Evidentemente, que en la medida que este país y en su estructura de gobierno comienza a dar signos de auto destrucción, mientras a nivel de pueblo, el desorden social es tan agudo, que todo indica que si Dios no mete su mano, el destino dominicano será de destrucción y asimilación de otro país como nueva entidad propia. Sorprende que hayan ciudadanos que no entiendan este inédito proceso de autodestrucción que se está presentando y a pasos agigantados
Puede que haya personas que esto no lo consideren, pero sin duda que una que otra persona dentro de la clase intelectual y la nueva de alta tecnología, sí que le y como decimos los dominicanos, “le darían mente” a la audaz alternativa que presentamos y más como un ejercicio de conceptualización y razonamiento, que si se estuviera hablando de un guion de cine para película futurista.
¿Puede un país, nación, República o conglomerado social, sobrevivir a su propia degradación moral, al afán promiscuo de su gente y en particular de los miembros de la generación zeta y siguientes, cuando desde los sectores guías de la sociedad, lo que hay es un vergonzoso nicho de delincuentes de cuello blanco, quienes se roban así mismos y no les importa debilitar la fuerza moral de una nación a la que sus propios hijos se empeñan en destruir?
¿O cómo vamos a calificar la existencia de esta terrible ola de corrupción a gran escala que abate a este país desde hace 64 años y desde el momento que las primeras fortunas decidieron tomar por asalto las instituciones, secuestrar al Estado y hasta llegar a la presente situación, de que de cada cien fortunas, noventa y nueve son hijas de la corrupción imperante y de las más antiguas, sobre los cien años, 10 dirigen la cofradía amoral y con la careta de Consejo Nacional de Competitividad?
Debido a la degradación continua e indetenible, fue que algunos senadores romanos y su último emperador de occidente, se decidieron por utilizar la existencia de la figura incierta del cristianismo para crear una nueva religión vertical y a la cabeza con un solo Dios y como recurso último para que el imperio no tuviera que desaparecer en el tiempo y solo hecho cenizas.
De ahí el invento de los estados pontificios conocidos como Vaticano y con el resultado primario, de que con su nuevo dogma, los creadores fueron convertidos en santos y con el ultimo Concilio de Nicea, unificador de textos, principios y normas, su emperador fue la figura para el nuevo regente del nuevo estado, el papa.
Pero ahora y en la primera parte del siglo XXI, no hay posibilidad de calcar la historia y como hay que evitar un derramamiento de sangre que sea rechazado por el resto de la humanidad siempre hipócrita, los poderes existentes y en sus distintas áreas de gobernabilidad propia, tienen que actuar con el rígido y firme contrapeso que busque reordenarlo todo.
Está sucediendo en Europa, donde la voracidad estadounidense ha degradado a la vieja Europa y junto a la estupidez de los burócratas dirigentes europeos, autores de la criminal invasión tercermundista, devenida ahora en musulmana y lo más parecido a pueblos y naciones vasallos de EEUU-Reino Unido, mientras la Federación Rusa trata de reordenar el desorden creado por Washington en el 2014 cuando patrocinó la caída del gobierno legal en Ucrania y lo mismo se está viendo con China pretendiendo reordenar toda Asia y al mismo tiempo que el Japón juega a pellizcar al dragón asiático.
Después, todo el resto de las demás naciones y pueblos, los que no buscan reordenarse y lograr salvar sus identidades y soberanías, caen en la situación y como está ocurriendo en el sur de Pacifico y con una Indonesia que todavía no entiende el papel que debe desempeñar o una Filipinas, anestesiada por el legado estadounidense, en tanto concomitantemente, Viet Nam trata de aprovechar su renacimiento económico y en base a tanteos tácticos, ver cómo se escurre entre las rivalidades al uso.
Ante estas circunstancias, ¿por qué los dominicanos no nos autocriticamos y hasta caer en cuenta, de que por nuestras irresponsabilidades, estamos al tris de desaparecer como nación libre, soberana e independiente y para gozo de ese Haití, nuestro enemigo-amigo natural?
¿Tampoco se aprenderá la ominosa lección de ayer, resultado de la audiencia del miércoles entre el secretario de Guerra estadounidense se reunió con el presidente dominicano, cuando la nación-imperio estadounidense, movió sus fichas y cubriéndose con el grupo de presión de estadounidenses de origen dominicano, casi tres millones de personas y si le agregamos los inmigrantes criollos, locos por hacerse ciudadanos de EEUU, dio un paso adelante y aprovechando la existencia de un acuerdo sobre fronteras marítimas y aéreas del 1995 y ratificado en el 2003, este país le entregó una parte de su soberanía a EEUU y para que con ese pretexto, entrar de lleno y “provisionalmente” en la vida nacional y comenzar a moldear la nación “dominicana” con características de nuevo estado de la unión americana y que es lo que quieren los estadounidenses de origen dominicano?
Ayer y con la visita de Estado del secretario de Guerra estadounidense, realizada el miércoles, quedó al descubierto, no que este es el patio trasero de Washington en el Caribe de “naciones independientes”, sino el estado vasallo que servirá de llave para que la parte sur de la frontera imperial sea ampliada. Todo lo demás, son zoquetadas, que gente temerosa de perder fortuna hace que creer, mientras ignorantes dentro de las nuevas generaciones y sin metas ni principios, poco les importaría fusionar su país, no con Haití, pero sí con Estados Unidos.
Por eso, ayer, Abinader ganó tiempo y supo manejarse, cedió soberanía sin demostrarlo y a la oposición la dejó experimentando un golpe seco y del tipo que le hace perder la voluntad. No en balde el gobierno consultó a los tres expresidentes y hoy el gobierno puede decir que la decisión del presidente fue hija de un consenso y que para colmos, dejó en enorme confusión a los miembros de esa prensa mercancía tradicional, quienes esta vez y si son inteligentes, deben entender que son simples títeres de un poder mayor y no dominicano y lo más bochornoso, ver como frustrados agentes de la vieja izquierda de cuando la Guerra Fría, ahora y en gran mayoría disfrazados de oenegés, se dan hipócritas golpes de pecho por la aparente «pérdida de soberanía», que implica la puesta en ejecución del tratado binacional ya descrito.
Pese a todo, también debemos decir, que y lo recalcamos, pese a todo, somos optimistas y que entendemos, que gracias a los dominicanos que están naciendo hoy y quienes en el 2050 tendrán 25 años y los otros por nacer y quienes para el 2075 tendrán otros 25 años. Ambas generaciones, son las que tienen la responsabilidad de reencauzar esta nación y si no copiando la evolución de Roma, sí creando una nación renovada en sangre y espíritu y dejando en el pasado, a los de ahora, que para dentro de diez años, muchos comenzaremos el viaje de no volver del mundo de los imprescindibles.
¿Se entiende por qué decimos, que cuando un Estado colapsa a lo interno, las enseñanzas de la historia son importantes? Para ello hay que recordar, que en el año 476, no fue que el imperio romano colapsó, sino que se convirtió en otro nuevo: La iglesia católica y para mejor. Con Dios. 28.11.2025
última actualización: 05:11 pm.





