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Dos fallas capaces de generar grandes terremotos mantienen el país bajo amenaza sísmica

¿Está preparada República Dominicana para enfrentar un terremoto de gran magnitud? La pregunta vuelve a cobrar relevancia tras los recientes movimientos sísmicos registrados en Venezuela y Colombia y ante la existencia de dos sistemas de fallas tectónicas regionales con capacidad para generar grandes terremotos en el territorio dominicano.

El geólogo Osiris de León advirtió que la acumulación de esfuerzos tectónicos en la mitad occidental del Caribe mantiene al país bajo amenaza sísmica y consideró necesario que las autoridades nacionales y locales fortalezcan sus planes de respuesta ante una eventual emergencia.

“Desde el 2020 ya se han registrado 5 terremotos de magnitud superior a 7 en la mitad occidental del Caribe, por lo que las autoridades nacionales y locales deben poner en agenda planes de respuesta rápida ante emergencias sísmicas”, expresó el especialista.

La advertencia cobra importancia por las condiciones geológicas y urbanas del país, donde existen zonas asentadas sobre suelos blandos y edificaciones con diferentes niveles de vulnerabilidad frente a las fuerzas generadas por un terremoto.

¿Cuáles son las zonas más vulnerables?

De León identificó como áreas de especial vulnerabilidad los territorios sobre suelos blandos del valle del Cibao, el bajo Yuna, la línea Noroeste y la costa Atlántica.

También señaló sectores de Santo Domingo Norte y Santo Domingo Oeste, además de Los Prados, Jardines del Norte, Los Ríos y Arroyo Hondo. A estos territorios suma zonas próximas al lago Enriquillo y áreas de Barahona, Azua y Baní.

El geocientífico explicó que la vulnerabilidad no depende únicamente de la intensidad del terremoto. Las características del suelo y la capacidad de las estructuras para responder a los movimientos también pueden determinar el nivel de daños.

Ante la presencia de energías, República Dominicana se encuentra influenciada principalmente por dos sistemas de fallas tectónicas regionales capaces de producir terremotos de gran magnitud.

Una es la Hispaniola Norte, localizada al norte de Puerto Plata y asociada al contacto entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe. De León señaló que este sistema ha producido seis grandes terremotos.

La segunda es la Enriquillo-Plantain Garden, ubicada en la zona del lago Enriquillo y relacionada también con el límite entre ambas placas. Según el geólogo, esta falla ha producido cuatro grandes terremotos.

La ciencia todavía no puede decir cuándo ocurrirá

El geólogo recordó que, aunque existen investigaciones destinadas a identificar señales que puedan aparecer antes de un terremoto, la ciencia moderna todavía no cuenta con un mecanismo concluyente que permita determinar con precisión cuándo y dónde ocurrirá uno.

“Todavía la ciencia moderna no dispone de un mecanismo predictivo de terremotos, pero se trabaja en 2 frentes distintos en materia de investigación: por un lado, se estudian los cables submarinos que transmiten voz y data, donde en las vecindades de un epicentro se ha observado un cambio de polaridad minutos antes de un gran terremoto”, expresó.

En búsqueda de lograr detectar el acercamiento de un terremoto antes de notar su impacto, en Japón, la red GEONET permite estudiar el contenido total de electrones en la ionosfera y detectar posibles anomalías asociadas a movimientos telúricos. Sin embargo, este método tampoco ha demostrado ser concluyente.

Otra línea de investigación analiza desde satélites posibles alteraciones del campo electromagnético relacionadas con procesos de ruptura tectónica.

Para De León, uno de los principales desafíos que enfrenta el país está en la capacidad de las estructuras para soportar un terremoto de gran magnitud. “Los edificios no se diseñan para disipar energía sísmica y luego demolerlos. Los edificios deben diseñarse para continuar en servicio luego de un gran terremoto”, dijo.

Esto incluye hospitales, escuelas, iglesias, centros comerciales, centros de convenciones, puentes, hoteles y otras infraestructuras esenciales.

“El error más común durante un terremoto es salir corriendo sin saber dónde hay menos riesgo de ser impactado por una estructura que colapsa. Otro error es comprar, construir o remodelar viviendas sin conocer la respuesta sísmica de esa estructura”, afirmó.

Preparación antes que reacción

Ante la presentación de un sistema, De León planteó que el riesgo sísmico debe recibir mayor atención en las escuelas, universidades y medios de comunicación para evitar mayor incidencia ante el impacto.

También, consideró necesario incrementar el número de rescatistas y socorristas, dotarlos de equipos y vehículos adecuados y distribuir la capacidad de respuesta en las zonas con mayor exposición, entre ellas la costa Atlántica, el valle del Cibao, el bajo Yuna y el valle de Enriquillo.

Aunque los mecanismos de detectar sismos se encuentran avanzados, el experto en geología dijo que no se puede predecir la fecha y hora de su impacto. Pero, mientras los expertos continúan buscando respuestas, la preparación de las autoridades, la calidad de las edificaciones y el conocimiento de la población siguen siendo las principales herramientas para reducir sus consecuencias. (LD-rl / OJO)

 

 

 

 

 

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