Se podrá o no estar de acuerdo con las iniciativas y políticas generales de gobierno que el presidente Luis Abinader implementa y en cierto modo, es bueno que las discrepancias se presenten, pero nunca en materia de política exterior donde su hegemonía es plena.
Lamentablemente y en este país, donde quienes son atrevidamente ignorantes creen que pueden criticarlo o cuestionarlo todo y ciertamente cómo producto de la demagogia política imperante y que es la razón de que muchos en las redes sociales, se explayan atrevidamente y con una desvergüenza y desfachatez sobre asuntos de Estado que no conocen y de lo que entienden que puede opinar aunque sea de oídas, provocando con su inconducta y la que prácticamente ha distorsionado la verdadera esencia del debate público y desde el punto de vista de las competencias que se puedan tener, pero nunca, porque en los lupanares mediáticos se asuma que los youtubers hablan, mejor dicho, pontifican y tal como si fueran cogobierno de la nación y lo que desde luego no es así.
De ahí que se presente la grave distorsión de medios, periodistas, políticos, opinantes y sabelotodo en la comunicación y con el genérico letrero de comunicadores, quienes no temen y en su atrevimiento, mostrarse absolutamente ignorantes de los temas que tratan.
Y por eso, que cuando se trata de asuntos de Estado, desbarran a más no poder y al confundir la opinión política general hija de las circunstancias y del oportunismo de exposición, de aquella otra y solo de especialistas, terrenos solo apto para los doctos que pueden tratar lo relativo a las políticas de Estado y desde el punto de vista doctrinal y profesional y jamás como criterio populista.
Al suscitarse que todos esos ignorantes no saben lo que es conceptualizar, provocan entonces, confusión, odio y temor y según el énfasis que le pongan a lo que dicen, generando entonces una verdadera Torre de Babel de todo el mundo criticando a todo el mundo y sin nadie pensar siquiera un momento, que los asuntos de Estado no son los propios de la frivolidad, la demagogia o la desvergüenza.
Por eso fallan y al mismo tiempo, generan confusión en el mundo mediático, donde y como ya se conoce, el 90 por ciento de sus miembros y entre periodistas y reporteros y opinantes, son puros analfabetos funcionales y aunque no se considere, también ocurre a niveles de dirección.
Recién acaba de suceder y desde la tarde de ayer, que el presidente Luis Abinader y mediante un decreto presidencial, aun no conocido in extenso su texto y tampoco su número de registro, emitió la disposición y vía cancillería, de entender como grupos terroristas, a la misma República Islámica de Irán en su ejército y al grupo y partido político contestatario anti sionista y paramilitar musulmán chií libanés, Hezbolá y con dicha disposición, automáticamente, el presidente confirma y refrenda su apoyo a la pasada cumbre efectuada en Miami a invitación del presidente Trump llamada «Escudo de las Américas» y también a riesgo calculado, coloca a la República como potencial enemiga de la nación persa y el grupo contestatario que opera en el Líbano contra Israel.
Información específica y de cuidado debe tener Abinader para tomar paso semejante, no se olvide, que quien ejerce el cargo de presidente de la República, es el ciudadano mejor informado en la nación y lo que significa, que en principio no se puede ni se debería dudar de las decisiones de Estado que tome.
Desde luego que es un paso delicado y no sin riesgos el que el presidente acaba de decidir y los ciudadanos y aun cuando la decisión provoque extrañeza, para nada pudiera significar que rápidamente se le saliera al frente atacándole, cuando lo correcto debe de ser otorgarle el beneficio de la duda.
Total, él y como jefe de la Administración Püblica, constitucionalmente está facultado a decidir y ni siquiera a consultar con terceros y por muy expresidentes que fueren y por la simple razón, que este tipo de decisión responde al momento presente y su desarrollo y en lo que los expresidentes y como cualquier otro ciudadano se encuentran muy alejados de conocer su origen y porqué.
Aparte de que en estos tiempos preelectorales tan irregulares, seguro que si a los expresidentes Abinader les hubiese comunicado el porqué de su decisión, serían los primeros en explotar el tema desde el punto de vista de sus particulares intereses político-electorales.
De ahí que entendamos y recuérdese, que somos un medio de comunicación que en el gobierno no le tienen simpatías, pero lo que no impide, que como analista político de Estado y de 54 años de ejercicio continuo, quien escribe, se explaye con cuido, sobriedad y actitud positiva y ante un asunto que ya tomado, implica la política a seguir por el Estado Dominicano y la que debe obtener el respaldo inmediato de las fuerzas vivas y la sociedad civil.
Con este predicamento, es que puntualizamos, que con relación a Irán. El presidente tomó una decisión de política de Estado y en su condición de director de la política exterior y a la ciudadanía solo le toca acatarla y no cuestionarla. Es su absoluta prerrogativa constitucional. Con Dios. (DAG) 13.05.2026





