No existe dominicano con sentido común, que no se encuentre desconcertado por el comportamiento nada normal de un presidente y su gobierno, que llegando al poder en el 2020 y ahora reelecto gracias a un fraude electoral en el 2024 y si se hace un saldo de sus primeros cuatro años, se descubre, que increíblemente, la República en vez de avanzar en obras materiales ha retrocedido extraordinariamente.
Lo más grave, es comprobar que las grandes obras de infraestructura legadas por el gobierno inmediato anterior del periodo 2016-2020 y las otras del 2012-2016, prácticamente han sido, sino destruidas, sí deterioradas y cuya responsabilidad parece que recae en un Poder Ejecutivo, quien, por odio político, canceló a los más de 50 mil técnicos y tecnócratas de aquellos gobiernos y para darle rienda suelta al clientelismo del PRM y hundiendo ahora a la nación en un retroceso terriblemente ominoso.
Ya nada funciona, carreteras, puentes, metro urbano, teleféricos. Absolutamente nada y la responsabilidad recae en una autoridad nacional, que, y hay que recalcarlo, por odio político canceló a todo el personal que construyó y administró todas esas infraestructuras.
La capital nacional es un desastre, sus servicios públicos han sido prácticamente destruidos. Nunca desde que la parte colonial fuera construida por Ovando, nunca había conocido de inundaciones y desastres naturales que la hicieran casi no servible.
En este punto, la situación también hay que achacársela al concierto de intereses de la millonaria familia Vicini y su válido y pariente putativo, David Collado, interesados solos en mejorar el 78 por cientos de inmuebles que esa familia tiene allí y cuya fortuna es hija de la usura básicamente y del despojo de los bienes y activos contra el presidente Ulises Hereaux del que cuya cabeza era su prestamista principal.
Pero lo más grave, es comprobar, que una gran mayoría de la población, acomodada al brazo propagandístico gubernamental, ansiosa por enriquecerse y esclava de los cargos y dineros públicos, se ha prostituido de tal manera que la corrupción más terrible como vergonzosa mueve todos sus actos.
Debido a semejantes inconductas, todo parece indicar que cuando este gobierno termine en el 2028 y para decirlo gráficamente, dejara a la República en cuatro blocs de construcción y honradamente, pocos ciudadanos son capaces de entender el porque de este latrocinio y retroceso tan a grande escala, ¿cómo la gente se dejó engañar? ¿Y como una sola persona habría podido hacer la “magia” de aprovechar el espíritu totalitario del dominicano y erigirse en el presidente dictador y gracias al culto masivo de su personalidad, la que es presentada como la de un héroe y si a sus turiferarios se le permitieran, casi como un dios?
Realmente, nuestra nación va mal y mucho peor con ese terrible concierto de voluntades proveniente de la alta burguesía y su ramal de delincuenciales barones mediáticos, dueños de la más terrible concentración de medios en pocas manos y quienes con sus empresas, fábricas y negocios en los que la mitad de la población económicamente productiva se encuentra en sus nóminas y ejerciendo una asfixiante tiranía de vida, por la que esos ciudadanos han dejado de serlo y para convertirse en siervos.
Al mismo tiempo, gobierno, burguesía y medios de comunicación más sus lacayos periodistas, comunicadores, analistas, comentaristas y productores de programas de radio y televisión y con lo nuevo de más de mil lupanares mediáticos en las redes sociales y en los que se manipula hasta anular lo poco de personalidad y conciencia que sus audiencias tengan y para convertirlos en seres despersonalizados y sin voluntad que se les ha enseñado y manipulado a prostituirse y para que absolutamente ninguno se de cuenta del tremendo retroceso institucional que la República está experimentando.
Abinader y prácticamente, ya anuló que en los actos oficiales y en donde comparezca, se entienda que es el presidente de la República y por eso, el Escudo Nacional ha sido sustituido por la imagen de una cúpula globalizada que represente mejor su gobierno plutocrático y en sociedad con sus aliados y ramales familiares dentro de la burguesía haitiana.
Con su ramal de socios haitianos, estos ya son dueños del monopolio de los combustibles y más del sesenta por ciento de las estaciones de gasolina les pertenecen, las escuelas públicas tienen ahora un sesenta por ciento de estudiantes haitianos, mientras los dominicanos apenas alcanzan cupo, los hospitales públicos están invadidos por parturientas haitianas y a cuyos hijos los agentes del gobierno en el Registro Civil, registran como dominicanos y a todo esto, Abinader calla.
