Cuando después de múltiples peripecias, pues el periodismo de la época estaba totalmente prisionero de una autocensura férrea, hija de la Guerra Fría que subliminalmente imponía a sus dueños una cautela más que extrema y sabiéndose que había un militarismo anticomunista sofocante, la columna política no partidarista y profundamente independiente de POR EL OJO DE LA CERRADURA vio su inicio el 19 de marzo de 1972 y con ella y queriéndolo o no, impuso un nuevo estilo periodístico de raíz critica que estremeció a toda aquella atrapada opinión pública, que solo se desenvolvía entre padres nuestros, chismes y miedos.
Por supuesto, que, si esta no hubiese contado con el apoyo de antemano del presidente Joaquín Balaguer, no habría sido posible su nacimiento y tampoco si Balaguer no hubiese contado con el apoyo del editor Moisés Pellerano López Penha y quien escribe, con el apoyo a riesgo del director, Virgilio Alcántara, nunca esta matriz de evolución del periodismo criollo en su fase política hubiese podido existir.
Esta aventura de periodismo crítico comenzó, cuando una noche y habiendo regresado DAG de un congreso periodístico en México, el presidente Balaguer y en su casa y ambos sentados en dos mecedoras y al lado de su mamá, de pronto nos dijo: “Tienes el suficiente talento y arrojo para pedirte que quiero que hagas una columna periodística en la que se ataque duramente la corrupción de mi gobierno”.
Ni que decir que nuestra sorpresa fue mayúscula, pero no vacilamos y solo le dijimos: “Doctor, ¿cuándo comienzo?” “Ve donde los Pepín, en Santiago y llévales una muestra de lo que te propones”, nos dijo.
Ya al día siguiente, la cita con Corominas Pepín se habla acordado y la primera columna la habíamos escrito y de nuestra sola autoría. Yendo donde aquel director y leyendo este lo escrito, aquel hombre palideció y casi temblándole las manos. nos dijo “imposible, esta barbaridad no puedo publicarla y ¿encima diaria?, ni por más san Balaguer que haya, la publicaría”.
De retorno con Balaguer, este se murió de la risa, al tiempo de leer lo escrito y cuando terminó nos dijo: “Este es precisamente el fuete que necesito para limpiar mi gobierno” y de inmediato nos dijo: “No te preocupes, no visites a nadie más, yo me encargo”.
Dos días después y por medio de Bello Andino, el secretario privado del presidente. Se nos dijo: “Ve a ver al director de Ultima Hora, que no habrá problemas”. En la tarde de ese día ya nos reuníamos y este -un también joven y de carácter nervioso”, solo nos dijo y palabras más, palabras menos: “Muy bien, pero recuerda que habrá ocasiones en las que deberás aceptar ciertas limitaciones” y así nació, esta columna de periodismo rabiosamente independiente, que también estuvo ininterrumpidamente en estos últimos 53 años en medios escritos y electrónicos y la que desde el 2000 se convirtió en medio digital y que ahora se encuentra publicándose en un inédito ejercicio de “periodismo privado”, motivado por el rechazo de gobiernos y políticos y empresarios, quienes ahora y sin contrapesos y muerto Balaguer, están haciendo lo que les ha venido en ganas con la nación, su economía, sus finanzas y la buena fe de su gente y esta, ya acobardada y sumisa, mientras todo un grupete de periodistas y comunicadores, por envidia y falta de talentos y sin respetar que están frente a un profesional de 81 años, no cejan en su porfiado como inútil interés de aplastarnos.
Entrar en agresiones, intentos de asesinatos o en las presiones abusivas en nuestros hijos y para obligar a callarnos, no fue poca cosa. Sin embargo y con la ayuda divina perseveramos y ahora experimentando la última modalidad, que la descubrimos en los lupanares mediáticos en las redes sociales y la prensa, la escrita, donde se hace por ignorarnos y pretendiéndose dársenos una especie de muerte civil y lo más corajudo, por gente que bien pudieran ser nuestros hijos y hasta nietos.
Si y antes de entrar en la razón básica de este análisis político de Estado de hoy sábado 19 de julio de 2025, sí debemos decir, que por primera vez y nunca el periodismo criollo había sido tan castrado y prisionero como lo es ahora. Tanto por presiones de empresarios, ricos y banqueros desde el Consejo Nacional de Competitividad (CNC) o por presiones realmente abusivas del gobierno de Abinader con su censura publicitaria o su manopla desde su aparato de propaganda, que domina al 90 por ciento de quienes ejercen el periodismo y la comunicación y quienes increíblemente están también sujetos al «acoso de silencios» ($) que procuran los barones mediáticos.
Por eso, recordando, que para el 1973 nos abocamos a buscar un candidato vicepresidencial idóneo para un Balaguer que quería tener a alguien que no fuera tan sumiso y rastrero como lo son ciertos políticos, pero que teniendo un criterio independiente y digno, se acercara a una manera de gobierno civilista pos guerra fría, nos dimos cuenta, que el potencial candidato idóneo lo era el joven industrial, José Miguel Bonetti Guerra, proveniente de una familia honorable de grandes servidores públicos y patriotas consumados y quien llevaría frescor a una administración que requería con urgencia un cambio a tiempo de visión gubernativa pragmática y no por parte de Balaguer, cuyo pensamiento siempre estaba dos pasos delante de todo, sino de sus colaboradores, que ya comenzaban a ser penetrados por el cáncer del populismo del PRD.
