«The Madison» es, en su núcleo, una historia de amor. No una historia romántica convencional, sino algo más raro y difícil de fabricar: la imagen de dos personas que realmente, profundamente, se amaron. Y la devastación que queda cuando una de ellas desaparece.
“La historia de amor entre Stacy y Preston es la que todos esperamos encontrar”, dijo Michelle Pfeiffer en una entrevista con representantes de medios, entre ellos este medio.
Luego agregó: “Es como un cuento de hadas, de cierta manera. Aunque algunas personas sí tienen esas relaciones de cuento de hadas. Y es el único amor que ella ha conocido. Por eso aprender a reconstruirse cuando todo lo que has conocido se derrumba resulta tan devastador”.
Esa relación también tiene sus grietas, y la serie de Paramount+ las explora sin eufemismos. Cuando su personaje dice en el primer episodio que ella y Preston nunca se pelearon en toda su vida de casados, Pfeiffer lo matizó con precisión: “Creo que depende de cómo se defina ‘pelea’. Ella sí dice que estuvieron muy cerca de hacerlo. Creo que hubo discusiones acaloradas. Pero lo que quiere decir es que nunca hubo un momento en que existiera alguna duda de que estarían juntos”.
SU FACTOR SORPRESA
Una de las cosas que más ha sorprendido a Pfeiffer desde que la serie empezó a verse es quién está llamando para hablarle de ella. No solo los amigos que ya esperaba se conmovieron. Son los otros.
“Lo que realmente me sorprende es cuánto afecta a los hombres. Cómo resuena en ellos”, contó a los periodistas. “Quizás habla del duelo de una manera que ellos han experimentado pero que no han podido expresar realmente. Y quizás los toma por sorpresa”.
La serie de Paramount+, dijo, le ha enseñado algo sobre la universalidad de la pérdida que va más allá de la muerte. “La gente ha perdido sus casas en un incendio. La gente ha perdido trabajos en los que esperaba jubilarse. La pérdida es una experiencia verdaderamente universal”.
Y cada persona la atraviesa a su manera. La serie televisiva lo muestra sin imponer una sola forma correcta de sufrir: “Algunas personas son muy estoicas e internas. En otras, todo está ahí afuera. Y cuando combinas el duelo con el shock de una tragedia inesperada, es un tipo diferente de duelo”.
UNA PREGUNTA
Durante la rueda de prensa, un periodista de Grecia hizo la pregunta que más claramente define lo que The Madison propone en su capa más profunda: ¿Por qué hablamos con los que ya no están?
Pfeiffer se tomó su tiempo antes de responder. “Creo que habla de esperanza. Esperanza de que están bien, donde sea que estén. De que todavía están ahí. Y habla de una necesidad de conectar y mantenerse conectados con aquellos que hemos perdido. De alguna manera, porque ya no están aquí, están allá arriba y tienen una sabiduría que nosotros no tenemos. Y pedirles su guía.”
No es una respuesta de la veterana actriz. Es la de alguien que ha llegado a cierta edad y ha enterrado a suficiente gente como para entender esa necesidad desde adentro.
KURT RUSSELL
Treinta y ocho años después de “Tequila Sunrise” (dirección y guion de Robert Towne), Pfeiffer y Kurt Russell volvieron a compartir pantalla. Y según ella, como si el tiempo no hubiera pasado. (En esa película de 1988 también actuó Mel Gibson).
“No ha cambiado ni un poco. Y estoy muy feliz de eso”, dijo. “Es como el bufón de la corte, siempre tan animado y positivo, y tan solidario. Y aquí fue exactamente igual”. Una pausa y luego, con una sonrisa en la voz: “Y todavía tiene esos hoyuelos increíbles”.
LA ACTRIZ EXPUESTA
Entre todos los personajes que Pfeiffer ha habitado a lo largo de su carrera —y hay muchos, muy distintos— Stacy Clyburn es, según ella misma, el que más la dejó al descubierto. “Esto requirió más vulnerabilidad. Sentirme más expuesta, más en carne viva.”
Lo que la sostuvo fue la confianza en quienes la rodeaban. En la directora Christina Alexandra Voros, a quien describe como alguien en quien confió desde el primer día. En el elenco y el equipo técnico que, sin decirlo, la fueron cobijando. “Podía sentir que todos veían adónde yo tenía que llegar. Y podía sentirlos rodeándome y asegurándose de que me sintiera segura.”
Eso, en el fondo, es lo mismo que le pide la serie al espectador: un poco de confianza. Dejarse llevar. No planificar la reacción. Simplemente aparecer. (LD-rpr / OJO)





