Uno de los fenómenos sociales más extraordinarios, es el que existe entre los dominicanos de clase económica baja, mejor conocidos como la plebe de barrios cuyos habitantes viven entre excrementos, destruyen los hábitats urbanos, nadan entre cañadas sucias a más no poder y careciendo del menor respeto hacia sus propias personas y las de los demás.
Debido a semejante licencias de costumbres nada sanas, la mayoría de los barrios son pura inmundicia y su gente se regodea en una sociedad, que ha llegado al nivel de trampa doméstica, por medio de la cual, ratas, culebras y perros viralatas que conviven con ellos, viven mejor que esos dominicanos de absoluta mala educación, falta de escrúpulos e irrespeto hacia sí mismos.
Justo por semejante realidad, cada vez que llueve, es peor, se desatan los demonios y apoderándose de calles, cañadas y barrios y junto a las inundaciones, la anarquía social ahoga en inmundicias de todo, a personas que debieran tener la cordura de tratar de vivir como personas decentes y no las de pura marginalidad, falta de aseo y peor educación de cómo se muestran y siendo los teteos su mayor presentación.
De ahí que siempre hemos entendido, que cuando sus barrios son ahogados por las aguas residuales, hijas de las alcantarillas tapadas por la basura y excrementos de esos humanos que mal viven y refocilándose de su escandalosa manera tan asqueante de vivir, que el gobierno y para nada, NO debe ir en su ayuda y sí dejarles que sean las inundaciones las que hagan lo necesario para que la mayor parte de esos desclasados, su propia basura los ahogue y los arrastre entre las aguas negras en las que viven.
Por ejemplo, desde el 2020, cuando lo peor del transfuguismo y la delincuencia política y social llegó al poder de manos del PRM, los contribuyentes hemos sido víctimas del peor de los expolios y cada vez que se disponen de miles de millones de pesos y supuestamente “para corregir los daños ocasionados por la naturaleza”, cuando la realidad es, que esa plebe de marginados, es el factor que ocasiona tantos problemas de vida, que para colmos, los que viven en barrios “decentes” de clase media -media, achacan esa manera de vivir, al “cambio climático” y lo que es aprovechado por la jungla política, social, mediática y empresarial, para aumentar sus saqueos de la vida dominicana.
De esa manera tan distorsionada y de no querer ver la causa real de tanto estropicio “climático”, la burguesía aprovecha cada fenómeno natural de lluvias provocadas por la suciedad de costumbres, de toda la gente que está acostumbrada a vivir entre materia fecales, culebras y ratas y crea y organiza su mayor felonía y como es la de robarse así misma los dineros de los contribuyentes y con el pretexto de ayudar supuestamente “a los más necesitados”, cuando toda esa podredumbre humana y cada mes, se gasta entre 300 a 500 millones de pesos entre juegos de azar y bebidas alcohólicas y alimentada a más, con los dineros de los puntos de drogas que la policía les provee protección y que les sirve de pretexto a los políticos, para sus consabidas sesiones graficas, que recogen, cuando van a ayudar a “los necesitados” o cuando se sumergen entre la mayoría de los colmadones barriales en los que esconden sus peores bajezas.
Desde luego que nadie que delinque le gusta escuchar al que le llama la atención y por el bien de todos, quiera su corrección, pero lo cierto ha sido, que desde que el PRM llegó fraudulentamente al poder, se ha impuesto el gobierno de la plebe, cuya mayor expresión, es esa burocracia pública absolutamente delincuente y manejada y manipulada por un Estado delincuente controlado a su vez por una clase gobernante de pillos, desalmados y malandrines, mientras el gobierno en ejercicio, actuando como el gran sustentador de tanto desorden moral, social y económico, aprovecha para que los miembros de la partidocracia se enriquezcan mucho más y junto al abusivo Poder Legislativo, impone un festival indecente y bochornoso de préstamos, en base a los cuales, la delincuencia política y empresarial impone a su vez, su tiranía de crímenes, robos y saqueos por doquier.
Lamentablemente y como en este país NO existe libertad de prensa y sí libertad para insultar y difamar por parte de los dueños de los medios de comunicación tradicionales y de algunos alternativos en las redes sociales y en estos últimos, donde el 95 por ciento de sus dueños y comunicadores, el que no corre vuela y el que lo hace planea en materia de fomento de la corrupción a gran escala y por eso que se ha llegado a lo abusivo y extremo, de que de cada cien dominicanos de 12 años en adelante, 90 están anestesiados e idiotizados por la droga, el lavado de activos la prostitución y la mayor degradación moral, obligando a que se entienda, que hablar de prensa, es hablar del mayor escudo de protección para la corrupción a gran escala que azota como la peor epidemia, a este país.
Por supuesto que el gran responsable de todo esta degradación en cultura, educación y costumbres, lo es la parte de la corrupta clase gobernante que conforma el amoral gobierno plutocrático que encabeza el presidente Luis Abinader y quien para ejercer el poder, es público que haciéndose el loco, fomenta la corrupción de costumbres y de todo dentro de la población y cuya mayor expresión, se tiene en los miembros de esa alta burguesía extremadamente corrupta, corruptora y corrompida y la que ahora le ha dado por atacar las voces críticas que atacan al capitalismo salvaje, desde las venta abusiva de combustibles de pésima calidad o escondida en grupos económicos de prácticas delincuenciales.
En resumen, todas estas inundaciones, tienen su origen en la falta de conducta moral, educación de hogar y ausencia de civismo de la mayoría de los dominicanos nacidos desde el 1962 a la fecha y por lo que entendemos, que si las calles y las ciudades se inundan, la razón hay que buscarla en la plebe que vive entre basura y excrementos junto a ratas y culebras en los barrios, cuyas cañadas y por la falta de decoro y educación de su gente, han sido convertidas en el gatillo que dispara toda esa inmundicia humana que ahoga desde estas y lo que también tiene que ver con el incompetente ministerio de Obras Públicas, construyendo mal, cerrando cloacas, acometidas y tuberías para que las aguas negras no vayan al mar o lo otro tan terrible, de que los ingenieros han sepultado las ciudades en cemento y haciendo desaparecer los espacios naturales de tierra, sembradíos y arboles por donde las aguas de lluvias encuentran su espacio natural para diluirse y no generar inundaciones.
Retamos pues, a que alguien nos diga que nada de lo que decimos en este análisis político de Estado sea cierto y para entonces ir a más y tirarles en cara, que desde el 1962 a la fecha, la politiquería y el bandolerismo empresarial han hundido a esta nación en un nivel de envilecimiento inmoral absolutamente degradante y de pura desvergüenza.
Obligándonos a gritar, respecto a que la peor de las micro ráfagas climatológicas, es la ausencia de civismo, civilidad, respeto y vida moral entre excrementos, de los dominicanos en los barrios periféricos del Gran Santo Domingo y que son la causa real de las inundaciones provocadas por las basuras que tiran por doquier. Con Dios. (DAG) 15.04.2026
última actualización: 10:00 am.





