Lo primero que hay que puntualizar, que en lo personal, quien escribe no tiene hachas que afilar sobre asunto tan clave para entender la manipulada como distorsionada opinión de millones de dominicanos que no nacieron en la Era de Trujillo (1930-1961) pero que manipulados por la prensa trujillista, desesperados sus dueños y directores por quitarse de encima “el estigma” de haber sido trujillistas de primera línea; en modo alguno haríamos calificativos que en lo personal, afectaran emocionalmente a cada descendiente de los individuos participantes en la trama creada y organizada por la estación local de la CIA y los aliados traidores » de campo» y estos últimos, todos extranjeros.
Por lo tanto, no tenemos razones para calificarles a unos y a otros de asesinos o de sacarles en cara a quienes participaron directamente en la emboscada perpetrada contra un hombre, quien contra toda probabilidad a su favor, enfrentó solo y arma en mano a sus declarados enemigos, unos, resentidos porque no habían podido obtener más favores y prebendas de Trujillo y los otros, quienes por oportunistas entraron en la conspiración y por el simple afán de lucro y de fama, que luego se vio en su total desnudez por quienes la prensa de la época reveló como los grandes actores de aquel escenario de máscaras interpuestas.
Además, no tiene sentido ubicarse en el listado de odios y falsedades de quienes queriendo justificar su trujillismo de primera línea, de pronto, las circunstancias les daban la oportunidad de mostrarse tal cual y en sus enormes muestras de pobreza humana y mental, que de enumerarlas y describirlas, revelaría situaciones vergonzosas, que todos sus herederos no tienen por qué sentirse abrumados y por la simple razón, de que las responsabilidades son personales y para nada colectivas y mucho menos se heredan.
Desde luego, esto no quita la realidad, de que hubo actuaciones de individuos que siempre habían sabido ser unos oportunistas innatos y quienes aun teniendo fortuna y posición pública, su desfachatez era tal, que como simples despojos humanos se descalifican por sí mismos.
Tampoco vamos a enjuiciar con una critica severa y descompuesta como la prensa trujillista hizo contra la personalidad del mismo Trujillo, de quien sí hay que resaltar, que murió dentro de los mismos parámetros de violencia orgánica que las circunstancias le crearon desde sus primeros tiempos de telegrafista enrolado en el nuevo cuerpo militar que las tropas interventoras y de ocupación estadounidense estaban creando y después de que materializaron su intervención militar de 1916.
En cambio, sí entendemos que debe aprovecharse, que dado que en Washington decidieron colocar como embajadora a una y diciéndolo finamente, “analista de investigación de la CIA” -a lo criollo- una agente que ya había dado muestras directas de sus “manualidades” en el territorio nacional como agente en tránsito en años atrás, que se le solicite a la dama y nos referimos a la embajadora, Leah Francis Campos-Schandlbauer, que gestione y como un servicio de reparación moral de la misma CIA, la apertura de los archivos desclasificados de esta y también del Departamento de Estado y en todo lo relativo a la conjura contra Trujillo y desde el tiempo de su primer director civil: Allen Welsh Dulles, abogado y político que dirigió la CIA en el mismo comienzo de la Guerra Fría (1947-1991)
Es tanto el tiempo que ha pasado, que ciertamente, creemos que la embajadora Campos-Schandlbauer, no tendrá objeciones sobre este particular y mucho más, si esta solicitud abre su interés, pues estamos seguros que ella contribuiría en mucho, a que la discutible mala imagen que la organización de inteligencia y contraespionaje tiene entre los dominicanos, cambiaría radicalmente, pues se comprobaría y por esos archivos desclasificados, que la participación dominicana en la conjura conspirativa, que por la acción y actitud personal de Trujillo, no pasó de una emboscada entre siete traidores que enfrentaron a un solo hombre, anciano por demás y quien con mucha entereza y valentía, les enfrentó sin importarle morir en el intento.
HECHOS: Todo se inició con la ”sugerencia” hecha por el hasta ahora anónimo encargado de la estación local de la CIA, al agente suyo y propietario de la empresa de transporte “La Cigüeña”, Luis Amiama Tío, para que en influyera en su compadre, el teniente general, E.N. José René «Pupo» Román Fernández y quien para más señas, estaba casado con una hermana del propio Generalísimo y con miras de hacer que el alto cargo militar se interesara en el posible asesinato de Trujillo y el derrocamiento de su régimen.