En definitiva, parecería que estamos perdiendo nuestra nación y que, si el gobierno continua en ese afanar y la ciudadanía se mantiene cobarde, en tanto los organismos internacionales amigos de Abinader continúen abogando con un proyecto de fusión entre los dos países en la misma isla y el gobierno consistiendo y la gente callando, para agosto de 2028 tendremos un colapso institucional total y de muerte para la nacionalidad dominicana.
Mientras tanto, vamos a reproducir inextenso el árbol genealógico de Abinader y su familia y para que se entienda por qué decimos, que parecería que el alma libanesa del presidente Luis Abinader le impide actuar como dominicano. Nadie entiende su comportamiento. Con Dios. (DAG) 16.09.2024
| LUIS ABINADER CORONA, ANCESTROS Y PARIENTES COLATERALES |
Preparado por Milcíades Humberto Núñez Núñez del INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC. (dg.org.do/capsulas/julio2020/julio202025.htm)
Luis Rodolfo Abinader Corona, electo presidente de la República Dominicana en los comicios generales del pasado 5 de julio, encabezando la boleta del Partido Revolucionario Moderno (PRM), nació en Santo Domingo el 12 de julio de 1967. Es hijo de José Rafael Abinader Wasaf y Rosa Sulina (Sulita) Corona Caba, siendo sus hermanos José Rafael y Rita Sulina Abinader Corona. Luis Abinader es egresado de la carrera de Economía en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y cuenta con especializaciones en finanzas corporativas e ingeniería financiera en la Universidad de Harvard y en gerencia de proyectos en el Instituto Arthur D. Little en Cambridge, Massachussets, Estados Unidos. Ha emprendido negocios en los sectores hotelero, de la construcción e industrial. Casó con Raquel Patricia Arbaje Soneh, hija de Elías Arbaje Farah (n. 1929) y Margarita Soneh Curi (n. 1942), con quien ha procreado tres hijas: Graciela Lucía, Esther Patricia y Adriana Margarita Abinader Arbaje. Raquel también es descendiente de libaneses establecidos en el siglo pasado en nuestro país, dedicados principalmente al comercio. Los padres de José Rafael Abinader Wasaf eran originarios de Baskinta, Líbano, villa montañosa y mayormente católica maronita, cuyo patriarca depende del obispo de Roma; en Baskinta se encuentra la cruz iluminada más grande del mundo. Su padre, José Sesim Abinader, según sus documentos de residencia localizados en el Archivo General de la Nación, arribó al país en el vapor francés Quebec por el puerto de la ciudad de Puerto Plata en el año de 1909, aunque la tradición familiar mantiene que fue en una fecha anterior. Su madre, Esther (Estela) Wasaf, nació en Montecristi, también hija de padres nativos de Baskinta, cuyos nombres dominicanizados eran Bichoza Wasaf y Thell Sahdalá. Por esta rama familiar, Luis Abinader está emparentado con el nuevo senador de la provincia de Santiago, Eduardo Estrella Virella, hijo del general Guarionex Estrella Sahdalá y nieto de Paulina Sahdalá, nacida también en Montecristi. Elvis Alam Lora, autoridad sobre la migración libanesa a República Dominicana, nos explica que la grafía original del apellido Abinader del futuro presidente de la República era Abou Nader o Abu-Nader, que quiere decir “hijo de Nader”. El vocablo abb (o aba, abba, etc.) está en todas las lenguas semitas y arameas para esa relación padre-hijo. En árabe existen las variantes aba, abi y abu (o abou) con grafía y usos distintos, según reglas gramaticales específicas dependiendo del tiempo verbal y contexto. En nuestro país llegaron libaneses de apellido Abi-Nader y otros Abou-Nader[1] y que por situaciones de traducciones se registraron iguales; se establecieron todos en la región del Cibao. Dentro de estos otros Abinader está la diputada Sandra H. Abinader Suero, cuya familia no tiene relación consanguínea con la del presidente electo. Nos amplía Alam Lora que, en el Líbano, la mujer soltera asume como patronímico el nombre de su padre; así, el apellido de la madre de José Rafael Abinader Wasaf, Esther Wasaf, resulta del hecho de que su padre se llamaba Wassaf (sic) Khoury Hanna. En nuestro país, a la mujer se le mantiene como apellido de nacimiento aún casada, mientras allá, al casarse, se realiza el cambio, adoptando el apellido del esposo. Esto explica, además, por qué en su registro de matrimonio en 1917 José Sesim Abinader aparece como hijo de Sesim Abinader y Juana Abinader; esta última, al casarse, asumió el