Por supuesto que las cifras que mencionamos anteriormente son probabilísticas y en particular, porque la tanda de impuestos y préstamos unos tras el otro, fácilmente que dislocan la perspectiva más o menos aceptable que se pudiera tener del crecimiento económico y financiero y que como se comprueba en el día a día, solo se ejerce a favor de los socios del gobierno plutocrático y con cierto énfasis, para el bienestar de la burocracia civil como de uniforme.
De ahí que el resultado y en toda su crudeza, es que mientras los ricos se hacen más ricos, la población se encuentra sin avance alguno en su nivel y calidad de vida, en tanto los indicadores de pobreza como de marginalidad social absoluta crecen indeteniblemente y lo que las autoridades soslayan y al incentivar la degradación moral entre la mayoría de los ciudadanos de clase media y de a pie y que es la razón, de que a nivel popular, la drogadicción a gran escala y todas las formas de pillaje son permitidas y al extremo, de que la delincuencia y la juvenil mucho más, tiene carta blanca para hacer lo que le parezca y que se ve diariamente con todas esas bandas de potenciales asesinos que son la mayoría de los motoristas, quienes agreden por un quitarme las pajas a los conductores de autos y camiones, mientras la policía o las policías, cada una se guarece en sí misma y alejándose del cumplimiento de sus funciones de salvaguarda ciudadana.
Y todo esto ocurre y porque lo cierto es, que quienes vivimos en el territorio nacional estamos sujetos a lo que quiera el estado delincuente, que es manejado con generosidad para usufructo de los miembros de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, donde se encuentra el núcleo mayor del gansterismo político que como partidocracia asola a la nación.
Para más inri, el dominicano ha sido domesticado por el poder plutocrático y comportándose como si a los acueductos del país, las autoridades les estuvieran tirando algún tipo de droga, que impida que la gente reaccione ante tanto latrocinio y abuso de poder.
Solo hay que ver las riquezas que ostentan la mayoría de los diputados y senadores, todos, traficantes de influencias y vendedores de leyes al mejor postor; unos, agentes del narcotráfico, los juegos de azar y los préstamos de usura, mientras los funcionarios públicos y en específico, los de la DGII y en colusión con el presidente de la República, inventándose nuevos impuestos y arbitrios y sin importarles reducir a la nada la capacidad de producción de la clase media y pueblo, a los que el gobierno como un todo y con el auxilio del corruptor Poder Legislativo, al parecer, lo único que le interesa, es que la población y la clase media solo esté compuesta por esclavos económicos, cuyas mentes y anestesiadas como si fueran zombis, no piensen y obligándoles a que solo hagan lo que se les ordene o en último caso se les manipule mediáticamente y este, el compinche secreto del gobierno corruptor que se tiene.
Con esta forma, las instituciones tutelares de la República, parecería que ya no cumplen el papel que la Constitución les asigna: La Fuerza Aérea es una fábrica de ensamblaje de aviones y helicópteros, el Ejército una fábrica de vehículos blindados, la Armada y cada vez reducida a la nada y con navíos de corto calado que ni siquiera sirven para patrullajes intensivos en las aguas territoriales, la Policía es una especie de cantina o almacén de todo, en el que sus suplidores (una caterva de comerciantes inmorales) hacen lo que les viene en ganas y de paso, teniendo y como especie de sucursal del Ejército, la fábrica de ropas para el personal castrense e incluido el policial, cuyas prendas son vendidas a esos clientes atrapados que son los miembros de las instituciones tutelares y a precios prohibitivos para los pocos ingresos que tienen militares y policías, mientras la mayoría de la alta oficialidad, son comerciantes a gran escala que se enriquecen con el contrabando, el sicariato y en este muchos retirados; servicios de seguridad y contubernio ilícito con todas las maneras de criminalidad, mientras el ramal de estacionados en la frontera y en mayoría, se especializan en la trata de personas y el tráfico de indocumentados.
