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Si la fiscal general estadounidense es una boquita picante, espérense a conocer a la nueva embajadora Leah Campos, que es una “magna suma cum laude” en el quehacer y peor, curtida en los servicios de espionaje a tiempo completo

De entrada hay que advertir, que si el presidente Luis Abinader se ha llegado a creer que es una especie de “gran amigo” del secretario de Estado, Marco Rubio, el ánimo se le desarmará y desde el primer momento que choque con los criterios de la nueva embajadora estadounidense, quien vendrá al país creyéndose que ella es la supervisora ejecutiva de todo cuanto pase y ocurra en el territorio nacional.

Solo hay que ver cuáles son las tres metas que tiene y dichas públicamente: «Contrarrestar la influencia china, 2-Mejorar la seguridad fronteriza y 3- Reducir “la inmigración ilegal desde la región” …por ningún lado, nada que tenga que ver con afianzar las relaciones entre los dos gobiernos y sus países y mucho menos preocuparse por la haitianización ilegal progresiva de esta nación y en lo que ha estado tan empeñado el presidente Abinader.

Viene como la especialista en contraespionaje que es y con una dilatada carrera de diez años en la CIA y en particular, como oficial de operaciones en el Servicio Clandestino Oficial de la entidad de espionaje y lo que nos dice, que el año y pico que llevó esperando su ratificación por el Senado, se dedicó a “especializarse” lo suficiente, en los tejes y manejes de la política dominicana y lo que la convierte en una embajadora nada común.

Por su retrato robot, hemos conocido que es a prueba de halagos y regalos políticos, sociales y menos empresariales y que en su agenda, por lo menos a esta mañana, hay un propósito determinante de reencauzar las relaciones de los agentes económicos suyos en esta nación isleña, entiéndase banqueros y empresarios con grandes cuentas en bancos de su país. Paralelamente, parecería que le ha llamado la atención lo relativo a las grandes cuentas millonarias en paraísos fiscales del exterior como Panamá y Grand Cayman y últimamente en la República de Malta, donde empresarios, comerciantes e inversionistas europeos radicados aquí como «dominicanos de origen de..» han ido a buscar refugio después de los acosos estadounidenses a los dos paraísos fiscales anteriores.

Cómo la inexperta diplomática tiene origen español y mexicano de parte de sus padres y siendo una estadounidense y si vale la expresión de “pelo en pecho” y con múltiples visitas oficiosas, oficiales y particulares a este país, bien que se puede decir, que conoce y mucho más que cualquier otro diplomático estadounidense, la idiosincrasia y mentalidad dominicanas, lo que la hace estar  siempre dos pasos adelante del comportamiento intrigante y mafioso de los grupos económicos y financieros dominicanos y tanto es así, que es casi seguro que una de sus primeras seis reuniones, será con los directivos del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y sus 78 asociaciones  “hermanas” y con preponderancia con la AIRD, ABA y Consejo Nacional de Competitividad (CNC) y ni hablar del consabido “pase de revista” con el capítulo dominicano de la Cámara Americana de Comercio (AMCHARD).

Es decir, sabe lo que quiere y a lo que viene y a partir de este punto, siempre será su prioridad mantener un “tete a tete” con el presidente Abinader y todo su gobierno y con determinado interés, digamos “profesional” con el sector militar, el policial y el de inteligencia y data.

Todavía más, un repaso exhaustivo a su curriculum y comportamiento profesional nos dice, que en cierto aspecto, ella está a la derecha de la derecha de Trump y lo que es mucho decir, pero que la describe muy bien. Pues es una persona, que de este país, hasta ahora no tiene ningún altar con “santos” dominicanos y lo que significa, que el día que alguien de aquí -cual que sea- no responda a los intereses estadounidenses y como ha sido la mala práctica de todos los gobiernos desde el 16 de agosto de 1996 a la fecha, estos se las verán y desearán cuando los cónsules, agregados civiles y los militares comenzaran a visitarles.

Incluso, en el gobierno de Abinader, PRM y Competitividad, harían muy bien en desterrar la agenda 2030, las prácticas progres y el ministerio de género, el de la mujer y tan aliado al reducto de feminazis españolas. Para la parte significativa de la mediana burguesía y los ciudadanos comunes, lo aconsejable es que no se pasen de listos y que de una vez y por todas se elimine y radicalmente todo lo relativo a las prácticas de falsificaciones a gran escala de documentos de identidad, personales, de negocios y profesionales de todo tipo y quienes hasta ahora han sabido vivir de ese tipo de delincuencia de cuello blanco. Un solo consejo: Repliéguense y no se les ocurra señalar a funcionarios consulares como supuestos amigos suyos y es que la señora embajadora es alérgica y no tiene buenas pulgas, cuando se trata de este tipo de vagabundería “binacional”.

Con respecto a Haití, el factor que en ella primará, es frenar en seco la inmigración ilegal haitiana a su país y si las autoridades dominicanas dejan la coquetería de incentivar la inmigración ilegal haitiana y como mecanismo básico para mantener a resguardo a la industria de la extorsión y falsificación criolla y que en el gobierno como en el empresariado se practica a gran escala. Por otra parte, asumimos que Abinader y su gobierno deben conoce  y si no todo, sí parte de los componentes de esta especie de “biografía” no oficial que nos permitimos esbozar y en cuanto a los medios de comunicación, tradicionales y en las redes sociales, las fanfarronadas no tienen espacio y sí irse a tientas y sobre todo para los medios, sus dueños, periodistas y comunicadores, pues quien se quiera pasar de listo y de que el desorden institucionalizado seguirá igual y del que ellos tienen trato privilegiado, se darán un golpe tan duro que la experiencia no les será grata.

Mientras tanto, ofrecemos una cordial bienvenida a quien desde ahora auguramos que será una gran embajadora, pero eso sí, teniendo muy presente, aquello de que “del jefe como del mulo, mientras más lejos, más seguro”.

Y terminamos este análisis político de Estado con una sola alerta: Si la fiscal general estadounidense es una boquita picante, espérense a conocer a la nueva embajadora Leah Campos, que es una “magna suma cum laude” en el quehacer y peor, curtida en los servicios de espionaje a tiempo completo. Con Dios. (DAG) 09.10.2025

última actualización: 09:20 am.

 

 

 

 

 

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