República Dominicana es altamente vulnerable a las amenazas naturales y debe tomar políticas públicas de resiliencia climática que pueden reducir los costosos daños producidos por los desastres y promover los objetivos de desarrollo sostenible.
Según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), el país podría perder US$ 676 millones cada año, únicamente a causa de los ciclones tropicales que, actualmente, ya ocasionan pérdidas del 2,3 % de su PIB y existe una probabilidad del 1 % de que esas pérdidas superen los US$ 13.8 mil millones (11,3 % del PIB) de ocurrir un huracán de impacto catastrófico.
El BID destaca en un último informe titulado “Desarrollo en las Américas: peligro y promesa”, explica que las políticas pueden favorecer economías más sólidas, creación de empleo e innovación. El estudio proporciona análisis detallados y recomendaciones para adaptarse a los impactos climáticos y fenómenos extremos en las economías de la región, incluido el impulso de la resiliencia de la infraestructura, el fortalecimiento de la gobernanza y el cierre de la brecha de financiamiento climático.
El aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las tormentas, amenaza el crecimiento económico de la región, las zonas más pobres y las de climas más cálidos son las que más sufren. Según The Weather Company y Atmospheric G2, todo indica que en 2025 habrá una actividad ciclónica muy elevada en la cuenca del Atlántico, donde se encuentra República Dominicana.
Se espera que este año se formen 19 tormentas ciclónicas, de las cuales nueve podrían convertirse en huracanes y cuatro alcanzarían la categoría tres o superior, cantidad muy por encima de la media de los últimos 30 años. (HOY-OJO)