Volvemos a especificar, hablamos de cifras y prácticas probabilísticas que en razón de la falta de documentación oficial (ninguna oficina cumple con la obligación de entregar documentos en “aras de la transparencia”) obligando a un cierto tipo de especulación, que retrate aunque sea aproximadamente, el diario vivir de las instituciones y naturalmente, sin dejar de hablar sobre las cuotas de tarifas de servicios que los ciudadanos deben cumplir cada vez, que como contribuyentes, se llegan a una oficina pública y que de acuerdo a ciertos registros, ya pasan de casi 9 mil millones de pesos en sobornos por año.
En cierta forma habría que decir, que la República ha sido convertida en cierta especie de mercado de Baltazar, en el que las inversiones “público-privadas” han favorecido la evasión de impuestos y el enriquecimiento ilícito de quienes las dirigen como supuestos emprendimientos del Estado delincuente.
De ahí, que cuando creíamos que la capacidad de asombro había llegado a su tope, nos encontramos, con que “un iluminado” nuevo director de la DGII se despacha con un mamotreto de proyecto de ley para robar el capital de las empresas y emprendedores en materia de negocios e inversiones digitales y sabiendo, que en ninguno de ellos, el Estado ha invertido un solo centavo y sin importarle asestarle un rudo golpe a la misma política gubernamental de incentivar que la República sea convertida en un hub tecnológico.
Resulta, que “el iluminado” que Abinader colocó en la DGII y olvidando que los impuestos y en líneas generales, se colocan con el objetivo de fortalecer y dinamizar la economía, no para destruirla; se ha inventado un impuesto contra las plataformas digitales, las que por cierto y de acuerdo con el vigente tratado de libre comercio, DR-CAFTA está vedado. Anuncio, que de hecho ha provocado una estampida en Google y Meta que pretendían invertir dos mil millones de dólares en conectividad teniendo de base a esta nación. Ni que decir, que de golpe, el gobierno y con este anuncio, ha alejado la iniciativa.
Sin embargo, la DGII cuyo verdadero papel es captar impuestos, descubrir la evasión y perseguirla y lo que no hace, deja que los empresarios turísticos y hoteleros evadan el pago de sus impuestos por ganancias, que ya llegan a más de 300 mil millones de pesos acumulados.; mientras el gobierno central y con complicidad legislativa, acaba de obtener un préstamo de 920 millones de dólares y solo para el turismo de playa y creación de las infraestructuras sanitarias que los mismos inversionistas hoteleros debieron cubrir como parte de su capital de inversión.
En tanto a nivel general, Abinader le ordenó a sus lacayos en el Congreso Nacional, que endeudaran al país con más de 70 mil millones de dólares, de los que no menos de 40 mil millones de dólares nadie sabe a donde fueron a parar y de los que ya hay sospechas que han sido utilizados por socios del Poder Ejecutivo en emprendimientos particulares de inversión, como la reciente tentativa de haber hecho una oferta de compra al principal banco privado de la nación o lo tan “gráfico”, de utilizar dos mil millones de pesos para que un grupo empresarial turístico y con ese dinero, sea el capitalista principal en el proyecto turístico de Cabo Rojo, donde para colmos, el gobierno está desalojando a todo el mundo para entregar terrenos e infraestructuras establecidas a los “nuevos inversionistas” y desde luego, pretendiendo pagárselos a precio de vaca muerta…mientras en silencio, los burócratas actuantes y uno que otro con despacho en el Palacio Nacional, enriqueciéndose desproporcionada y escandalosamente.
De esta manera y por toda la geografía nacional, el gobierno lo está privatizando todo y como la población está anestesiada por la droga y los subsidios “sociales”, nadie protesta ni hace nada, exigiendo y como debería de ser, un alto en tanto abuso de poder.
Obligándonos a plantear, que por cada peso que Hacienda recauda, el Gobierno entrega 60 centavos al empresariado y utiliza 40 centavos para el despilfarro escondido como “ayudas sociales”. ¿Resultado? Gobierno y ricos están boyantes y la población paralizada en la pobreza. Con Dios. (DAG) 22.05.2026
última actualización: 10:00 am.





