Por lo menos, hay un caso que tiene ya cerca de tres años que fuera presentado por escrito a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia y cuya novedad es, que desde el primer momento que el sistema burocrático recibió la solicitud de traslado, esta fue procesada y correspondiente al notario registrado con el número 4790 de su colegio y quedando a la espera de la autorización de su presidente y su pleno.
Ha pasado el tiempo y por más indagatorias que han sido hechas, aun la solicitud no termina por ser procesada y que como es natural, ha despertado recelos de parte del afectado, quien, de esa manera, ya se entiende que es víctima de una insólita violación directa a sus derechos y no solo como notario público sino también como ciudadano.
Ni hablar de otros notarios que no han tenido la misma suerte, toda vez que sus expedientes y en unos casos no han sido registrados y otros simplemente no aceptados.
En POR EL OJO DE LA CERRADURA, conocemos, que tanto en la secretaría general de la SCJ y por vía de su titular. El licenciado César García Lucas, existe el mejor espíritu de apertura e igual en la vicepresidencia del alto tribunal que preside el dilecto magistrado y académico, el doctor, Don Manuel Ramón Herrera Carbuccia . Sin embargo, el silencio ha sido la respuesta.
Para este mes, se asume que el pleno pudiera ser que dará respuesta a las solicitudes y en cuanto a la que hacemos referencia, parecería que el ánimo es positivo. Sin embargo, hay aprehensiones, pues no se entiende, que una persona y profesional extremadamente respetado en la sociedad y con intachable hoja de servicios, esté sujeto a semejante situación tan irregular.
Mientras tanto, en el Colegio Dominicano de Notarios y desde su presidencia, parecería que allí huyen a intervenir y menos a dar respuesta. Pese a todo, el optimismo impera en el solicitante a que hacemos referencia. (DAG-OJO)





