Así como ayer el equipo dominicano enfrentado al venezolano ganó el juego que define posiciones finales y con su triunfo, dando paso a la ausencia de rivalidad deportiva de venezolanos frente a dominicanos. Igual ocurrirá ahora cuando detrás de los dominicanos, toda Latinoamérica y el Caribe y comenzando por Venezuela se irá favor de la selección dominicana, frente al otro equipo, no del Continente.
Es decir, la crispación momentánea entre venezolanos y dominicanos desaparecerá de plano y todos seremos latinoamericanos y caribeños empujando que los dominicanos le ganen al extranjero que le toque enfrentar de cara a la final del Clásico Mundial de Base Ball (Beisbol) 2026 y en este caso, entre los equipos del grupo D.
La misma imagen, pero solo enfocada a la nación dominicana, ocurrirá en las elecciones del 2028 y si se cumple el cronograma electoral de esa JCE que solo responde a la partidocracia y lo que hay que puntualizar, debido a los terribles como tremendos errores de bulto en los que incurre el gobierno del PRM y que aunque no lo parezca, pudiera provocar un colapso institucional breve, que conllevara un régimen provisional que liquide definitivamente el ciclo de tránsfugas conocido como partidocrático y entronizado a partir de agosto de 1978 y que deberá concluir para agosto de 2028.
50 años en los que el gansterismo político disfrazado de ese fantasmagórico caudillismo postrujillista, se posicionó de la vida política nacional y dominando a nivel de castración mental, a tres generaciones de dominicanos y quienes hasta ahora no han sabido hacer otra cosa que la de ser súcubos de una partida de caudillos gansteriles, quienes todavía y quedan cuatro: Hipólito, Leonel, Danilo y Luis, se resisten a abandonar el puesto cimero que la corrupción compartida les ha otorgado.
Ayer sucedió la parte final del trompetazo de salida para esa forma tan perversa e impúdica de ejercer la política tradicional y desde el momento, que todo un paquete de delincuentes de cuello blanco y desde el Senado de la República, se aprobaron en segunda lectura el proyecto de ley de no a las candidaturas independientes a las de los partidos políticos y el que no obstante tener el aval del Tribunal Constitucional, los senadores y negados en redondo a que los ciudadanos tengan el derecho constitucional de postularse a cargos de elección, se han negado a efectuar la debida reforma constitucional que hiciera constar jurídica y constitucionalmente, ese derecho natural de todo dominicano en capacidad de elector.
Ahora el proyecto de ley pasará a la Cámara de Diputados, donde se supone que existe el reflejo de ese partidarismo político delincuente que ha arrastrado a la nación a un déficit crónico de cerca de un billón de pesos robados en estos cincuenta años por las mafias políticas a los contribuyentes y cuyos miembros continúan insistiendo en pretender negarle ese derecho soberano a la nación.
Desde luego que los de la infame y corrupta partidocracia, asumen, que como ellos controlan los órganos decisivos del Estado, los ciudadanos no tienen derecho a nada y solo a aceptar lo que todos esos legisladores delincuentes entiendan y olvidando, que por su insana actitud ya el camino de la rebelión y la sublevación popular ha quedado abierto.
Veamos el trema esquemáticamente y para entenderlo en toda su desnudez. Ahora mismo, el país político tiene tres expresidentes y un presidente en ejercicio. De ellos, tres, son envejecientes maduros y uno, todavía joven maduro pero con una mentalidad castrada por el autoritarismo cesáreo con rasgos de sultán árabe. Los cuatro y de hecho, son la verdadera retranca que ha impedido que en esta nación los ciclos generacionales se desarrollaran correctamente y nos referimos a las generaciones Baby Boomers (1946-1964), Generación X (1965-1980), Millennials/Y (1981-1996), Generación Z/Centennials (1997-2012) y Generación Alpha (2013-presente).
Y los cuatro presidentes han tenido tanto éxito en el suplantamiento de las alternativas políticas generacionales, que en estos momentos y lo que hay que recalcar, son la retranca que impide que la nación tenga una adecuada evolución política de ciclo abierto.
Es por eso, que Hipólito y con 85 años y de hecho al borde de la tumba, impone férreamente dentro del PRM su dictadura personal. Así mismo y dentro de ese grupo, tenemos el círculo de ladinos: Leonel (72), Danilo (74) y Luis (58) y los tres, luchando desesperadamente entre sí para robarse las elecciones del 2028 y con una sola ambición : Impedir que entre los nacidos entre 1981 al 2013 (no menos de 5 millones de electores de un segmento de 7.5) surjan los nuevos lideres y nueva clase política de corte generacional que reencauce a esta nación, ahora víctima de una mayoría de drogadictos, cobardes, chantajistas, evasores fiscales, sumisos y ladrones.
Entre dominicanos, fue evidente que los nacidos desde el 1946 al 1980, el viejo caudillismo y su agregado trujillista, los atrapó y haciéndolos esclavos mentales y corte de eunucos domesticados. En tanto los nacidos entre 1981 y 2012 fueron manipulados por la partidocracia, que es la evolución del viejo caudillismo y quienes sin embargo, atrofiados por la perversa manipulación mediática, no han pasado de ser simples mequetrefes, farsantes y tránsfugas, esclavos de la corrupción política, moral, social y empresarial y todos, colapsando como los ciudadanos responsables cívicamente que debieron de ser. Hoy, la mayoría es lo peor de la degeneración corruptora e involucionada moralmente que azota.
Dada esta realidad, los delincuentes de cuello blanco en el Senado de la República, aprovechan su hegemonía como bandidos de escritorios de la peor especie y se lanzan atrevidamente a decirles al país que ellos son los supra ciudadanos que dirigen indefinidamente a la República y que por eso les asiste el supuesto derecho a conculcarles al resto de sus conciudadanos sus prerrogativas naturales de ser también candidatos independientes a cargos de elección directa.
Desde luego, está por ver si las nuevas generaciones de 30 a 50 años les aceptarán semejante conculcación de derechos constitucionales y lo que nos obliga recordar, que siempre los grandes movimientos sociales son iniciados por adolescentes y jóvenes de 15-25 años. Además, esta nación requiere y si quiere erradicar la partidocracia, que para las elecciones del 2028 y si estas se dan, todos los candidatos y a todos los niveles, tengan edades entre 25 y 45 años y si se quiere -entiéndase- que la nación se proyecte a mas allá del fin de este siglo.
Mientras tanto, un solo consejo de vida a los senadores y diputados, la mayoría delincuentes de cuello blanco y lo peor de lo peor en materia de corrupción y degeneración moral: Las nuevas generaciones les observan y no de buen talante y ahora dueñas de la mayoría de los medios digitales y en youtube. Ruéguenle a Dios que esas células dormidas no despierten, entren en movimiento suicida y les aplasten.
¿Se entiende el por qué decimos, que se está frente a una grosera como suicida forma de terrorismo de Estado: Proyecto de ley que elimina las candidaturas independientes a las de los partidos políticos? Con Dios. (DAG) 12.03.206
última actualización: 10:18 am.