apellido de su cónyuge. No remite a la conclusión de que fueran parientes o compartieran el mismo apellido. Vale acotar, con respecto a su ascendencia libanesa, que por la línea Khoury, Abinader Corona resulta pariente de familias Khoury dominicanas con su origen en Baskinta. De su lado, la estirpe Corona proviene de las Islas Canarias. Juan Corona se estableció en la ciudad de Fort Dauphin, antigua Bayahá, en la colonia francesa de Saint Domingue y hoy Fort Liberté, Haití, en el siglo XVIII. Allí nació y fue bautizado José Ramón Corona, “hijo legítimo de don Juan Corona comerciante de esta villa, nativo de las Islas Canarias y de Luisa Pérez de Guzmán nacida en Gonaive”. A este bautizo en la antigua Bayahá asistieron como padrinos Silvestre Vázquez nativo de Galicia, España, domiciliado en Santo Domingo; y Ambrosia de la Cruz, natural de Santiago de los Caballeros. Como muchas otras, la familia Corona se trasladó a las serranías de San José de las Matas debido a las luchas independentistas haitianas. Allí nació Ramón Corona Fernández (1843-1913), tatarabuelo del presidente electo e hijo de Ramón Corona y María Petronila Fernández. Ramón Corona Fernández casó en 1871 con María Benita Collado, de cuya unión nació Román (Papá Román) Corona Collado (1891-1949). Papá Román casó con Cristina Díaz Pérez (Blanca), uno de cuyos hijos, Rodolfo Corona Díaz, abuelo materno de Luis Abinader, casó con Sulina Caba Núñez y fue padre de Milady, Eneida y Rosa Sulina Corona Caba, esta última madre de Luis Abinader. Sulina Caba Núñez muere luego del parto de su tercera hija Rosa Sulina Caba Núñez. Rodolfo Corona volvió a casar con Agustina Rosa, con quien procreó el único varón Ricardo Corona Rosa. Rodolfo Corona fue comerciante en Los Ranchos de Babosico, Sabana Iglesia, luego en la ciudad de Santiago y posteriormente en Nueva York, donde estableció la “Ferretería Corona”, específicamente en el sector denominado Corona en el condado de Queens cuando aún la migración dominicana no se había masificado. Erróneamente, se ha llegado a afirmar que el nombre de dicho sector deriva del apellido de esta familia dominicana. Entretanto, por la línea materna de los Caba, el tatarabuelo de Sulina Corona Caba de Abinader, general Antonio Caba Rodríguez, fue héroe de la guerra de la Restauración y murió en defensa del general Gregorio Luperón en el combate de la sabana de San Pedro el 23 de enero de 1864; una calle del sector San Carlos en la ciudad de Santo Domingo lleva su nombre. El general Antonio Caba era a su vez hijo de otro héroe, en este caso de la Independencia, el coronel Francisco Caba Gil, quien perdió la vida en la Línea Noroeste el 30 de julio de 1845. Francisco Caba Gil era hijo de José de la Cava, quien nació alrededor de 1760 y probablemente descendiente de Pedro de la Cava, natural de Messina, Sicilia actual Italia, también militar en nuestras tierras y quien murió en 1701. Dentro de los hijos del general Antonio Caba y Rosa Fernández estuvo Isaías Caba Fernández, quien casó con Lucía Valdez Abréu y de cuya unión nació Dimas (Papá Dimas) Caba Abréu. Dimas casó en 1911 con Sofía Núñez Rodríguez, hija de Jesús María Núñez y María Petronila Rodríguez; esta Sofía era hermana del abuelo del autor de esta cápsula, Cristobal Núñez Rodríguez, médico, diputado y regidor de La Vega. De la unión de Dimas y Sofía nació Sulina Caba Núñez, quien casó con Rodolfo Corona Caba, los padres de Sulina Corona Caba, madre de Luis Abinader. La bisabuela Sofía Núñez Rodríguez era a su vez nieta del general restaurador Santiago Núñez Rodríguez (n. 1827), a quien Luperón destaca en sus notas autobiográficas accionando junto a los también generales Norberto Tiburcio y Cándido de Vargas sobre Jánico y San José de las Matas, entre otros lugares. Luis Abinader también resulta octavo nieto por línea materna de Juan Tineo Gil, personaje del siglo XVIII, tío de Francisca Tineo Grullón, esposa de Diego Gil y abuela materna del general Fernando Valerio. Los descendientes del héroe de las batallas de Santiago (1844) y Sabana Larga (1856) son pues parientes colaterales del futuro presidente de la República. A partir de otros ancestros, entre los parientes colaterales de Luis Abinader se cuentan las siguientes personas:
En definitiva, a través de la parentela de Luis Abinader Corona se evidencia que la dominicanidad es una imbricada fusión que se remonta a más de tres siglos. 2020.- |





