¿Por qué individuos que son seguidores de Cristo solo los domingos, cuando van a misa y después se lanzan en frenesí detrás de una botella de alcohol que les ayude a disipar penas, fracasos y frustraciones, tienen que reconvertirse en aparentes sacerdotes que pidan perdón por sus propios yerros y actuaciones de humanos?
En este sentido, flaco servicio hacen esos curas populistas, a gente que viviendo dentro de sus limitaciones económicas y bajo determinado estigma social de no ser ricos, hay que impulsarles a que “se vuelvan a Cristo” y lo que está muy lejos de sus expectativas y ambiciones.
Zapatero a su zapato dice el refrán y que bien cabe a estos curas populistas, la mayoría de bajas pasiones y amplio registro de pedófilos agresores de menores de edad y quienes de ese modo, creen que ganan titulares periodísticos.
Practicar una religión es un asunto absolutamente privado y no de imposición a la generalidad de las personas. Fuera de los templos, la semana mayor es playa, alegría y relajamiento. ¿Cuándo lo entenderán? (OJO-jj)





