La razón de nuestro planteamiento radica en los siguiente: Cerca o en las inmediaciones de los ocho lugares donde hubo bombardeos a las bases militares venezolanas y al recinto privado de su presidente, no menos de un millón de personas civiles viven en sus cercanías, ¿cómo fue que los efectos se la supuesta arma electrónica solo afecto a uno que otro militar y no así a la población cercana?
¿O la supuesta arma “sonidista” sabía dentro de tantas personas, quienes eran militares y por lo tanto, a quienes especifican tenían que afectar? Entonces, ¿no parece extraño, que lo extraño del bombardeo solo afectó a militares y no a todo el mundo alrededor de esas bases?
Desde el momento que nos formulamos esas preguntas, es evidente que el sentido común nos obliga a poner en dudas la versión militar estadounidense y la que, a estas alturas, más parece un producto de propaganda estadounidense, que de un hecho cierto. Es decir, no creemos que su aparato electrónico fue suficiente para inutilizar solo a los militares y no obstante que todos estaban entre ciudadanos que residen en las cercanías de sus instalaciones.
Lo que racionalmente creemos y salvo prueba a contrario, que todo se trató de un gran producto escenográfico por el que hasta pudiéramos poner en duda la realidad del presunto secuestro y si esto es así, definitivamente hay que entender que se ha tratado de un espectacular montaje para que todas las naciones y pueblos lleguen a creer que si EEUU tiene semejante artilugio, definitivamente no habría cosa parecida que le hiciera la contra desde cualquier otro país.
Por lo tanto, si dejamos que la imaginación corra, hay que considerar la probabilidad, de que alguien y de los dos países nos ha mentido y con el solo propósito, para que del espectáculo montado, países y pueblos pudiéramos llegar a suponer que EEUU es invencible y que nadie, pero menos Rusia o China podrían contrarrestar tan novedoso aparato “secreto”.
Zoroastro, siempre decía, que ante la duda hay que abstenerse y precisamente, ese es el mensaje que le ofrecemos a la audiencia, pues dudamos totalmente de que la situación de “invasión y secuestro” haya sido como hasta ahora se nos ha dicho.
Pongámonos a pensar, asúmase que parte de la audiencia vive cerca de áreas militares y que nuestra nación está en guerra, ¿cómo es posible que los vecinos militares cercanos son los afectados por los disparos y no así sus vecinos civiles? Es imposible que esa situación hubiese podido darse y de ahí que reaccionando como pensamos los dominicanos y en cuanto a que en la escenografía montada “hay gato entre macuto”.
Legando a este punto, este, lo que nos recuerda, que cuando quien escribe estudiaba en Nueva York al momento del estallido de la revuelta del 24 de abril de 1965 y teniendo 21 años y leyó las informaciones que los periódicos “hispanos” vertían sobre la supuesta guerra civil y con aquel dato que nos sorprendiera por su falsedad, de que “las murallas de la base militar de San Isidro eran tan firmes e inexpugnables, que podían aguantar la carga de un ejército de 50 mil efectivos” y lo que se publicó especialmente en El Diario-La Prensa y se retransmitió en los medios electrónicos.
De ahí, que razonando ahora con lo de “la invasión y secuestro” en Venezuela, que entendamos que lo que ha ocurrido ha sido un gran montaje escenográfico, imposible de creer racionalmente, aunque sí podría sorprender a incautos, que siempre los hay y los que siempre creen lo primero que se les dice.
Nosotros vamos más lejos, pues lo que en verdad pudo haber sido -salvo prueba a contrario- que el gobierno estadounidense sobornó a un determinado mayor general y comandantes de segundo nivel y para que dieran órdenes de nadie responder al ataque y con la promesa de que después que todo pasara serían recompensados.
Supuesto que debió de suceder, ahora que se conoce, del apresamiento del alto jefe militar a cargo de la seguridad del presidente venezolano, su degradación, cancelación y de lo que seguro ya habrá habido una secuela de apresamientos menores, que en su momento todos nos enteraremos.
Que al suponerlo, recordamos el análisis político de Estado que publicamos el pasado martes 06 y con el título: “Detrás del secuestro de Maduro, se abre un complot casi develado por el que presidentes, ministros y gente de poder económico, quedarán desenmascarados y de no menos diez países. Ya se verá”, por lo que esbozamos la probabilidad y enfatizamos en conductas de doble moral y demasiado sospechosas, por parte del actual presidente del Parlamento, su hermana la presidente interina y hasta del mismo Diosdado Cabello y que por las actitudes y pasos que han tenido después “de la invasión y secuestro”, no dejamos de pensar, que es probable, que en el chavismo hay una fractura de muerte entre jefes que siempre han sido rivales.
Todavía más, ayer se divulgó una declaración atribuida a Maduro desde la cárcel federal en Nueva York en la que se encuentra, que divulgada por uno de sus abogados y transmitida a su hijo nicolasito, dejó traslucir una especie de inocultable triunfalismo, que para quienes tenemos las mentes para pensar y no solo para peinarnos, nos ha parecido extremadamente sospechosa.
En cuanto a lo del dinero, hay que traerlo a colación, cuando se sabe que el mismo presidente Trump había puesto precio a la cabeza de los principales dirigentes venezolanos y a partir de pagos de 50 millones de dólares hacia abajo, por lo que al razonar a pensamiento a contrario, fácilmente que se pueda llegar a la conclusión, de que, más que el arma de “gran tecnología”, el “éxito” de la supuesta invasión y supuesto secuestro, no es más que la versión propagandística, que dicho sea de paso hiciera hacer creer, que EEUU cuenta con un arma de una tecnología tan avanzada, que en la práctica era superior a bombas y misiles.
Desde luego el tiempo dirá quien tiene la razón, pero entre lo que el hacha va y viene, preferimos preguntar: ¿Y sí lo del asalto a Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa, no tuvo éxito por la supuesta arma de sonido y sí por 100 millones de dólares pagados a generales y comandantes? Con Dios. (DAG) 12.01.2026
imagen: Maduro y esposa en la primera audiencia ante el tribunal federal
última actualización: 09:49 am.





