30 de mayo de 2023. A 62 años del magnicidio que cercenó la Era de Trujillo (1930-1961) los trujillistas de primera línea reconvertidos en “víctimas de la tiranía, inician su jornada mediática de mentiras y apostasías

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El Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina llegó al poder en agosto de 1930, en base y no solo a su destino, sino al apoyo de cientos de amigos en todos los estratos sociales, quienes frente a la anarquía que se vivía, entendían que el general jefe del Ejército tenía las condiciones para reordenar la cosa pública.

En ese afanar, se valió de seguidores y amigos, colaboradores y hasta cómplices y quienes desde que Trujillo se inició como jefe del Ejército en el 1928, todos vivieron del presupuesto nacional.

Una mayoría y de los más connotados trujillistas, el dictador les nombró señores de horca y cuchillo a todo lo largo de la frontera, en donde la “pacificación” que protagonizaron fue bestialmente sangrienta y desde luego achacándosela a responsabilidad de Trujillo y no de ellos mismos.

Por ese mecanismo se hicieron ricos y de baja burguesía escalaron socialmente y al grado, de que cuando una parte de ellos se metió en la conjura personal para asesinar a Trujillo el 30 de mayo de 1961, no les tembló el pulso para mostrarse como los traidores que desde entonces les ha marcado la historia.

Pero resulta y al asociarse a la oligarquía y con el reducto de las diez familias que dominaban la vida económica y social, estos traidores llevaron a una situación difícil a sus esposas, hijos y familiares y quienes en venganza del trujillismo, fueron clasificados como enemigos a exterminar.

A partir de esos sucesos y hasta el 19 de noviembre de 1961, todos esos perseguidos, de trujillistas de primera línea forjadores de la dictadura, pasaron a “víctimas de la tiranía” y desde entonces a vivir con más fe del presupuesto nacional.

La oligarquía y de su lado y hasta su segundo gobierno hasta abril de 1965, aprovechó para sus intereses y negocios el terremoto político creado y en menos de cuatro años, saquearon los bienes públicos que la dictadura había forjado como herencia del pueblo dominicano y dejando tras suyo, no menos de 500 millones de dólares en robos y saqueos al quedarse con las infraestructuras creadas por la dictadura.

Ahora, en el matutino centenario capitaleño, expresión mediática de esa oligarquía, se ha iniciado una tanda desinformativa pintando a Trujillo como lo peor que le ocurrió al país y para nada se habla de que la riqueza del dictador fue robada y saqueada por quienes asaltaron al Estado desde el 1961 al 1965.

Son 62 años en los que han nacido tres generaciones y todavía nadie exige explicaciones sobre lo que realmente sucedió y de esa manera los trujillistas de primera línea y sus familias, primero en los 32 años que vivieron a costillas de Trujillo desde el 1928 al 1960, menos el año de persecuciones hasta el 19 de noviembre de 1961 con la desaparición del régimen y siguiendo desde entonces hasta el presente, son otros 62 años que han vivido y enriquecido del pueblo dominicano y ahora como victimas de la tiranía, nada menos que 94 años corridos y por lo que esa prensa quiere, convertirlos en casta ignominiosa y falsa. (DAG-OJO)