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En la policía, el cartel de los generales sin funciones está preparando un “majarete” de tiros y muertos y en represalia porque los pasarán a retiro. OJO

Desde el 1961 a la fecha, en la policía, siempre ha habido un modo de expresarse y cuando allí -sus intereses- quieren afectar un gobierno.

Así fue aquello de a principios del 1962, de la huelga policial, por medio de la cual, un general fue entronizado como jefe policial o lo otro, de cuando entre policías y miembros de la fuerza aérea, hubo un momento que se irían a las armas y llegándose incluso, a que la Fuerza Aérea colocara tanques de guerra en las inmediaciones del cuartel general policial y en enfrentamiento abierto.

Gracias al primer reperpero, el gobierno de turno, el Consejo de Estado, concedió la creación de las cantinas policiales, un conjunto de mercado mayorista libre de pagar impuestos y el que en poco tiempo colocó casi en la quiebra al comercio local.

Para el segundo reperpero, hubo una especie de “acuerdo de caballeros” entre policías y “aviadores” por el que cada uno se repartió sus “áreas de influencia” ($).

Ya con la llegada de Balaguer al poder en el 1966 y en plenos efectos “traumáticos” de la interpretación local de la Guerra Fria entre comunistas y anticomunistas, la policía dejó que el Ejército y las otras ramas militares se ocuparan de la “operación limpieza” y la que de hecho, se originó en el gobierno provisional de García Godoy y con apoyo abierto de la fuerza militar interventora estadounidense.

Para cuando Balaguer llegó al poder en julio del 1966, “los campos de trabajo” se encontraban deslindados entre las fuerzas militares y la estación local de la CIA y en lo que para nada, el gobierno civil realmente no tuvo nada que ver, por lo menos, hasta que las tropas interventoras abandonaran el territorio del territorio nacional meses después, pero quedando como “auxiliares de campo y asesoría”, un montón de espías estadounidenses y quienes en gran mayoría se posesionaron dentro de la policía.

Fue la etapa y en la que y en mayor medida, a los policías se les daba formación y adoctrinamiento militar y capacidad “de selectividad” para eliminar “comunistas”. Por ese “entretenimiento”, Balaguer no conoció la ferocidad policial en sí, hasta mediados de la década de los setenta, cuando oficiales y jefes policiales “descubrieron” el camino de la “presión objetiva” sin faltarle el respeto a “la superioridad”, es decir, al Poder Ejecutivo. El método era enormemente simple e “inocente”. ¿Había el rumor de que ciertos oficiales no estaban contentos con el jefe policial de turno?, entonces mandaban sus “agüizotes”, es decir, sicarios, a matar indiscriminadamente a civiles y hasta que el presidente entendiera cual era el problema. ¿Se cambió el jefe policial?, entonces la paz de los cementerios volvió a las calles. Luego “el método “evolucionó y para uso del mismo Poder Ejecutivo y de ese modo nació la “encomienda”.

Como todos los días, la primera audiencia que Balaguer concedía era al jefe policial, en la misma y como el que no quiere la cosa y sabiendo ya Balaguer que la población estaba inquieta por el incremento de la criminalidad. Perfectamente que podría musitar y con voz queda, algo así como lo siguiente: “General, me dicen que los barrios están inquietos y porque hay muchos ladrones y asesinos, sería bueno que la población no se inquietara”….A las horas el jefe policial y desde su despacho, daba las instrucciones de lugar para que desde el servicio secreto y desde homicidios se procediera de manera expedita “a limpiar la ciudad de ladrones y asesinos”….a los pocos días la prensa reportaba desde su crónica roja, la “curiosidad” de tanto delincuente cuyos cadáveres aparecían en las calles y santo remedio.

Sin embargo, ahora la situación se ha tornado más expedita y sin control, porque el objetivo, no es el delincuente propiamente y sí el ciudadano de a pie, quien de pronto se encuentra, que transitando en su vehículo por las calles de las ciudades, de pronto y sin importar que sea de día como de noche, los ciudadanos descubren “a unos tipos” en motores y manejando agresivamente, que prácticamente se le tiran a lo carros, camionetas y yipetas y exigiendo que los conductores se detengan. Y si este hace caso, de inmediato es asaltado a punta de arma de fuego y cuando no, es porque el conductor acelera y se va a la desesperada hacia el primer cuartel policial y cuando esto sucede, el del motor no se detiene, pero en el cuartel se da la siguiente escenografía.

El afectado denuncia la situación y “el sargento de guardia” lo escucha y luego le dice: “Si, esos casos se están presentando y le estamos dando seguimiento. No se preocupe”. Y no le toma declaración escrita alguna. El conductor y cándidamente se da por satisfecho y al marchar, ni siquiera se da cuenta, de que a lo oculto, aquel que le perseguía entraba al cuartel.

Ahora y curiosamente, la práctica ha sido impuesta desde hace treinta días y justo al momento de que por los pasillos del palacio policial ya se habla de un listado de generales sin funciones a los que los empresarios del CONEP, que controlan el fideicomiso policial, quieren que sean pasados a retiro y ciertamente, por costosos e inoperantes.

De esta forma, surge el nuevo tipo de criminalidad policial y para que al presidente Abinader le tiemblen las manos y haga a un lado la propuesta de reorganización de personal no necesario que se ha hecho. Si venimos a ver, es una “evolución” del viejo método policial de tirar la piedra y esconder la mano y en eso es que se está y ahora con el “añadido” muy perfeccionado, de cuarteles policiales barriales “protectores” de los puntos de drogas y control directo del microtráfico y auxiliados por sicarios juveniles y con la salvaguarda de fiscales “policializados”. Todo, “muy democrático” y a lo PRM.

Mientras, la realidad es solo una, los ciudadanos son prisioneros de esa rama policial de delincuentes de uniforme auxiliados por fiscales corruptos, que tanto los mata como que les acorrala, extorsiona o “reduce a la obediencia” y certificándose, “que se actuó de acuerdo con la ley” y obligándonos a denunciar, que en la policía, el cartel de los generales sin funciones está preparando un “majarete” de tiros y muertos y en represalia, porque los pasarán a retiro. OJO. Con Dios. (DAG) 16.07.2026

última actualización: 10:36 am.

 

 

 

 

 

 

 

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