Todo indica, que el gobierno nacional luce empantanado y al extremo, de que parecería que se le acabaron sus planes de renovación y esperanza y que por ello no tiene respuesta alguna a los graves problemas institucionales, que por su misma incompetencia se le han venido encima.
No se trata de que haya tomado medidas y políticas que por alguna razón le hubiesen salido mal, sino que simplemente, su incapacidad e incompetencia no le permite el criterio flexible de saber gobernar y en una democracia, en la que la disidencia, marca el quehacer de una población que siente en carne propia lo grave de políticas tan extremadamente malas y tan poco favorables a una ciudadanía, que cuando el presidente Luis Abinader llegó al poder en agosto de 2020 y mediante unos resultados electorales fraudulentos, la población tenía un inequívoco nivel y calidad de vida superior con relación a todo el desastre que en la actualidad Abinader ha llevado y como ariete, la falta de calidad de vida y contra una población, que ahora ha descubierto, que este presidente y sus gobiernos, son un conjunto de voluntades incapaces y falta de competencia, que ni siquiera han sabido guiarse por las excelentes políticas desarrollistas que heredaron.
Y en esto, es imposible que pueda haber dominicanos que pudieran replicar lo contrario, cuando lo que se ha visto, es que el PRM y su pandilla llegaron al poder a lucrarse, empobrecer a la población y derrumbar toda la etapa desarrollista cierta, que la República tenía desde el 2004.
Al mismo tiempo, el conocerse y que son cifras y estadísticas que el gobierno oculta, que de cada 100 dominicanos, a este día, sobre 75 han retornado al desastroso bajo nivel y calidad de vida y al extremo, de que más del 60 por ciento de los hogares no llegan a fin de mes, debería ser suficiente para entender, que este gobierno plutocrático y en su afán de que la alta burguesía sea más rica cada día, de un solo empujón tiene a la nación al borde del desarrollo y explosión de un conflicto social, que ni con tiros Abinader podría controlar.
Por eso y al conocer esta realidad, caemos en e Decreto 234-26 del 12 de abril de 2026 que ordena un estado de emergencia para el Distrito Nacional y cinco provincias (Puerto Plata, Espaillat, Valverde, Santiago y Santo Domingo) medida, que supuestamente busca agilizar la respuesta oficial a las graves inundaciones y daños en infraestructura causados por una vaguada y la que ya había ocurrido una primera en el 2023 y de la que el gobierno se las vio y se las deseó en ese entonces, tratando de controlar aquel maremágnum.
Ahora y desde hace una semana se ha vuelto ha repetido a peor la situación y lo que indica, que el gobierno no hizo absolutamente nada para corregir las fallas que se dieron la primera vez, como por ejemplo, tuberías de desagües cerradas que impidieron que las aguas bajaran directas hacia el mar y que entonces generará un agrave desastre vial que paralizó la parte oeste de la capital nacional donde residen dos millones y medio de ciudadanos.
Abinader emite el referido decreto y en el entendido -al menos es lo que se cree- que con una declaración de emergencia, que es una acción legal que permite a las autoridades movilizar recursos, personal y fondos de manera rápida para enfrentar desastres naturales, pandemias o amenazas graves, facilitaría de ese modo la respuesta estatal ante crisis inminentes.
Sin embargo y al igual que en el 2023, ahora en el 2026 ha sido peor y el decreto presidencial, 234-26, se fundamenta en la ley 147-02 sobre gestión de riesgos, solo es para asuntos operativos, administrativos y logísticos y como muy bien lo recuerda el experto Víctor Eddy Mateo Vásquez @victoreddymateo “se trata de una emergencia técnico-administrativa, no constitucional y que como ley preconstitucional tiene una inconstitucionalidad sobrevenida”.
Entonces, qué podría extraerse de este dato crucial y aplicado a una situación de desastre político originado en otro natural?, que al presidente declarar un supuesto estado de emergencia y sin haber invocado el artículo constitucional 262 y siguientes, que establece los estados de excepción: De Defensa, De Conmoción Interior y de Emergencia y para lo que se necesita una autorización legislativa y la limitación posterior de derechos vía decreto, que entendamos, que si la situación pudiera salirse de las manos, en el fondo, Abinader pudiera estar preparando el escenario para una nueva declaración en firme y limitando los derechos fundamentales y de ahí a la dictadura a lo Bordaberry solo habría un paso.
Un poco de historia: «La dictadura impulsada por el presidente Juan María Bordaberry el 27 de junio de 1973 en Uruguay marcó el inicio de un período autoritario de 12 años (1973-1985). Fue un golpe de estado cívico-militar donde Bordaberry, respaldado por las Fuerzas Armadas, disolvió el Parlamento y prohibió partidos políticos, buscando un régimen sin democracia liberal, influenciado por ideas corporativistas», nos recuerda nuestra inteligencia artificial.
Todos quienes conozcan la mentalidad huidiza, oportunista y cobarde de los seguidores del PRM, saben perfectamente y por las experiencias que en su oportunidad marcara su padre putativo, el PRD (recuérdese el genocidio de abril de 1984 cuando el gobierno perredeísta tiró la guardia a las calles y asesinó cerca de mil ciudadanos en todo el territorio nacional) solo por reflejos y por miedo, el gobierno actual del PRM igual medida podría invocar y sin importarle que los dominicanos de ahora, que no son nada parecidos a los del 1984, en su desesperación se lanzaran a una insurrección social critica.
Por eso y al pasar revista a esta situación de incompetencia administrativa gubernamental tal aguda, que tratemos de presentar todas las aristas de un problema, que de no corregirse podría devenir en uno de una gravedad política y social extrema, obligándonos a preguntar y en un ejercicio de creatividad, lo siguiente:
¿Una declaración de emergencia técnico-administrativa y haciéndola pasar como mandato constitucional? ¿querrá Abinader imponer una especie de gobierno dictatorial de corte militar a lo Bordaberry? Con Dios. (DAG) 14.04.2026
última actualización: 10:15 am.





