Nunca como hasta ahora se hubo dado la oportunidad de comprobar al desnudo la terrible realidad, de que el Poder Legislativo es un factor dependiente y hasta súcubo del Poder Ejecutivo y al que este último, actuando como si en vez de presidir un gobierno de origen democrático, lo haga en cambio como la típica imagen de una dictadura personalista en ciernes.
Abinader y por más que se sacuda, nunca a partir de ahora podrá evitar que se le entienda un gobernante autoritario, que juega con su interés de continuidad en base a tratar de imponer una variable de gobierno totalitario abiertamente y sin importarle cuantas voces opositoras se le pudieran enfrentar.
Y esta realidad es la que marca el compás de las horas, todo ese que a todos los dominicanos nos hace ver, de que encima de que utilizó los recursos públicos para comprar unas elecciones, igualmente se le impuso a un partido hijo del suyo familiar, la Alianza Social Demócrata, que, al fusionarse con el PRD, generó la versión actualizada del descalabrado PRD de cuando la Guerra Fría y reconvertido ahora como Revolucionario Moderno (PRM).
Esas circunstancias son al mismo tiempo las que le otorgan el relieve de poderosa personalidad política que muestra el primer mandatario y quien después de casi quince años peleando abajo tratando de prevalecer con un liderazgo propio, tuvo que arriesgarse y pese a las advertencias de lugar, caer en el error de perspectiva, de dejarse financiar por capos del narcotráfico y la mayoría aguardando ahora cárcel en EEUU, mientras a duras penas, lucha para evitar que seis otros que fungen como legisladores tengan el mismo destino.
Sin embargo, para quienes creemos conocer los tejemanejes de la política del poder, sabemos o intuimos que, si el 05 de noviembre, el expresidente Trump gana las elecciones estadounidenses, Abinader y a partir del 20 de enero, no tendrá una perspectiva promisoria si ese candidato encabezara la nueva administración estadounidense.
Incluso, su punta de lanza en el Congreso de la Unión, el representante Adriano Espaillat, de filiación demócrata, no tendrá la misma vara alta que en el gobierno de Biden ha podido tener y por lo que en este aspecto, Abinader debería de suponer, que negros nubarrones se le colocarían a sus relaciones con el inquilino nuevo en la Casa Blanca.
De todas maneras, el presidente y con todo, tiene un tanto a su favor, que los estadounidenses y a nivel político, solo creen en sus intereses y en hechos consumados, por lo que sí sabe maniobrar bien frente a Trump, por lo menos en los dos primeros años de aquel, podría tener una relación política y diplomática, sino fluida, sí lo suficientemente pragmática para tratar de ganarse la confianza del comerciante y vendedor profesional que es Trump. Su primer paso sería, a quien escogerá como nuevo embajador ante Washington.
Pero en lo que el hacha va y viene, la política criolla no está para galleticas y Abinader debe de entender, que si no sobrevive a la fuerte irascibilidad popular que ahora se manifiesta en protestas ciudadanas de cacerolazos y casi todos los días, tendrá un ambiente nada sereno para saber reconducir a su gobierno, ese, donde los antiguos perredeístas, quienes desde el 2020 han comido con du dama haciendo lo que les venga en ganar, enriqueciéndose descaradamente y promoviendo un gran ámbito de corrupción desde el poder, fácilmente que podría encontrarse con fuertes zarandeos a la débil institucionalidad existente.
Por lo pronto hay que decir, que cuando sus aliados legisladores que le controlan su rodillo legislativo se den cuenta, de que si se deciden por aprobar las cuatro reformas que el presidente ha colocado en sus manos y sobre todo la traumática tributaria o fiscal que tiene a toda a la República a coger el monte, la reacción de todos ellos será de todo, pero menos favorable, porque en particular, esa reforma, los sacará a patadas de sus curules y ahí los gritos será de histeria.
¿Le importa a Abinader, que a sus “aliados” legisladores se los lleve el Diablo?, desde luego que sí, recordemos que él los entiende sirvientes bien pagados, además, él se entiende seguro y preservado en una presidencia que todavía entiende que la podría hacer con la misma estructura de un califato árabe y, que en su momento él podría sustituir a cada uno y con nuevos aliados en el Poder Legislativo nominal y que les sirvan mucho mejor que los senadores y diputados coge cheles que ahora tiene.
Incluso, Abinader se siente tan seguro de continuar en el poder, que por lo que estamos viendo, parecería que hasta entiende, que la reestructuración militar que el expresidente Hipólito Mejía le diseñara a través de su pupilo el exministro militar Díaz Morfa, le preservaría de cualquier tipo de movimiento conspirativo que le pudiera surgir y lo que hay que dudar, conociéndose que la mayoría de los guardias criollos, la oficialidad en específico, la lealtad llega hasta que sus bolsillos no se agitan.
Y justamente, esa agitación que ha empezado a suscitarse entre todos los ciudadanos civiles y castrenses que sienten que tienen algo o mucho que perder si la ola de reformas de Abinader se le impusieran a la nación, es el factor que nos obliga a pensar, que lo mejor que el presidente debería hacer y lo que hemos dicho prácticamente todos estos días, es retirar el paquete de reformas y esperar un mejor tiempo, pues de insistir sería un acto insensato de puro suicidio político.
Todavía más, en lo relativo a la reforma tributaria y fiscal, de implementarse tal como ha sido redactada, sus efectos serán tan brutales, que la nación no la va a aguantar y una reedición de la poblada de 1984 sería lo menos que podría esperarse.
Desde luego, no todo es blanco o negro en las reformas, pues entendemos que hay matices que se pueden salvar y agregar otros que fueran bien recibidos por la población.
Un ejemplo, eliminar los impuestos para los menores de 35 años y como incentivo para que se preparen académicamente y continúen trabajando y no tengan necesidad de inmigrar y también, eliminar los impuestos de por vida para las madres que tengan más de cuatro hijos e imponer un impuesto sobre la renta a mínimos, que por su propia naturaleza le daría un aumento decisivo en las recaudaciones.
De paso, el formidable aparato de propaganda que Abinader posee al costo de 9 mil millones de pesos, solo este año y con el que alimenta la legión de periodistas, comunicadores y voceadores en medios y redes sociales y que viendo sus pobres resultados, de que no han podido convencer a la gente sobre la excelsitud de las políticas oficiales, debería decirle muy claro que la mayoría es una horda de aprovechados farsantes de opinión mayoritariamente incompetentes y nunca leales y esto último, por su propia naturaleza de pequeños burgueses arribistas y a los que tiene que despedir ya mismo.
Entonces, creemos que el presidente debe evaluarlo todo, no cegarse y para que, como sobreviviente político, ser audaz y pragmático. He ahí el caso judicial y mediático Camaleón, hijo de un coraje suyo porque un aliado civil se pasó de la raya y pretendió dejarle en una posición desairada.
Innecesaria la represión, cuando con un “Sanantonio” resolvía la inexperiencia infantil y no caía en lo de ahora y que a nuestro modo de ver es una trampa perfecta: La comunidad de inteligencia en alianza con la DNI y el sector inteligencia y data del principal banco privado, entendiendo que ya tienen el gobierno en sus manos y lo que nunca debió de ser, pues ahora Abinader no tiene contrapeso en materia de inteligencia y data y peor el presidente arriesgándose de quedar muy expuesto.
Resumiendo: Una realidad. Por el Gobierno no darles voz a los ciudadanos y con todo y su aparato de propaganda, la realidad política indica, que de su ola de reformas quedará muy debilitado en lo institucional y de los legisladores ni se diga. Con Dios (DAG) 15.10.2024





