En este plano, todos esos intereses y entre los que se encuentran las 28 fortunas que son parte de la membresía del Consejo Nacional de Competitividad (CNC) y utilizando abiertamente sus influencias entre los directores, periodistas y analistas de sus medios tradicionales y decididos a que Abinader no les arrebate el control que han tenido, se juegan el todo por el todo para evitar que el gobierno tome control del aparato judicial del que hasta hace poco y con la excepción de la presidencia de la SCJ controlaban.
La diferencia de ahora está en el hecho de que como cuatro jueces de la actual Suprema se han pronunciado diciendo que no quieren que se les examine con miras a repetir en sus posiciones, a los grupos empresariales y financieros les ha entrado pánico por estas renuncias, pues se hace evidente que el Poder Ejecutivo tendrá el control institucional de la nueva SCJ y por ende y como nunca, del Poder Judicial.
Por eso la pila de desalmados y la mayoría abogados empresariales, le han montado al presidente una cabeza de playa y hasta que entiendan que hayan logrado que Abinader no presente la candidatura del que se entiende, que por su independencia de criterio y carácter será el mejor presidente y más independiente a los grupos económicos y financieros y lo que para esos desalmados, lo consideran como la peor amenaza a sus intereses.
Así hemos podido darnos cuenta, que la ferocidad de estos grupos ha llegado a un extremo tan chocante, que algunos han dicho y frente a sus jefes empresarios y banqueros, algo así como que si no logran su propósito, “habría que ir pensando en cómo resolver el que hacer con Abinader” y hasta dando a entender, que serían capaces de hasta financiar un amplio movimiento político desestabilizador que tumbara al gobierno.
Cierto o no, especulación o no. La realidad es, que los grupos empresariales y financieros y con el CONEP y la Asociación de Industrias y junto a la de los bancos a la cabeza, las presiones que se le han hecho al Poder Ejecutivo podrían llegar a unos extremos, que si la atrapada opinión pública no se le informa sobre esas tratativas, podría darse que la ciudadanía sea la primera sorprendida y en el caso que la conspiración contra Abinader realmente llegara a estallar.
Obligándonos este profundo vacío de información desde los medios tradicionales, a advertir, que lo que se fragua no es un juego de niños y sí una conspiración en toda regla contra el Estado Derecho y porque empresarios y banqueros y para nada, no quieren pensar en perder el control del aparato de justicia que hasta ahora han usufrutuado y de lo que muchos entendemos que no debe ni puede ser y menos continuar.
De ahí que también observemos, que en estos momentos, el presidente Abinader, no solo que es el político y presidente más poderoso que la nación tiene, sino que por el cúmulo de poderes que tiene concentrado en sus manos, más el control apabullante que le facilita su aparato de propaganda, prensa y publicidad, no debe dejarse amedrentar y sí partir y hablando en dominicano, por la calle del medio e imponer su candidato a presidente del Poder Judicial y desde que sea votado convirtiéndose en presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Tal es la fuerza institucional que dimana del poder del presidente Abinader y sin nada de exceso en su escogencia y que ya no hayan hecho los tres expresidentes a los que Abinader ha sucedido, que perfectamente se puede decir, que en esta ocasión, la alta burguesía, toda esa que es parte del gobierno plutocrático que Abinader preside y la que hasta hace poco sus miembros se encontraban muy creídos de que en verdad ellos controlaban el poder gubernamental y sobre todo desde que Abinader fue tan osado y les entregó y esto, abusando de su poder, el poder de administración que recae en el ministerio de Hacienda, la Contraloría General de la República y la Tesorería Nacional y hasta dándole autoridad plena en esa suerte de privatización de la instituciones públicas como la Policía Nacional que es controlada por el CONEP desde un fideicomiso o alianza público-privada.
En @porojocerradura creemos que ahora que se está eligiendo una nueva composición del Consejo Nacional de la Magistratura, que pensemos, en esta otra salida, que lo correcto debería de ser y como garantía para la nación, que uno de sus miembros fuera un abogado político y no tanto de arraigo y sí una suerte de lengua viperina que se desenvuelva en los medios de comunicación e independiente a los dueños y directores de estos y al que todos ellos le tenga miedo por su absoluta independencia de criterio y como la mejor forma de que hasta el mismo Abinader tenga un contrapeso efectivo y ni que decir el resto de los miembros del CNM y frente al interés genuino de la nación, de que haya alguien que sea el juez a favor de la ciudadanía o especie de defensor del pueblo en esta alta instancia y el que por la misma naturaleza de su designación sea escogido en cámara de consejo y revelándose su nombre luego de juramentado e instalado.
Creemos que una salida como la que proponemos y con que el designado tenga un año más sobre el tiempo que tengan los otros miembros para finalizar sus gestiones y para tener el punto garantista de distancia entre una nueva y otra próxima directiva, sería una salida correcta y hasta audaz que pudiera enfrentar el tipo de salvaje presión abusiva que los grupos económicos y financieros le tienen ahora al presidente y en su loco afán de esos grupos por no perder el control abusivo e intolerable que tienen del Poder Judicial, donde han impuesto la tiranía del tráfico de influencias en todos los casos legales habidos y por haber.
Terminando entonces y recalcando, que todos los intereses empresariales y financieros quienes por más de 30 años han tenido bajo control al Poder Judicial y en específico a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) libran una fuerte batalla de manipulación y control contra el presidente Luis Abinader y para que el mandatario no coloque al candidato que ya escogió al frente de la Suprema. Con Dios. (DAG) 11.08.2026
última actualización: 10:27 am.





