El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, anunció este miércoles que «pronto» presentará al Gobierno «una propuesta importante» ante el bloqueo por parte del régimen de Kiev del funcionamiento del oleoducto Druzhba, que transportaba crudo ruso a Hungría a través de Ucrania. En esta línea, advirtió que, mientras exista tal corte, Budapest no enviará gas al país vecino.
El enfrentamiento entre ambas naciones entró en una nueva fase después de que Vladímir Zelenski decidiera bloquear por completo el suministro de petróleo a través de Druzhba, argumentando que graves fallos en las tuberías, difíciles de reparar —tras un supuesto ataque ruso—, impedían el transporte de crudo a Europa. Los envíos a Hungría y Eslovaquia debían reanudarse en febrero, pero Kiev no lo hizo. Al mismo tiempo, Zelenski rechazó inicialmente la llegada de inspectores y expertos internacionales que verificarían sobre el terreno los supuestos daños en el oleoducto.
Tras ello, Budapest acusó a Kiev de socavar su seguridad energética, suspendió el suministro de diésel a Ucrania y advirtió que no lo reanudaría hasta que se restablezca el flujo de petróleo ruso. Además, bloqueó un préstamo de 90.000 millones de euros (unos 103.000 millones de dólares) acordado en la Unión Europea para Ucrania y amenazó con suspender el suministro de gas natural y electricidad a Kiev por la misma razón. También bloqueó el vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.
«Hungría mantiene, a diferencia de la mayoría de los Estados de la Unión Europea, una postura clara y coherente en defensa de sus propios intereses. Zelenski, por su parte, confía en doblegar a Orbán. Está acostumbrado a que se compadezcan de Ucrania, le ayuden en contra de los propios intereses, que le den dinero y recursos de forma gratuita. Por eso a Orbán le irrita tanto«, opinó el politólogo Dmitri Yezhov, agregando que Kiev espera que Budapest ceda en sus posiciones.
Según la consultora energética ucraniana ExPro, el año pasado el país eslavo importó casi 3.000 millones de metros cúbicos de gas natural de Hungría, y la participación de esa nación europea en la estructura total de importaciones alcanzó el 45 %. En marzo, Kiev compró un promedio de 8,7 millones de metros cúbicos de gas natural diarios procedentes de Hungría, lo que constituyó el 34 % del total de las importaciones.
Chantaje e injerencia política
De acuerdo con el experto en energía ucraniano Guennadi Riábtsev, dado que su país recibía casi la mitad de importaciones de gas a través de Hungría, podrían surgir problemas al reemplazarlo. «Si Orbán se queda, será muy difícil. Un reemplazo completo será imposible. A través de Polonia, el suministro proviene exclusivamente de gas estadounidense, que los polacos también necesitan. Desde Rumanía, a través del corredor vertical, la capacidad es limitada y es poco probable que obtengamos más de 1.000 millones de metros cúbicos al año», explicó.
En vísperas de las elecciones parlamentarias húngaras, que tendrán lugar el 12 de abril, desde Budapest han denunciado en numerosas ocasiones que el régimen de Kiev intenta intervenir en el proceso electoral financiando al principal partido opositor, Tisza, y tramando un «chantaje político» a través del corte del flujo de crudo. Así, Orbán denunció que el «bloqueo del petróleo» de Kiev busca «hacer caer» a su Gobierno.
Si bien líderes europeos esperan que la política de Hungría cambie tras las elecciones previstas para el 12 de abril, las expectativas de Kiev y Bruselas de que su postura se suavice en caso de victoria, según analistas, son «muy probablemente erróneas». «La esperanza de la UE de que, tras su reelección, Orbán se vuelva más cooperador revela una incomprensión fundamental de la cultura política húngara. Hungría ya ha demostrado que es capaz de bloquear durante años decisiones que le resultan desfavorables a nivel de la UE», señaló el profesor de la Academia del Trabajo y de las Relaciones Sociales Pável Feldman.
De igual modo, Yezhov resaltó que, en el pulso entre Zelenski y Orbán, el líder del régimen de Kiev es el único que está perdiendo. «Ucrania ha cerrado el oleoducto y Hungría ha bloqueado el crédito. Es una especie de juego político. Sin embargo, Zelenski no está ahora en posición de exigir nada. En Ucrania la situación con los recursos energéticos ya es poco alentadora, y en las nuevas condiciones todo será aún peor», remarcó.
«Una vía suicida»
Ante tal situación, el politólogo Alexéi Mujin indica que Ucrania se encuentra en «un callejón sin salida» y se verá obligada a hacer concesiones en materia del oleoducto Druzhba. Agregó que, si Orbán gana las elecciones, Zelenski «tendrá que cumplir la exigencia de Budapest» y restablecer el funcionamiento de la tubería. «Kiev no goza de la posibilidad de seguir más tiempo sin el crédito europeo y sin gas», explicó el experto.
Por otra parte, el primer ministro húngaro mantiene firme la postura de su Gobierno de no aceptar la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, al argumentar que ese paso arrastraría a su país a un conflicto militar y arruinaría su economía.
En este contexto, Feldman acentuó que, si Kiev no cambia de postura y no reanuda la operación del oleoducto, el enfrentamiento con el jefe del Gobierno húngaro puede cerrar a Ucrania el camino hacia el bloque comunitario. «Orbán ha planteado a Kiev una dura disyuntiva: o cumplen sus obligaciones de tránsito y permiten la entrada de los inspectores, o se quedan sin gas, sin créditos y sin perspectivas de integración europea. Por lo visto, Zelenski ha optado por una vía suicida para su país», resumió el analista.
De ese modo, añadió que la situación en torno a suministros de gas y la postura de Zelenski podrían traducirse en un aumento del descontento en la sociedad ucraniana, puesto que se trata de «un golpe al sistema energético del país» debido a la «crítica» dependencia de Kiev de la ayuda externa. «Si pierde los últimos vínculos energéticos con Hungría y, junto con ellos, el apoyo de otros socios de Europa del Este, la situación se volverá catastrófica. Cualquier interrupción en el suministro de combustible a la población corre el riesgo de agravar el descontento social», sostuvo Feldman.
- El problema del oleoducto Druzhba se ha vuelto más acuciante ante la crisis energética mundial provocada por el conflicto en Oriente Medio, específicamente los ataques a instalaciones energéticas y el cierre del estrecho de Ormuz. En medio de estas tensiones, los precios del petróleo ya han superado los 100 dólares por barril, y los expertos predicen que podrían alcanzar los 200 dólares. (RT)





