El canciller alemán, Friedrich Merz, no aconsejaría a sus hijos viajar a Estados Unidos para educarse en vista del «clima social» que reina en la sociedad estadounidense, según dijo este viernes durante un acto público con jóvenes en el que volvió a ser interrumpido por pitidos y gritos de protesta.
«No recomendaría a mis hijos que se fueran a Estados Unidos a que estudiaran allí y trabajaran allí» por el «clima social», reveló en un panel en el marco del 104º Congreso Católico Alemán en Wurzburgo, en el sur de Alemania, informa EFE.
«Los mejor formados de Estados Unidos tienen grandes dificultades para encontrar trabajo; por eso se necesita esa mezcla equilibrada, lo que llamamos economía social de mercado, no el capitalismo puro», explicó después de haber sido interrumpido por un grupo de personas que fueron llamadas al orden.
La protesta surgió cuando, al comenzar a responder a preguntas del público, un joven reprochó a Merz que en su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), los había que consideraban «vagos» y «perezosos» a los jóvenes en un momento en que el coste de la vida es cada vez mayor.
«En mi partido nadie ha dicho nunca que los alemanes sean vagos, y yo tampoco», defendió Merz.
El jefe del Gobierno germano ya recibió esta semana abucheos durante su discurso en el 23º Congreso federal de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), donde pidió un esfuerzo a todos los ciudadanos para superar el estancamiento económico del país.
Ante las protestas del DGB y las del debate sobre «Crear un futuro juntos» en la jornada católica, Merz reconoció que es consciente de que, entre otras cosas, debe mejorar su forma de comunicar sus mensajes.
«Sé que tengo que mejorar un poco mi forma de comunicarme para que este mensaje se entienda mejor; eso lo sé, y ese es el primer paso para conseguirlo», apuntó el canciller, al tiempo que señaló que actualmente intenta «ayudar a la gente a superar el miedo al futuro».
Fuera del centro de congresos donde intervino, un grupo de manifestantes también mostró malestar con la gestión del jefe del Gobierno alemán, el líder del Ejecutivo germano más impopular que recuerda el país centroeuropeo, según las últimas encuestas.
Entre las pancartas de los manifestantes, convocados por grupos como Fridays for Future, Juventud por la Democracia y Resistencia de Wurzburgo, había quienes indicaban que, con Merz en la Cancillería, se han superado «los límites del dolor».
Otros apuntaban en mensajes escritos en cartones «Nada de amor para Merz» o «¡Tengan valor, abandonen, su futuro fue ayer!».
Ese mensaje imitaba el lema de la presente edición de la jornada católica, que se celebra desde el miércoles al domingo con el eslogan «Ten valor, levántate».
Ese evento de la comunidad católica tiene lugar desde hace 175 años y reúne a miles de católicos en una ciudad en la que se organizan eventos públicos como el que protagonizó el canciller, conciertos y actuaciones de teatro a los que están invitados creyentes de otras religiones.
Merz es el primer canciller católico que tiene Alemania desde los tiempos del también cristianodemócrata Helmut Kohl, quien gobernó entre 1982 y 1998. (La Razon-raquel e.)





