La Fiscalía estadounidense ha ampliado su ofensiva judicial contra Nicolás Maduro y Cilia Flores. El expresidente venezolano y su esposa comparecieron ayer ante un tribunal federal de Manhattan para responder a un nuevo cargo de conspiración para cometer tortura.
El exdirigente, que habló en español con la asistencia de un intérprete, rechazó hasta en dos ocasiones ¨en su totalidad este documento de falsas acusaciones y alegaciones¨. El juez Alvin Hellerstein, encargado de la causa, lo interrumpió y registró una declaración de no culpabilidad en su nombre. Cilia Flores fue más explícita al responder que ¨soy completamente inocente¨.
Ambos llegaron a la sala del tribunal con el uniforme de prisión color beige y con grilletes en los tobillos. Durante la audiencia, el magistrado también modificó el calendario judicial. Hellerstein aceptó la petición de Fiscalía y defensa de retrasar el inicio del juicio hasta el 14 de junio de 2027 con el fin de disponer de más tiempo para presentar mociones previas. La próxima audiencia quedó fijada para el 17 de diciembre, cuando se discutirán las solicitudes de la defensa que busca que se desestime el caso.
La nueva acusación añade al proceso por narcotráfico un cargo de conspiración para cometer tortura. La Fiscalía atribuye a los dos detenidos haber dirigido una campaña de represión llevada a cabo por el Estado venezolano, en la que se habría torturado a numerosas víctimas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses. Uno de ellos incluso habría sufrido descargas eléctricas en brazos, piernas y genitales, asfixia, golpes y privación de alimentos, según el escrito de la Fiscalía.
Los funcionarios estadounidenses describen también cómo a uno de los detenidos le habrían dicho que seguía vivo porque su nacionalidad norteamericana lo convertía en una moneda de cambio. Para los fiscales, estos abusos formaban parte de un sistema destinado a silenciar la disidencia. El Departamento de Justicia atribuye a otro alto funcionario venezolano, identificado como CC-1, la amenaza de asesinar al hijo de un prisionero. Otro mando, subordinado directamente a Maduro, habría desarrollado técnicas de tortura que sometía a su aprobación y autorizado detenciones ilegales de personas concretas. Son algunos de los ejemplos de las acciones criminales que se llevaron a cabo según la acusación entre 1999 y 2025.
Maduro, de 63 años, está acusado de supervisar este ¨sistema violento de tortura¨. Además, a lo largo de más de 30 páginas se describe como él mismo recomendaba métodos de tortura y recibía informes ¨sobre el trato dado a víctimas concretas¨. A Flores (70) se le acusa de ayudar a su marido a desarrollar el ¨sistema represivo¨ y de ordenar la tortura de determinadas personas.
La ex primera dama venezolana, exprocuradora general y expresidenta de la Asamblea Nacional, intentó la semana pasada obtener la libertad bajo arresto domiciliario por motivos de salud. Sus abogados solicitaron que pudiera someterse a un procedimiento cardíaco y recuperarse fuera de prisión, pero el juez rechazó la petición después de que la Fiscalía advirtiera de un riesgo extremo de fuga y de posible intimidación de testigos. Maduro y Flores permanecen recluidos en Brooklyn desde su captura en Caracas por militares estadounidenses el pasado 3 de enero. Sus abogados han solicitado que se archive cuestionando que EE. UU. pueda juzgar a la pareja venezolana y ha solicitado que se archive el procedimiento por inmunidad soberana, alegando sus anteriores responsabilidades como presidente y primera dama. (La Razón. mamen sala)
imagen: La Sexta





