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Panamá, un canal que se está secando y punta de lanza de una política militarista estadounidense de colonialismo redivivo que afecta a todas las naciones caribeñas

No se olvida, que fueron los empeños y esfuerzos del presidente militar y conservacionista, Theodore Roosevelt, por cierto, el verdadero padre del imperialismo estadounidense. Que facilitó las cosas para que después de la Segunda Guerra Mundial, EEUU iniciara su absoluto dominio global y hasta ahora de más de 73 años.

Antes y lo que no debe olvidarse, fue “el facilitador” de la presencia estadounidense en el istmo de Panamá y hasta lograr la concesión de terrenos y ser el inspirador de la construcción del Canal de Panamá y el que luego de cien años, aparentemente pasó a dominio de la República de Panamá.

Por su política o doctrina del big stick (gran garrote) asentó las bases de la expansión del poder estadounidense en el área caribeña, primero, con su ejército privado de voluntarios en Cuba donde participó directamente para arrebatarle la isla a España; más tarde, apoyando la secesión de la provincia de Panamá, de Colombia y estableciendo una base militar allí. Luego, siendo el firme apoyo del nuevo país y siguiendo con la creación de la base militar en Guantánamo (Cuba) así como las intervenciones en República Dominicana (1904) y Cuba (1906).

Paralelamente, fue a lo interno un presidente progresista que enfrentó al poder económico oligárquico estadounidense, descalabrando al banco J.P. Morgan y en el sentido de obligarlo a acatar el poder absoluto del Estado Y por poner fin a la guerra rusa-japonesa en el 1906, fue nominado y obtuvo el premio nobel de la Paz de 1906.

En resumen, “fue un estadista, militar, conservacionista, naturalista, historiador, escritor y político estadounidense que se desempeñó como el vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos desde 1901 hasta 1909” y de quien ahora y paradójicamente, se inspira la nueva política expansionista e imperial estadounidense de cara a los efectos de la guerra global entre EEUU y Rusia-China iniciada el 24 de febrero de 2022, con la invasión rusa a Ucrania.

Precisamente por esa pretensión estadounidense de no dejarse desbancar como primera potencia global  y como producto del nacimiento de potencias militares y económicas emergentes establecidas en la asociación comercial de los países BRICS y su poderoso efecto expansivo en la economía mundial y que es mayor que el que se le supone a los países G-7, en el planeta se ha estado experimentando una de fuertes tensiones y hasta desarraigos y como producto directo, de que Occidente, vale decir y básicamente, EEUU-Reino Unido y la Unión Europea y esta última como apéndice de la geoestratégica unión de los países sajones en las dos orillas del Atlántico, a jura de Dios quieren ser a más la policía del mundo.

Dada esta circunstancia y la que se toma de pretexto por la invasión rusa, pero por la que se olvida, que desde el 2014 y como efecto de la revolución y golpe de Estado Maidan contra el gobierno legítimo ucraniano y su contrapartida de ser uno de influencia rusa, fue que la Federación de Rusia invadió y ahora está en guerra contra su antiguo territorio eslavo cuya capital es Kiev.

Recordemos, que antes del 2014, prácticamente desde inicios del 2008, Ucrania fue “colonizada” por EEUU y sus aliados occidentales e imponiendo más de 15 laboratorios biológicos con fines de ese estilo de guerra bacteriológica ya en uso y cuyo puntal principal fue la epidemia del Covid-19, generada también en laboratorios militares estadounidenses en territorio de EEUU y achacada propagandísticamente a China Popular.

Ahora, Washington y al darse cuenta de que el estado de ánimo de muchas naciones y pueblos latinoamericanos en este continente no es precisamente proclive a su favor y existiendo el criterio, de que es EEUU el culpable de la grave situación bélica mundial, parecería que EEUU vuelve sobre sus pasos y decidido a no permitir que su “patio trasero” pudiera tener un cierto tipo de interés con potencias económicas como Rusia y China Popular y mostrar cierto desapego hacia la tutela yanqui.

Llegándose al extremo,  de que EEUU se ha lanzado contra estas naciones y sus gobiernos y tanto por la vía diplomática como por la militar “preventiva” y con el solo propósito de imponer una vuelta, aunque sofisticada, de la vieja política del gran garrote y teniendo como puño de hierro su ejército ubicado en la Florida con la etiqueta de Comando Sur y el que rápidamente, la general que lo comanda, públicamente se ha manifestado por impedir que las materias primas latinoamericanas y las otras estratégicas, como las tierra raras, pudieran caer en mercados extracontinentales como el ruso o el chino.

El primer paso, es el inicio de la de hecho nueva ocupación militar de la zona del Canal de Panamá y proyectada como base de tierra en unión a Colombia, al tiempo que el Comando Sur luce dispuesto a imponer “un cordón sanitario” contra Nicaragua y Cuba y sin perder de vista a Venezuela, tres países cuyas políticas son favorables al sistema multipolar ahora en boga.

Sin embargo y como un hecho nuevo y natural y como producto del cambio climático, los expertos anuncian que el Canal de Panamá ha empezado a disminuir el nivel de sus aguas y lo que preocupa por los efectos calamitosos, que en el orden geoestratégico militar y comercial se tendría y ante lo cual, por lo menos, las islas-estados en el centro del Caribe y en su parte occidental específicamente, podrían ser piezas claves para evitar que EEUU perdiera sus hegemonías.

Lo increíble, es que, en este país, hasta ahora nadie con mentalidad global y geoestratégica, aún no ha alcanzado a entender el serio peligro que la nueva situación genera para República Dominicana, la que de suyo, el Comando Sur entiende como su peculiar base de tierra y mucho más frente al “caso haitiano”, cuya su solución podría provocar la desaparición de los dos Estados que son dueños y tienen control de la isla compartida. Pero en este país nadie quiere ver ni entender estas realidades.

Ante lo inmediato, parecería, que al ser el Caribe central el espacio geográfico por el cual, el tráfico de drogas desde EEUU se ejerce con un dominio casi sin control y siendo este país insular, la especie de territorio operativo de los grandes carteles de la droga, parecería, que en áreas del mismo Pentágono se ha empezado a diseñar una especie de bosquejo, por el cual y tomándose de pretexto, que este país “es el principal puerto de entrada para la droga en la costa este estadounidense”, que por esta vía se  llegue a la política del pretexto coercitivo que Washington empieza a diseñar y sin importarle un comino la soberanía dominicana.

Presentándose pues esta suerte de presagio y nada irreal, lo lógico debería de ser, que el Estado Dominicano y sus fuerzas vivas, prestaran toda la atención a lo que está ocurriendo y por la simple razón, de que si la situación se le fuera a salir de las manos al Comendo Sur, nada impediría que la soberanía dominicana quedara momentáneamente “hipotecada”.

Lo que nos obliga a advertir, que Panamá, un canal que se está secando y punta de lanza de una política militarista estadounidense de colonialismo redivivo que afecta a todas las naciones caribeñas, parecería que es “la clase pendiente” que se nos podría venir encima. (DAG) 30.05.2023

 

 

 

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