagatorias procesales del ministerio público central y al extremo, de que a estos momentos, ni siquiera la mitad de los miembros del alto mando militar están indemnes de ser también señalados?

Entonces, ¿qué clase de inversión de valores morales se ha dado dentro de nuestros efectivos militares, donde prácticamente la mayoría no puede justificar los bienes, activos y recursos con los que se exhiben y de acuerdo con sus ingresos legales?

¿Qué es lo que ha ocurrido, pues, para que esto esté sucediendo y que después de tantos años y desde el 1996 a la fecha y para no hablar de más atrás, allá en el 1966, que nuestras Fuerzas Armadas hayan sido penetradas por todo tipo de ese accionar delincuencial colectivo y continuo del que ahora, los mismos ciudadanos, ninguno, dudamos de su existencia y muy por lo contrario, creemos que al haber sido nuestros institutos armados, supuestamente tutelares, penetrados por las maneras, actos y formas de delincuencia a gran escala más diversos y perpetrados al amparo de complicidades implícitas de los gobiernos a cargo y hablamos de aquellos que los ahora expresidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina presidieron y fueron responsables, se genera el conflicto de perspectiva, de que como nación los ciudadanos estamos indefensos?

¿Habría que entender, por ejemplo, que cuando Mejía decidió llevar a la quiebra al Banco Intercontinental en el 2003, lo hizo porque su gobierno estaba comprometido con otros bancos que querían lucrarse de los activos del banco llevado a la quiebra por doble vía, es decir, por su dueño y por ese presidente, cuando lo correcto debió de haber sido, exigir la renuncia y apresamiento de aquel banquero, cambiar su dirección ejecutiva y como Estado, haberle dado recursos frescos para que el principal banco de desarrollo del país a ese momento, su quiebra no generara un efecto catarata que desarticulara a toda la economía y llevara a la quiebra a miles de ahorrantes, negocios y emprendedores y como en efecto ocurriera?

¿Qué decir de los otros presidentes, Fernández y Medina Sánchez, de quienes era conocido, que hasta participaron como mediadores en pleitos de accionistas de grandes consorcios y tanto dominicanos como extranjeros o influyeron para “desalentar” a potenciales inversionistas a no hacerlo y para supuestamente no afectar los oligopolios que siguen controlando el mercado atrapado en el que se ha convertido el ejercicio de las inversiones y en un país, donde solo los que se entienden dueños del mercado y como familias o grupos societarios, no permiten que absolutamente nadie más pueda disputarle sus negocios y hechos en base a la no competencia, más el grosero impedimento, de que nadie que no sean ellos, podían participar en las engañosas licitaciones de servicios e infraestructuras del propio Estado?

Solo con ver el listado de individuos y familias de la pequeña burguesía venidos ahora a multimillonarios como suplidores del Estado y en particular, muchos, en sociedad con altos oficiales militares y para colmos, muchos de ellos, también activistas políticos de aquellos presidentes reeleccionistas, no habría porque extrañarse, de que a este día, el Estado Dominicano se haya convertido en uno delincuente y el que de golpe, ahora nos estalla con los escándalos recién conocidos y que abarcan a generales de las Fuerzas Armadas y oficiales superiores y quienes junto a un nicho de jefes políticos y sus partidos, es tácito que han conformado una terrible alianza o asociación de malhechores que no tiene parangón y la que para colmos, también cuenta con un ramal de delincuentes asociados y encubridores desde los medios de comunicación y de información de masas pertenecientes a los barones mediáticos o de supuestos analistas y comentaristas “independientes” y propietarios de programas de radio y televisión, enriquecidos ilícitamente y como cómplices y partícipes en entramados delincuenciales de toda naturaleza y lo que también deberá investigarse y desenmascarar a toda esa podredumbre amoral mediática que les conforma.

¿O no es esto lo que ha ocurrido en los sonados casos delincuenciales Odebrecht, compra de los aviones Tucanos y todo tipo de casos de corrupción desde el poder y como son los que ahora ha destapado el ministerio público y desde que la magistrada Miriam Germán Brito está al frente de la procuraduría general de la República (PGR)?

Es decir, aquí no hay invento y no se está diciendo nada que ya las autoridades del ministerio público no hubiesen revelado y mucho menos ahora, que la capacidad de asombro ha llegado a niveles inimaginables frente al discurrir de todo el entramado delictivo colectivo y continuo castrense, Coral y Coral 5G, en que parecería que toda medida de decencia, integridad y honestidad desaparecieron a lo absoluto y dejando esa terrible estela de culpa, corrupción, sinvergüencería y robo y como nunca se había supuesto que en un gobierno podía darse y mucho menos, que un presidente de la República lo prohijara.

Ante semejante espectáculo y como alentábamos ayer, lo decente debió de haber sucedido, que hoy, el alto mando militar por un lado y todos los miembros de las fuerzas armadas, así como la plana mayor policial y sus 35 mil efectivos, por el otro. Ellos mismos reclamaran a la autoridad judicial que todos ellos no aplaudían ni comparten semejante nivel militar de degradación moral colectiva y en consecuencia se ponían a las órdenes para que la República les investigara de a pleno.

Pero nada de esto ha sucedido y una nación sacudida por el dinero sucio y las actividades del narcotráfico como del lavado de activos y ya enraizados en su sociedad y en su pueblo, parecería que nadie reclamará el derecho ciudadano a saber el porqué de todo lo sucedido, mientras por todos lados, las muestras de enriquecimiento ilícito más desconcertantes son proclamadas desde todos los ámbitos sociales, en tanto batallones de abogados presumiblemente inescrupulosos, salen en tropel a defender lo indefendible y sin importarles dañar para siempre el buen nombre de nuestra nación.

Parecería entonces, que, por la indetenible corrupción militar y civil, los dominicanos estuviéramos atrapados y sin salida y que en esta nación no existieran personas serias y de moral, que las hay, para ponerle punto final a tanta inmoralidad y abuso de poder.

Con razón afirmamos, que parecería que no es cierto que todos los militares sean personas serias e integras, pues si así fuera, estarían haciendo ver su molestia por el pandillerismo militar Coral y Coral 5G que ahora les desacredita totalmente y que coloca a esta nación frente a sus propios miedos. (DAG)

 

 

 

 

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