martes, mayo 19, 2026
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¿Cuesta Israel lo suficiente como para que EEUU se arriesgue a librar una escalada en la guerra de agresión contra Irán y al costo de empujarle hacia una Tercera Guerra Mundial, y hacia su caída como y hasta hace poca potencia unipolar?

Cuando se llega al nivel de decisiva imagen de fuerte potencia unipolar, que en los últimos 82 años EEUU se ha labrado, primero, adjudicándose un triunfo no suyo sobre la caída del nazismo y que fuera solo de la URSS y luego, a golpe de chequera comprando lealtades y sumisiones en base a sus iniciativas de resurgimiento económico de Europa (Plan Marshall) se supone, que quienes dirigen el país estadounidense, saben perfectamente la fragilidad endémica de su mismo liderazgo en los cinco continentes conocidos.

Por lo tanto, debió de haber sido impensable que el aparato o sistema industrial-militar pretendiera escalar en su debilitada hegemonía y ocurrida en los últimos veinte años, con un accionar realmente desconcertante de labrarse enemigos o desafectos entre países y gobiernos quienes al final de la Segunda Guerra Mundial no tenían por qué hacerlo.

Sin embargo los hechos posteriores han dejado a todas las naciones sin palabras. EEUU y desde la aplicación de su doctrina Monroe de “America para los americanos” y continuando con su escalada anticomunista de los años cincuenta y luego para los años ochenta con un globalismo que quiso interpretarlo como propio, ha dejado atónitos a tanta gente que nunca supuso que la clase gobernante estadounidense caería en el error de creerse determinante para guiar a todas las naciones  y corriendo el contrasentido, de incentivar que sus negocios y empresas se trasladaran hacia China Popular y justo como resultado de la política “de apertura” Kissinger-Nixon y teniendo de pretexto de que la mano de obra en la nación asiática era extremadamente barata.

Ante ese grave error de cálculo, el grupo gobernante chino de estructura maoísta supo aprovechar extraordinariamente bien la entrada que se le facilitaba y generando el nuevo impulso de reestructuración institucional y desarrollista y al grado, de que 30 años después, China es la primera superpotencia económica mundial, aunque a nivel de geopolítica y junto a Rusia, todavía se encuentra al trís de desplazar a EEUU como primera potencia mundial.

Aun así, todavía en Washington no han querido admitir que su país como potencia unipolar ya va de salida y al extremo, de que no se encuentra en condiciones de imponerse económica o militarmente a las dos naciones, que en este momento son las cabezas del mundo multipolar y menos, ganar una guerra de agresión como la que su presidencia generó contra Irán y la que entre las naciones-potencias emergentes, es la más desarrollada a nivel general, quedando muy por encima de la potencialidad agresiva de esa otra potencia emergente y líder regional de Corea del Norte.

Y es que el retroceso estadounidense es tan marcado, que ni siquiera en base a armamentos convencionales y para no hablar de nucleares, Washington ya no está en condiciones de imponérsele a nadie y por eso del terrible descrédito que ha conocido el Pentágono y su Departamento de Guerra, descalabrándose así mismo por sus erróneas políticas y precipitando con furia a EEUU como nación de métodos terroristas, ya enormemente desacreditada a nivel mundial.

Con la llegada del expresidente Donald Trump, a quien los demócratas le robaron su reelección, es que la clase gobernante estadounidense y junto a su alta tecnocracia, ha venido a darse cuenta  de su pérdida de hegemonía en todos los frentes y fronteras y por eso, que con su segunda presidencia, EEUU ha renacido como nación belicista y beligerante, luchando a la desesperada para imponerse, al tiempo que su diplomacia bélica, logra que naciones y gobiernos vasallos y propagandísticamente, hagan ver como si la gran nación-estado tuviera el poder de otrora.

Ahora la situación es inquietante y eso, que Trump y lo que hay que reconocerle, como patriota, defensor y amante de su país, no ha cuidado límites para tratar de imponerse y al establecer una política gansteril y pirata tratando de avasallar a cuantas naciones, pueblos y gobiernos se le interpongan a su paso.

Pese a esos esfuerzos, al final, Trump se ha dado cuenta y sin reconocerlo públicamente, que el daño devastador que los demócratas y con Biden a la cabeza y en cierta manera acompañado y alentado por Obama, le hicieron a EEUU, es de una dimensión tal, que aun cuando Trump se comporte como el matón innato que es, sus esfuerzos no han podido romper la coraza de acero y intrepidez que las exitosas macroeconomías china y rusa y con el auxilio oportuno y táctico de la India y en momentos que Europa y como tal casi no existe y sí como colonia estadounidense, en tanto Reino Unido, la nación madre de la estadounidense, arropada y ahogada por un islamismo militante autóctono y  tan fortalecido, que la misma corona inglesa se siente parte del mismo, a duras penas puede hacerse ver como aliada y nada confiable.

Frente a semejante escenario y de hecho acorralado, Trump se empecina en defender y dar la cara por el Israel sionista enemigo de la humanidad que no le responda y terminando por caer en la peligrosa trampa que la ceguera sionista y con su carga de tanto odio, le ha llevado al desafío judío de pretender destruir a Irán o exponerse y en lo que ya está cayendo en cuenta, a que la nación persa y que es lo que ya parece, le destruya a lo absoluto.

El resto del mundo y con la excepción de China y Rusia, y como dice el refrán dominicano: «Ni chicha ni limoná» y la humanidad y de trasfondo, entendiendo, que si se desata la guerra de agresión a guerra de exterminio, también le tocará aportar sus muertos y lo mejor de todas sus infraestructuras.

Mientras, hoy se inició en Pekín la cumbre Xi Jinping-Putin por medio de la cual, las dos grandes potencias nucleares multipolares, pasan revista a la situación mundial y al papel decisivo que les tocará jugar y para impedir, que la desesperación de un Trump, que ya sabe, que si la guerra que emprendió y de oídas, arrastrara a EEUU al descalabro general, su suerte como gobernante estaría echada y teniendo fecha de conclusión.

Dentro del contexto mundial, ¿tendría sentido hablar del papel o posición de los países o gobiernos latinoamericanos; “tercermundistas” para el resto en otros continentes? En lo absoluto y si ver con preocupación, que por un acto de falta de lógica y sentido común, el gobierno dominicano ha arrastrado a su país a la guerra en marcha y al cometer la tontería de aliarse  a la desesperada con EEUU y convirtiendo  a República Dominicana en presa fácil de naciones en guerra como Irán y su aliado político-militar radical Hezbolá, a quien el presidente Luis Abinader acaba de declarar unilateralmente y sin recabar opinión del país que dirige, nada menos que entidades terroristas a las que hay que exterminar y con lo que tentativamente, ha arrastrado a la nación dominicana a ser parte de una guerra que en lo absoluto no le compete.

Al llegar a este punto, solo queremos hacer énfasis y para que nuestros lectores entiendan, que todos ya estamos sentados encima de un barril de pólvora atómica a punto de estallar y obligándonos a preguntar: ¿Cuesta Israel lo suficiente, como para que EEUU se arriesgue a librar una escalada en la guerra de agresión contra Irán y al costo de empujarle hacia una Tercera Guerra Mundial y hacia su caída como y hasta hace poco, potencia unipolar? Con Dios. (DAG) 19.05.2026

 última actualización: 09:30 am.

 

 

 

 

 

 

 

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