Román Fernández, fue un excelente alto burócrata militar desde comienzos del 1960 y de alguna manera, desilusionado por los desplantes del mismo Trujillo, estos le indujeron a hacerle caso a Amiama Tío.
Obtenido este paso tan importante en la conjura estadounidense, lo otro, fue buscar a los actuantes directos en la persecución y emboscada contra Trujillo y gracias a la traición del militar, Amado García Terrero, quien como responsable de la casa de guardia de la residencia de Trujillo, se encontraba al tanto de la agenda del jefe de Estado. Para ese tiempo, como jefe de gobierno había un presidente en ejercicio.
Conseguidos estos objetivos claves, se pasó a la búsqueda de quienes serían los conjurados, la mayoría, señores de horca y cuchillo desde los primeros tiempos de la dictadura y quienes por la encomienda dada de tener determinadas regiones controladas férreamente, llegaron a tener cementerios privados y quienes obnubilados por sus resentimientos personales, nunca tuvieron juicio sano y atropelladamente se lanzaron a sus propósitos variopintos de satisfacer sus venganzas personales, que pudieron materializar y por la actitud impetuosa de Trujillo, que no atendió a los requerimientos de su chofer militar Zacarías de la Cruz, quien le rogaba que le dejara salirse de la emboscada y de la que salió con 14 heridas de balas.
Trujillo muere el 30 de mayo de 1961 y con su muerte, el ya presidente John Fitzgerald Kennedy, quien dio el visto bueno al plan contra Trujillo, recibía en Paris, donde se encontraba en visita oficial, la trágica información y que a la parte estadounidense le interesaba por asuntos de la geopolítica y como contrapeso al ascenso en Cuba del guerrillero Fidel Castro (hechura de la CIA y de un sector de la prensa estadounidense) al que la guerra fría había supra dimensionado como posible influencia para formar un régimen títere de supuesta orientación marxista en República Dominicana.
Aquí hay que decir, que de parte estadounidense, nunca se trató de un asunto de encono personal y sí de pragmatismo político atendiendo a los intereses globales estadounidenses como potencia hegemónica unipolar.
En cambio, lo mismo no puede decirse del factor alta burguesía dominicana y a la cabeza, el millonario de origen italiano, Juan Bautista Vicini Cabral (Gianni) y quien como cabeza de la conjura antitrujillista y esta por razones de negocios, nada personal; tuvo un papel básico en los gobiernos postTrujillo del Consejo de Estado y del Triunvirato y encubriéndose con el seudónimo de “Juan Ozorio”.
A este punto, invitamos a los lectores, a que busquen en el matutino Diario Libre del 13 de mayo de 2015, el panegírico pronunciado por uno de sus válidos, Ramón Cáceres Troncoso (antigua pareja de Angelita I en el desfile conmemorativo de los 25 años de la Era de Trujillo) donde y de primera voz, se relata el accionar conspirativo de Gianni Vicini-Juan Ozorio).
Hoy, la cabeza del conglomerado Vicini-Inicia, lo encabeza y con mucho éxito, uno de sus hijos, Felipe Augusto Vicini Lluberes y con los apoyos de sus hermanos, Amelia Stella y Juan Bautista y teniendo conglomerados de empresas e industrias en el territorio nacional así como en Colombia y Trinidad-Tobago.
Con todo el relato anterior, no hay que decir más y si invitar e insistir, en cuanto a que los dominicanos nacidos después del 30 de mayo de 1961, quienes sobre el periodo más progresista y de base fundacional del resurgir dominicano y tanto en lo económico, institucional como en lo político, han sido víctimas de la manipulación más grosera y mentirosa, a que entiendan, que ya ha llegado el momento de derogar la ley que prohíbe el trujillismo y hablar sobre la memoria de Trujillo, el más destacado dominicano de todo el siglo XX y eventualmente, a aceptar que los restos del gran hombre público descansen en la tierra que le vio nacer
Obligándonos y en aras de la verdad histórica y objetiva, a exponer, que es hora y tiempo, de plantearnos una autocrítica profunda sobre el papel jugado por cada dominicano en la conjura de la CIA, que se concretó y al enfrentarse Trujillo a una emboscada de traidores y oportunistas de la alta burguesía, así como del ministro militar de la época y disfrazada de supuesto “magnicidio”. Hay que cerrar heridas. Con Dios. 16.05.2026