Solo después que iniciamos nuestros análisis y ahí está el archivo de Ultima Hora para corroborar lo que decimos y de manera sutil, comenzamos a delinear la imagen del potencial candidato a quien no conocíamos personalmente y de lo que Balaguer se enteró cuando vio las publicaciones y que nunca hablamos específicamente, pero sí observando nosotros que al presidente desarrollista no le desagradaba la probabilidad y por las continuas invitaciones que José Miguel recibía de Balaguer para actos de Estado. A partir de ahí todo fue sobre ruedas, hasta que una mañana que el industrial tenía un acto público en la sede de la empresa familiar la Manicera y a propósito de cumplir un gran aniversario y al que la crema y nata del país económico y social estaba presente junto al gubernamental. Ocurrió lo siguiente:
A nosotros nos tocó estar exactamente al frente de donde estaba sentado el mismo Balaguer y separado de un amplio espacio que abarcaba la concurrencia, cuando de pronto y apenas llegando Balaguer, José Miguel -que estaba a su lado- le susurró algo al oído y todos vimos como el joven industrial salía de la mesa de honor y caminando directamente hacia nosotros, nos invitó a que fuéramos a saludar al presidente…y negándonos cortésmente y de plano.
El momento fue enojoso y lo reconocemos y vimos a lo lejos a Balaguer diciéndole algo a su jede de escolta militar el general Pérez Bello. En ese tiempo, ya Balaguer mostraba problemas visuales y lo que ocurría al momento que José Miguel nos decía “¿y tú me vas a dejar con este desaire?”. Musitamos solo, “lo siento José Miguel”.
¿Por qué tuvimos que recurrir a semejante muestra de mala educación?, para preservar nuestra independencia periodística. Pues si aceptábamos, automáticamente quedábamos como periodistas de la oligarquía y cuando bastante era la “influencia sutil” que siempre recaía en ese tiempo de Balaguer hacia nosotros. Y lo otro tan cierto, que si lo hubiésemos hecho, para el presidente ya no seríamos el independiente que él nos entendía.
Por lo tanto, sabíamos que José Miguel no nos lo perdonaría y que las relaciones quedaban rotas y ni que decir, que, en un país de arrastrados, el empresariado que fue testigo de la circunstancia que relatamos, nos cerraría puertas. Ahora bien, lo que nunca imaginamos, es lo que nos vendría: la molestia de un Balaguer que no perdonaba “tú fracaso”. Es decir, el Doctor pretendía, que el saludo que José Miguel quería, nosotros lo ampliáramos tratando de buscar un acuerdo tácito del joven industrial a la probabilidad de su candidatura y claro, sucede que las sutilezas de la política de Estado, no muchos quienes las descubren y de ahí la molestia de Balaguer con quien escribe.
Ahí comenzó y entre el 74 y el 78, nuestro destierro. Primero se nos prohibió entrar a Palacio y lo lastimoso, con el apoyo amplio de todo el periodismo y a seguidas, vimos como los perros mediáticos de la envidia y la incapacidad mental y de la incompetencia profesional, pretendían derribarnos, al final y cuando la caída en el 78, quien escribe volvía a estar al lado de Balaguer y en el momento crucial, de evitar que el populismo y el clientelismo agobiante y de inexpertos del PRD, lograra quedarse con todos los poderes para su nuevo gobierno (1978-1982).
Al recapitular, nos damos cuenta de que todo es un ir y venir. En el 1973 José Miguel no quiso ser vicepresidente y lo que a la nación le habría ahorrado serios dolores de cabeza: Nunca hubiese habido el capitalismo salvaje de ahora y mucho menos la destrucción del Estado por parte del PRD y ahora PRM y nunca el buen periodismo habría sido subyugado y como ya lo está y esto hay que recalcarlo, que es el sello gomigrafo del empresariado. Sin embargo, una hija de José Miguel, empresaria como él y en cierto modo más exitosa que él, Ligia Consuelo Bonetti Du-Breil, uno de los cerebros empresariales mejor formados, pudiera y si se da cuenta y el empresariado por igual, de llegar a ser la especie de “eslabón perdido” que lo mejor del empresariado requiere para enfrentar al empresariado político binacional que patrocina y alienta Abinader.
Y es que, dada nuestra experiencia en el análisis político de Estado, entendemos, que esta empresaria, sería la mejor opción presidencial para el 2028 y junto a una candidatura más joven y política como vicepresidente, para sacar al país de la encerrona en la que se encuentra y salvar al empresariado de que el gobierno plutocrático del “empresario” Luis Abinader y apoyado por empresarios haitianos, materialice su pernicioso afán de fusionar las economías de los dos países que comparten la misma isla. Al hablar desde la experiencia de años, aspiramos que muchos de nuestros lectores piensen en la probabilidad.
Por esa razón es que decimos, que, si José Miguel Bonetti Guerra, hubiese aceptado la vicepresidencia de Balaguer para el 1974, en el 1978 habría sido presidente y la evolución política habría sido sin populismo ni traumas. Pero se metió en miedo. Con Dios. (DAG) 19.07.2025
última actualización: 11:28 am.





