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Mientras la economía avanza aunque todavía no se refleja en los bolsillos de la gente de a pie, lo cierto es, que el gran problema dominicano es la visión isleña de la mayoría de los ciudadanos y que no permite que haya otra cosmopolita y que se vió, en los pasados juegos SD-2026

En este aspecto, el dominicano debe aprender a entender, que la vieja concepción isleña de que todo es reducido y mentalmente estrecho, debe y tiene que cambiar y si en verdad los ciudadanos realmente quieren que los del fuera entiendan que los dominicanos hemos dejado atrás la vieja mentalidad provinciana que genera el terrible atraso en materia de como ver y entender la realidad que se vive.

Fue y es lo menos que hay que decir, el comportamiento de aquellos que no entendían que una fuerte parte de nuestros atletas y lo que es común también en otros países, sean dominicanos de origen de otros países o simplemente atletas extranjeros que quisieron competir bajo la bandera nacional y que es una normativa del Comité Olímpico Internacional.

Por eso las reacciones entre emotivas y estúpidas de tanta gente en las redes sociales, que no quería entender que la composición social y de raza dominicana hace ya más de treinta años que cambió y lo que en parte se debe a nuestra inmigración en otros países y los descendientes de esos viajeros trasplantados en otras culturas, ahora ciudadanos de los países en donde nacieron, pero quienes muchos y por razones emotivas y familiares, emocionalmente se sienten dominicanos.

Al no entender esta realidad, hubo las muestras de “choque cultural” de dominicanos que viven en el territorio nacional, quienes a duras penas entendían el proceso de cambio que provocó, que tantos de nuestros atletas, en realidad, unos son dominicanos de primera generación y otros, extranjeros de una y dos generaciones descendientes de dominicanos inmigrantes.

Dándose la situación, de que mientras los que se sienten dominicanos y porque nacieron en otros países, pero que si se entienden ligados emocionalmente al país de sus padres, se sorprendían de las notas entre hilarantes y traumatizantes, al escuchar y comprobar, que dominicanos que no han cambiado de nacionalidad, se lamentaban de que la mayoría de los atletas “no eran genuinamente dominicanos”.

Ni hablar cuando se trataba de atletas de origen haitiano, donde el estupor y la estupidez supuestamente “nacionalista», provocaba, que algunos participantes y como público en las competencias, abiertamente se mostraban reacios a aceptar, que la mayoría de los atletas que obtenían las medallas, o eran negros o eran dominicanos nacidos en el territorio nacional con origen haitiano o estadounidense.

El choque cultural fue tan evidente, que trascendió a los medios de comunicación y de información de masas, arropó a las redes sociales y hasta entrar de lleno dentro del debate político, donde la negritud por un lado, el racismo por el otro, de buenas a primeras generaron una imagen falsa sobre el sentir general de todos los dominicanos.

Es decir, esa imagen tan defectuosa de entender, que ser dominicano conlleva determinadas características que no tienen otras nacionalidades, cuando de lo que se trata, es de simple percepción cultural, es a nuestro juicio el factor que impide, que quienes de ese modo tan “emotivo” se expresaban, no querían entender,  que después que España vomitó en nuestras costas la gleba que encabezaba el “Gran Almirante de la Mar Oceana”  de blancos, moros y negros y que cuatro años luego, el millón de aborígenes fuera asesinado por crímenes casi una cuarta parte o por cruces de enfermedades contra las que nuestros nativos no disponían de defensas naturales la otra tres cuartas partes, la población original de aborígenes (mestizos)  desapareciera y su lugar fuera ocupado por otras razas y principalmente la negra y sus derivaciones de mulatos y tercerones.( Cruce entre una persona mulata y una persona blanca (o viceversa) . Y lo que significaba, que tenía tres cuartos de ascendencia blanca y un cuarto de ascendencia negra.

Que traído a nuestros días, identifica la composición racial dominicana y al grado, de que la mayoría de los miembros de la llamada “clase gobernante “o son tercerones, o si no, negros o pocos blancos e igual la composición social y de raza de la población.

Entonces y si esto es así, las reacciones que comentamos y que criticamos mucho más, es al darnos cuenta, de que negros y mulatos en las redes sociales y casi todos analfabetos funcionales, han sacado dentro de sí, sus resentimientos y de ese escondido sentimiento racista y particularmente anti haitiano, que obliga y si se trata de un asunto de sentimiento generalizado, a que los dominicanos nos revisemos, pues con semejante traba mental, es casi imposible que los dominicanos evolucionemos al nivel de dejar los isleño y pasar al nuevo nivel evolutivo de persona cosmopolita, vale decir, de gente acostumbrada a codearse o relacionarse con extranjeros de todas las nacionalidades. O específicamente con estadounidenses de origen dominicano, quienes de suyo, han creado una subcultura propia y la que es rechazada por la generalidad de sus conciudadanos estadounidenses y que es mucho decir.

También observamos, que los dominicanos dentro de las tres capas de la burguesía (clase media) se resienten de que la mayoría de los atletas olímpicos gananciosos en medallas, son negros y mulatos y provienen de las capas sociales más disminuidas en materia económica o de mucha pobreza marginal y que por eso, tan pronto terminaron esos juegos, ya no les interesa saber de ellos y muchos menos respaldarles para que continúen ganando lauros por sus propias capacidades y competencias.

Incluso, ya se vio de uno, mulato y de buen ver, que cuando fue al parque olímpico a continuar su preparación para la próxima competencia dentro de quince días en otro país, las autoridades del ministerio de Deportes, pero en concreto el Patronato a cargo de preservar el estadio y compuesto por gente “blanca”, impidió que utilizara la pista y porque “había que mantenerla bien para otras competencias internacionales”. Suerte que el mulato que dirige el ministerio de Deportes puso el grito en el cielo y reclamó del patronato que modificara la restricción.

Trayendo a relato esta amarga situación y desnudar la pobre mentalidad dominicana isleña, reiteramos que entendemos, que los dominicanos debemos de cambiar de mentalidad y saber adaptarnos a vivir en este siglo de las grandes transformaciones tecnológicas y humanas y en las que una nueva franja de seres, los humanoides, serán los recursos a mano para cuando la población dominicana de humanos comience a disminuir y dada la falta de procreación y apoyo del Estado para que suceda.

Y le vamos a advertir algo a los insensatos racistas que no quieren saber de nuestros atletas negros y mulatos.  En Haití, el haitiano del interior y no la gleba de la periferia de Puerto Principe o de las cercanías a la frontera común y en lo general, es de una desarrollada mentalidad cosmopolita, que es el factor que ayuda a que en los organismos internacionales los haitianos son bien recibidos y no tanto los dominicanos y que entendemos es la gran ventaja, que de pueblo a pueblo, Haití tiene frente a nosotros.

Esperamos ciertamente, que se entienda el por qué decimos, que mientras la economía avanza, aunque todavía no se refleja en los bolsillos de la gente de a pie, lo cierto es, que el gran problema dominicano es la visión isleña de la mayoría de los ciudadanos, y que no permite que haya otra cosmopolita y que se vió, en los pasados juegos SD-2026. Con Dios. (DAG) 29.08.2026

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