La Administración estadounidense de Donald Trump trazó una serie de nuevas exigencias para los «países de origen y tránsito» de drogas, entre ellos México y Colombia, para que obtengan mayores resultados en la lucha antinarcóticos.
En su Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, el Gobierno republicano avisa que «aprovechará sus compromisos bilaterales, regionales y multilaterales» con estas naciones para que adopten «medidas coercitivas enérgicas».
En el caso de México, priorizarán la eliminación de «la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio, la seguridad y la protección de Estados Unidos». Mientras que con Colombia buscará «reducir el cultivo de coca y desarticular las redes criminales que prosperan gracias a la producción de cocaína».
«La frontera terrestre de casi 3.200 kilómetros con México sigue siendo el principal corredor para el tráfico de drogas ilícitas, lo que representa la mayor amenaza para la vida de los estadounidenses», sostiene el informe.
Washington afirma que «las drogas de origen vegetal, principalmente la cocaína de Suramérica, se encuentran en niveles récord y ahora se suman a la producción y el tráfico masivo de drogas sintéticas provenientes de México».
Por lo tanto, se centrarán en la erradicación de las fuentes de drogas de origen vegetal, como las plantas de coca, vinculadas al procesamiento de cocaína en Colombia, así como en el desmantelamiento de los laboratorios clandestinos que producen drogas sintéticas en México y Canadá. (RT)





