Que se recuerde, nunca en el pasado anterior a estos últimos 65 años, alguna o determinada crisis política o social podía facilitar que el gobierno de que se tratar se fortaleciera y sí que por lo contrario, se entendía que lo deseable y también lo político, lo más aceptable era generalizar, salvo cuando se tratara de un sorpresivo asunto de nacionalismo a la defensiva, que obligara a la ciudadanía a ser la primera en tener unas reacción no solo emotiva y sí genuinamente emocional y esto aunque pareciera un contrasentido.
Gracias a ese tipo de presunción, la República y entre los años 1966 a1978 fundamentalmente, no tuvo situaciones extrañas de esas que obligara la presencia de un tipo de estado de beligerancia social. En cambio, cuando en aquellos tempos de la Guerra Fría, la lucha ideológica entre las grandes potencias, que a su vez arrastró al planeta, se materializó desde el 1945 al final del 1989 y más por asunto de repentismo social que por creencia arraigada de que lo ideológico marcara los tiempos de todo el mundo, se vió como hubo el cambio de aquellos que e decían fanáticos ultracomunistas o ultra anticomunistas, reacomodándose en lo político pero avivando la singularidad para que cada sector tratara de justificar sus actos y lo que dio paso a la nueva situación, de que quien era marxista o marxista leninista y nos referimos al ámbito conocido de America Latina y el Caribe, se apresuró a adaptarse a la nueva situación de supuesta sociedad libre.
En razón de ese cambio, los antiguos comunistas y sin importar el rastro de sangre que le acompañaba, al menos en República Dominicana, se reciclaron como guías de opinión y concomitantemente, haciendo lo imposible por hacer desaparecer las evidencias de sus pasos tan marcados de ideología adaptada al crimen social como al político y por eso ahora son supuestos referentes de opinión al servicio del gran capital, mientras sus contrarios anticomunistas y en la mayoría de los casos, porque no tuvieron necesidad de cambiar de creencias o de pensamiento ideológico, reforzaron su criterio y mentalidad seudo capitalista, convirtiéndose en alabarderos propagandistas de la alta burguesía en sus estamentos de empresarios, banqueros, industriales y el alto comercio, aunque con excepciones. Pues se dio el caso, de la presencia de pocos de estos, quienes reforzando sus convicciones, se muestran como el contrapeso de los extremismos de derecha y guardando distancia calculada de los de “pensamiento distinto” que todavía se describen como socialistas o izquierdistas o peor, castristas.
Al tener ambos grupos en común, sectores de contención de ánimo público, pretendiendo no perder influencias y en momentos que la rueda política comienza otro giro con la entrada del comunismo capitalista a lo China Popular y el socialismo liberal a lo Federación de Rusia, mientras nuevos valores de conducción en naciones adyacentes a sus geografías naturales, crean ese nuevo concepto de antiguas naciones dependientes de los poderes neocoloniales, convertidas ya mismo en estructuras burocrática de mando e innovación y creando una especie de colchón de mundos alternativos en donde sus clases gobernantes crean sus propios esquemas de socialismo y capitalismo los suficientemente adaptables y adaptados para pasar de no enemigos y no rivales de sus antiguas potencias ideológicas.
Al mismo tiempo, el mundo está cambiando de manera tal acelerada, que en la medida que en ciertos países la tasa de natalidad disminuye porque la educación liberal y sin prejuicios o esquemas sociales, inhibe a sus nuevas generaciones a no tener descendencia, vemos como la alta tecnología madre del esquema de robotización, se ha convertido ya mismo en un mundo paralelo y el que dentro de cinco años, debería esperarse que el surgimiento tecnológico de nuevas especies y como humanoides, generen, no la confrontación entre seres humanos y robots y si lo que entendemos será la nueva revolución industrial de alta tecnología.
Entonces la robotización del planeta, obligará a un cambio de paradigmas tan trascendentes, que nada será igual y menos el núcleo familiar y tampoco las relaciones sociales y donde para el 2075 el crecimiento y desarrollo tecnológico será tan perfecto, que en muchos aspectos, será tan difícil diferenciar humanoides de humanos.
Ahí el gran reto para la humanidad, que deberá compartir su mundo con el mundo paralelo de humanoides y sin embargo, conociéndose ya que el principio de ese nuevo mundo es ahora y con madurez para el 2050, parecería que los seres humanos deberían de entender, que sus ancestros de los llamados “grandes dioses” y quienes eran extraterrestres con visión de futuro y que crearon a los humanos como nueva especie para el proceso evolutivo, ya se encuentran y hablando coloquialmente, a la vuelta de la esquina, es decir, que algunos entendemos que ya no está lejano el tiempo y sin duda el día, de que esos ancestros originarios nos visiten y mucho más, cuando el planeta se debate en una de guerras y con la seria amenaza de exterminio y no tan lejos, que la ciencia ha demostrado que existen probabilidades de que esas inteligencias vivan entre nosotros y desde las profundidades de los océanos o en la vastedad de la Antártida y para no hablar “limítrofes” en planetas cercanos.
Todo y si esta especulación llegara a concretarse, debería obligar a la especie humana a adaptarse a una nueva evolución y si cabe el término. Pues la pregunta inicial y aunque parezca lo contrario, de tan ligera que pudiera parecer que no tiene nada y porque en definitiva, es un llamado a que cada uno de nosotros nos preguntemos respecto hacia donde vamos o que queremos o si continuaremos dando palos de ciego dañándonos a sí mismos.
Y aquí la pregunta se la dejamos al amable lector que nos hace el honor de enterarse de lo que decimos y para que sea su muestra atípica de ejercicio mental: ¿Hasta dónde es cierto, de que en política, generar una crisis incrementa la popularidad del que gobierna? Con Dios. (DAG) 30.08.2026
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última actualización: 11:30 am.





