Desde que ayer y en una rueda de prensa, el presidente Donald Trump se despojó de su pasada pretensión de repetir en el cargo en el 2028 y en su lugar anunció que sus candidatos serán el vicepresidente Vance y el secretario de Estado, Rubio, no solo que se despejan ciertas incógnitas, sino que, para el resto del mundo, se abre un gran interrogante en materia de que la política exterior y económica estadounidense serán ahora más sorpresiva que nunca.
Y esto así, porque en la medida que el presidente hubiese creído que realmente tenía posibilidades de repetir en su posición, siempre y como ocurre con todo político aspirante, que no todo lo que dice o las políticas que dice implementará son ciertas y esto, porque las mismas se corresponderán siempre a la salvaguarda de sus propios intereses políticos.
Pero ahora que se descubre como presidente saliente, Trump se presenta en el inédito papel de que al no tener compromisos con nadie que le pudiera afectar sus políticas, se encuentra mucho más libre para tomar decisiones y sin importar las claves que estas pudieran ser o significar y que en un hombre con un carácter autoritario e imprevisible, no es nada bueno para el resto de los países y mucho menos para aquellos, cuyos gobiernos entiende que han afectado los intereses de su país y sin importar el escenario que estos sean y se presenten.
Puntualizamos, que siempre, todo presidente estadounidense, así como cuando llega por primera vez al despacho oval, se encuentra con que en su escritorio hay un folder en el que se le dice qué puede o no hacer y hasta donde alcanzan los límites de sus prerrogativas e increíblemente, hasta donde tiene autonomía para remover funcionarios.
La lectura de ese folder, que se identifica con el número que le toca a su presidencia, indirecta o subliminalmente le hace ver a su destinatario, que nunca sus políticas pueden ser tan libres que no tenga en cuenta los intereses del llamado estado profundo, que es el sector de inteligencias humanas y electrónicas y de inteligencia artificial, que marcan la pauta del derrotero inmediato a seguir por EEUU y como gran potencia mundial y ahora en el peligroso tiempo de que debe evaluar constantemente sus primacías y protagonismos y en un mundo que ha pasado del unipolar al multipolar.
Recordemos el accionar de presidentes pasados, a Truman, se le exigió que ordenara el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki hace ya 80 años y poco después pasó a retiro y su lugar fue ocupado por el laureado comandante militar en la Segunda Guerra Mundial de Eisenhower, a quien se le hizo ver para los años sesenta, que era hora de que dispusiera los magnicidios de gobernantes latinoamericanos y en especifico de Trujillo, pero al que a diferencia de los otros, se le dio la oportunidad de tener un retiro dorado en EEUU y lo que el gobernante rechazó de plano…a las dos semanas, la estación local de la CIA cumplió con la orden de muerte llevada a efecto por agentes locales traidores a Trujillo.
Luego llegó Kennedy, a quien de entrada se le había advertido de la política que el estado profundo había diseñado y como contrapeso a la llegada de la revolución cubana al poder y la entronización e Fidel Castro como dictador vitalicio y la que cumplió fielmente. Hasta que un día se le ocurrió anunciar, que antes de dejar el poder, revelaría quienes componían el estado profundo y lo que un mes luego le costó su muerte. Como tampoco el estado profundo no confiaba en su hermano, el ex procurador general Robert Kennedy se aguardó que estaba batiéndose en las primarias para obtener la nominación presidencial y rápidamente fue abatido.
Después de esas dos muertes, no hubo político o presidente estadounidense que no entendiera, que quien se apartara de los designios del estado profundo, siempre le tocaría correr la misma suerte. Aunque no lo parezca, este tipo de decisión radical es propia de cuando un estado es fuerte y mucho más, si es una potencia mundial, donde nunca se dejan hilos sueltos.
Téngase en cuenta, que, hasta hace una semana, cuando Trump persistía en ir a la reelección, de improviso comenzaron a salir informaciones en cuanto a que supuestamente, estaba con un serio problema de salud y hasta sibilinamente se informó, que podría derivar en una muerte súbita. A nuestro modo de ver, Trump entendió entre líneas y de ahí el giro de ayer, de ya no ser aspirante a la reelección y sí adelantarse al tiempo y designar a sus dos sustitutos en la presidencia como en la vicepresidencia para el periodo siguiente.
A cambio, los cerebros del estado profundo y para compensarle y preservarle su dignidad, seguro que le dieron la libertad de acción necesaria para sus políticas, pero siempre y cuando no genere un caos que pudiera afectar los intereses estadounidenses en el mundo. Trump entendió y ahora se le tiene como un virtual presidente saliente, mientras todos los republicanos y el factor empresarial y militar que le acompaña se colocaron en atención donde los futuros gobernantes pudieran verlos.
De ahí que no nos extraña, que Trump le haya puesto “pilas nuevas” a su discurso guerrerista sobre si no se resuelve la guerra Rusia-Ucrania y ni que decir, en el recrudecimiento de su dura política de aranceles, la que de cara a los intereses estadounidenses, es una extremadamente favorable, aunque no así para los intereses de las economías extranjeras que son afectadas por sus exigencia de aranceles, en muchos aspectos draconianos y por el hecho simple, de que Trump está cobrando los dineros que muchas naciones dejaron de pagarles a EEUU.
Al Trump amoldarse a los requerimientos del estado profundo, no encontrará presión interna alguna y mucho menos, si ahora la industria armamentística estadounidense avanzaría a doble marcha, con lo que, dicho sea de paso, la economía de EEUU es evidente que se fortalecería.
Paralelamente ya hemos visto que el presidente Putin, que no se olvide, es un extraordinario estadista formado en contrainteligencia y espionaje, lo que significa, que está más informado que muchos y dos pasos adelante sobre cualquier hecho que pudiera ocurrir, también ayer se reunió en su despacho y por tres horas con el negociador presidencial de Trump, un experto de apellido Witkoff y resultando, que Rusia ahora ha mostrado una posición más flexible y tanto, que el primer sorprendido ha sido el mismo Trump.
Si nuestros lectores toman en cuenta todos estos antecedentes, podrían entender lo peligroso que ahora es el presidente saliente estadounidense a la hora de querer imponérsele a otros países y sus economías y de lo que el gobierno dominicano debería tomar buena nota y si realmente quiere llegar a cumplir su mandato, aunque no creemos que pudiera continuarlo para otro periodo. Recordemos que Abinader es calificado en el Potomac como uno de los mandatarios más vasallos.
En definitiva y si fuéramos Abinader, para citar un caso concreto, haríamos lo imposible por no desagradar al estadounidense y mucho menos, cuando su mayor prueba de fuerza y carácter será cuando se vea cara a cara con la nueva embajadora, Leah Francis Campos, oficialmente asesora de política exterior, pero con una fuerte formación en las lides de inteligencia y espionaje.
¿Se entiende por qué puntualizamos, respecto al porqué Trump nombrar de a dedo a Vance y a Rubio como sus candidatos a presidente y vicepresidente? Pues Trump, no solo se quita presiones internas, sino que ahora queda mano libre para dirigir y accionar sus políticas y lo que significa, que tendremos a un Trump en “estado puro” si cabe el término. Con Dios. (DAG) 07.08.2025





