Recién se supo, que el presidente Luis Abinader había designado a un señor como vicecónsul en Aruba, que por su nombre y apellido parecería que es un dominicano de origen haitiano y no “un haitiano haciéndose pasar como dominicano” y como algunos medios y periodistas difundieron.
De inmediato el escándalo estuvo servido y mucha gente en los lupanares mediáticos en las redes sociales, le cayeron como a la conga al gobernante y sin averiguar absolutamente nada y es que ahora resulta, que “la nueva política criolla”, dispone que se entienda, que a todo lo haitiano hay que estigmatizarlo.
Sin embargo, esa misma gente no dijo absolutamente nada, cuando el entonces presidente Danilo Medina, designó a un estadounidense de origen dominicano de apellido Mota y quien nunca a visitado este país, como cónsul en Tokio.
Es decir, el de Aruba y por prieto y “haitiano” hay que repudiarlo y siendo dominicano, mientras que el segundo y como mestizo y estadounidense, contra ese absolutamente nadie protestó. ¿Se entiende por qué hablamos de la terrible hipocresía de la política dominicana? (DAG-OJO)





